Vedado de bici

A veces te encuentras con prohibidos y puertas en el campo. Tu responsabilidad está en no cruzarlos y saltarlas o sí, pero si lo haces vas a seguir rodando sin mayores problemas… hasta que te den el alto, que no suelen darlo salvo en la dehesa de Cubillas. Pero aquí, en este pinar, es otra cosa. No verás una valla ni un prohibido. Simplemente, si te metes por el primer camino que encuentres, vas a tener que echar pie a tierra y caminar, pues verás cómo se clavan las ruedas en la arena de las dunas y se quedan quietas, negándose a rodar por mucho esfuerzo que pongas.

La pista que lo atraviesa

Así es el pinar de las Arenas, por el que hemos pasado recientemente, y al que hemos vuelto buscando ausencia de barro en estos últimos días de intensa  lluvia. Decididamente, sobre estas playas pinariegas, solo tenemos las siguientes vías firmes (y bien firmes):

  • La pista forestal que va desde la carretera Tudela-Aldeamayor a Fuente Mínguez, E-W.
  • El camino del Arrabal a La Parrilla, o de San Lorenzo, perpendicular al anterior y que se cruza con él en su mitad, aproximadamente.
  • El camino de Portillo a la Parrilla que cruza la pista forestal a 1,6 km de fuente Mínguez. Su trazado ha sido modificado respecto del tradicional, y ahora hay que hacer unos 300 m por la pista forestal.
  • Un camino de unos 3 km que une los dos anteriores, paralelo a la pista forestal.
Piñoneros

Y nada más. El resto de caminos –abundan en las cercanías de Aldeamayor- son caminos-trampa en los que predomina la arena o, incluso, se convierten en cortafuegos. No obstante, en la zona próxima a fuente Mínguez algunos tienen poca arena, debido a que la piedra en lo alto del páramo la ha evitado. También pueden seguirse algunos senderos trazados por animales; no están muy mal, la verdad.

Fuera de los caminos sólo se puede (intentar) rodar en épocas muy lluviosas. Caso contrario, nos quedaremos enarenados.

Nícalo madrugador

La mañana que cruzamos este monte aprovechamos –sin pretenderlo- un gran claro entre nubes y aguaceros. Observamos las primeras setas: ¡un nícalo! y otras menos conocidas; pasamos por el fondo sin pizca de légamo de la ya inexistente laguna de Piqueras, señalada por la abundancia de juncos y porque, sobre ella, verdegueaba hasta la arena del cortafuegos; en la zona de la Cañada (término de Portillo) vimos cómo un antiguo majuelo había resistido una invasión de negrales; la tierra y la tamuja exhalaban un agradable aroma a humedad…

Portillo al fondo

También disfrutamos de los colores del otoño pues este pinar se ve rodeado -y hasta salteado- de choperas y alamedas, sin contar las matas de quejigo, que también han empezado a amarillear. Observamos a las nubes levantarse y correr, cerrarse y amenazar lluvia, cambiar de tono y color… Todo un regalo, pues contábamos con acabar empapados.

Este pinar no suele estar muy frecuentado; raramente te encuentras un humano fuera de la pista forestal. Ahora bien, si es época de nícalos, ni en la Puerta de Sol madrileña encontrarás tanto movimiento como en este vedado de bici. Mejor ni aparezcas.

Fuente Mínguez

Autor: piscatorem

Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Tenemos escritos 7 libros de viajes y rutas, y un montón de artículos en diferentes revistas. Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas. Si quieres, estas invitad@.

Un comentario en “Vedado de bici”

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