¡Qué Campos tan fríos!

 

Fue lo más llamativo de la breve excursión (unos 27 km) del último domingo del año. Un viento helado del suroeste a una temperatura entre 0 y 1 grado que con el viento a 50 km/h y tu a 14 k/h, te daba una sensación térmica de unos ¡-18 grados! Con esto ya está dicho todo, lo demás es accesorio.

Praderas de la Regoyada

Ha sido la primera vez en dos años que utilicé pasamontañas –y a pesar de eso la cabeza se te quedaba helada-, los guantes no me sirvieron de mucho, los pies acabaron fríos con botas de montaña, el tronco regular –gracias al ejercicio del corazón que bombeaba fuerte- y las piernas fue lo mejor protegido gracias a unos pantalones Santic de poliéster, según creo. Eso yendo en contra del viento, pues a favor la cosa mejoraba de manera notable.

Saliendo de Moral

El escenario elegido fueron los alrededores terracampinos de Moral de la Reina y Berrueces. El cielo estaba de un color gris helador como pocas veces. Los campos, escarchados; los charcos, helados.

A pesar de todo, disfrutamos del paisaje, con una gran visibilidad horizontal que llegaba a la nevada cordillera cantábrica, al Teleno y, naturalmente, a las faldas del páramo de Torozos.

Fuente de los Álamos

Nos acercamos a las fuentes próximas a Berrueces. La de los Álamos sigue ¿por cuánto tiempo? en medio de un sembrado respetada, lo que es de agradecer. No le ocurre lo mismo a la del Camino Moral, que esta en un hermoso lugar, la cita verde que se extiende a lo ancho y largo del arroyo de la Regoyada: se ha caído la bóveda del arca. Y mucho me temo que nadie la va a reparar. Por cierto, ambas fuentes estaban secas, si bien en esta última manaba algo de agua a unos metros aguas abajo. En el horizonte se dibujaba la silueta de la ermita de la Virgen de Pedrosa.

En la raya del monte

Por la cinta verde del arroyo llegamos a la charca, con muy poquita agua, que hay junto a la carretera general. Y de ahí nos fuimos a dar un paseo por las calles heladas y vacías de Berrueces y de aquí al monte.

También trasmitían frío las centenarias encinas del monte. Oscuras, en contraste con el cielo grisáceo. Mira que son duras e inmóviles las hojas y ramas de este árbol austero. Pues bien, el viento llegaba a agitarlas. La verdad es que no resultaba agradable pasear por esta dehesa, una de las poquísimas de Tierra de Campos.

Fuente Pinilla

El objetivo siguiente era la fuente Pinilla, un agradable hondonada en medio de la campiña de estas tierras. Como se encuentra bajo el ras, el viento no llegaba tan fuerte, lo cual era de agradecer. Algunos árboles desnudos y carrizo compñetaban el paisaje. La fuente estaba seca y mostraba la piedra o peña de su manantial, protegida por una especie de pared de pozo realizada con piedras calizas.

Charca

Y de allí nos volvimos a Moral, donde pudimos contemplar los campos a través de los arcos de la antigua iglesia de san Juan.

¡Pero qué frío! Aquí, el recorrido.

Autor: piscatorem

Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Tenemos escritos 7 libros de viajes y rutas, y un montón de artículos en diferentes revistas. Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas. Si quieres, estas invitad@.

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