Al sur de Campaspero, tierra de Cuéllar y sexmo de Hontalbilla

El páramo de Campaspero cae, por el norte, hacia el Duero y, por el sur hacia el Cega y sus pinares. Si por el norte forma valles largos y amplios, por el sur forma una ancha ladera que da origen a múltiples vallejos y cerros de todos los tamaños y formas. Y la tierra, el suelo, son aquí distintos, pues predomina ese color gris blanquecino que denota abundancia de yeso.

El paseo al que nos referimos hoy fue por estos cerros y vallejos, entre el páramo y los pinares. Además el día estaba gris, no apareció en ningún momento el sol (tampoco la lluvia), de manera que uno tenía la sensación de estar navegando por una inacabable nube grisácea. Para colmo, la piedra de los pueblos, caliza, también es gris blanquecina. Sólo los chopos querían mostrar sus tonos otoñales dorados, pero el sol no estaba por la labor. Por momentos, aparecía el verde apagado de la vegetación de los arroyos. En fin, todo parecía apagado, triste y olvidado, lejos de los tonos calientes –tierra roja, colorada– de otros páramos.

Molino de la Aldehuela

Y, por si fuera poco todo esto, no había viento sino un auténtico vendaval.

Así que nos dedicamos, más que a la contemplación del paisaje como en tantas ocasiones, a considerar el arte y la historia que nos trasmitían las piedras de los muchos pueblos y despoblados que atravesamos. Nos movimos en el sexmo histórico de Hontalbilla y pasamos por casi todos sus pueblos salvo por la cabecera y Lastras, que ya lo conocemos de otra ocasión.

Partimos de Dehesa Mayor, que se asienta en el llano, y nos fuimos al pinar de negrales de La Perla con la intención de alcanzar el molino de la Aldehuela, como así fue. La casa se conserva relativamente bien, hay una piedra molinera junto a ella y un curioso balcón domina la salida, ahora inundada, de la cárcava. El puente sobre el arroyo Cerquilla se ha caído, pero la bóveda tiende a mantenerse con las piedras unidas, como vuelta sobre sí misma. Curioso. Así veremos muchas piedras, construcciones y edificios: arruinados.

Torontillana y el chozo

Siguiente meta: cerro de Torontillana, entre las dos Dehesas. Es el punto más elevado (896 m) de toda esta zona, tanto que se divisan casi los pueblos por los que vamos a pasar y también Cuéllar y otros muchos. Y, por supuesto, la Tierra de Pinares –que asemeja un mar o inmenso lago verde- con la línea ocre de la ribera del Cega y los perfiles de Somosierra y Guadarrama. Pero, ya hemos dicho, el gris del día no acompañaba.

Antes del último repecho de la subida, un chozo de pastor ¿o guardaviñas? de lo más original, pues se asemejaba más a una garita de guardia que tenía la entrada, o eso parecía, del tamaño y forma de su dueño (!)

Vista desde el Torontillana

En un momento gracias a la cuesta abajo, estábamos en Dehesa. La fuente, seca. El molino, arruinado, así como un montón de casas. Ya no hay vida por aquí, parece como que va muriendo el pueblo… ¿cuántos años le quedarán? Al menos disfrutamos contemplando diversos detalles de arquitectura popular.

Cerro y torreón de Santa María

El arroyo Collalbillas nos condujo hasta el torreón medieval de Santa María, que perteneció a una antigua ermita y se eleva sobre un cerro que separa dos valles. Seguramente se trata de un despoblado; se han descubierto enterramientos del siglo X. Otro enclave perfecto para contemplar el paisaje, si bien no es tan elevado como Torontillana.

Bajamos a Lovingos (seguramente venga de Lope Íñigo) que es otro pueblo que va volviendo a la tierra. Sorprende que delante de la primera nave hay  una hermosa cruz de piedra, compuesta con cilindros estrechados al centro y con un cordero sobre un escudo situado en el punto central del crucero. También, la fuente, al menos, está todavía viva.

Fuente de Lovingos

Subimos por el Chorretón buscando la fuente de Santa Coloma, y nos encontramos con una captación de agua y una agradable alameda protegida por el típico vallado de piedra. Fue, sin duda, una de las muchas fuentes que dieron nombre a Fuentes de Cuéllar. Aquí descubrimos la fuente Pozas, bien mantenida. En todos estos pueblos, y Fuentes no es una excepción, abundan las bodegas. Y no se mantienen del todo mal. Por desgracia, la iglesia de San Juan Bautista se encuentra hundida. Y un signo de nuestro tiempo: no sólo van desapareciendo las fuentes, sino que un enorme depósito de agua se levanta a dos metros de la torre de la iglesia. ¡Ni que estuvieran compitiendo!

En el Chorretón

(Continuará en la entrada siguiente)

Aquí puede verse el trayecto completo, de unos 50 km.

Autor: piscatorem

Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Tenemos escritos 7 libros de viajes y rutas, y un montón de artículos en diferentes revistas. Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas. Si quieres, estas invitad@.

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