Archive for the ‘Duero’ Category

El pozo de San Juan

16 septiembre, 2016

Pervive en Tordesillas el edificio de la iglesia de San Juan Bautista, que fuera parroquia hasta finales del s. XIX para entonces agregarse a la de Santa María. Se levanta en un lugar estratégico, justo en el espigón de peña que mira hacia el suroeste, bien elevado sobre el Duero, de tal manera que su entrada norte está al nivel del otero pero su entrada sur necesita ya escaleras.

Torre de San Juan (i)

Torre de San Juan (i)

Su origen se pierde en la noche de los tiempos, seguramente se remonte al siglo XI, cuando Tordesillas tenía ya 6 parroquias, aunque fue totalmente reconstruida en el s. XVI y reformada posteriormente. Su planta, con dos naves,  es un tanto irregular, y el material empleado en la construcción muy variado: piedra de sillería, mampuesto, ladrillo y tapial. Sería, pues, la típica iglesia castellana sencilla y normal.

La sorpresa

Pero guarda una sorpresa al visitante que se acerque: un pozo a los pies de la nave principal, ya en el coro bajo que levanta un peldaño, cerca del muro norte. Sí, un pozo con su brocal muy desgastado de dos piezas de peña o caliza blanda y actualmente con agua, según comprobamos. Además, los vecinos de Tordesillas lo tienen por muy profundo, y lo es, pues está en lo alto del otero.

Aspecto del brocal (protegido ahora por una reja para evitar accidentes)

Aspecto del brocal (protegido ahora por una reja para evitar accidentes)

No es muy corriente un pozo así en una iglesia, salvo en algunas ermitas de la Virgen, como la Soterraña de Olmedo pero el pozo está fuera de la nave propiamente dicha, o la palentina cripta de San Antolín, donde le pozo se encuentra varios metros bajo tierra, como formando parte de la propia cripta. El pozo de la Salud, de la ermita de San Roque de Medina del Campo está al exterior, compartiendo muro con la ermita. El pozo, en fin, de Nuestra Señora de Tiedra Vieja se encuentra fuera de la nave de la ermita, en el patio.

Por otra parte, este pozo parece muy antiguo, seguramente se construyó antes que la actual iglesia, tal vez al mismo tiempo que la inicial o incluso antes. No parece que sea cómodo horadar un agujero de esas características construida ya la iglesia. Tiene, por tanto, un poco de misterio.

"Pozo" de la Soterraña

“Pozo” de la Soterraña (Olmedo)

Poco más podríamos decir, pues para las guías turísticas al uso o monumentales, el pozo ¡no existe! Precisamente por eso se escribe esta entrada. Y porque forma parte del paisaje de la vieja Tordesillas, para que no sea el pozo del olvido.

El agua y las mañanitas de San Juan

Pero la iglesia está dedicada a San Juan Bautista, santo al que se venera como el Precursor de Jesucristo y, por ello, de la Vida que todo lo fecunda. Su nacimiento se celebra el 24 de junio –la noche de San Juan- y hay un sinfín de tradiciones y ritos –litúrgicos y sobre todo populares- asociados a ese agua que da la vida.

Detalle del brocal

Vista lateral

De hecho en Ain Karen, cerca de Jerusalén, se conserva un Manantial de la Virgen junto al que, según la tradición, tuvo lugar el encuentro entre la Virgen María y la madre de San Juan, ésta con el santo en su vientre. Los peregrinos suelen beber de sus aguas. Y San Juan nacería poco después junto a este mismo manantial para luego dedicarse a bautizar, o sea, a regenerar por el agua.

Las aguas de San Juan  produjeron también, en Baños de Cerrato, la curación de los males renales del rey Chindasvinto, que construyó el templo dedicado al Bautista. Y hay costumbres referidas al agua que, precisamente esa noche, sana al que se baña en el río y purifica a quien se lava la cara y las manos. Son muchas las canciones tradiciones que cuentan las propiedades del agua, que esa mañana ayuda en casamientos y facilita embarazos:

Mañanita de San Juan,
cuando el árbol floreaba,
iba la Virgen  María,
por una fuente sagrada
(…/…)
con un libro en las sus manos
dio la bendición al agua:
-Bienvenida la doncella
que viniese aquí por agua
que si del agua bebiese
muy pronto será casada

Por tanto, seguramente la gente vendría a este pozo a por agua –para beberla y guardarla en casa- en la madrugada de San Juan, el día 24 de junio. Pues es claro que el pozo no está de adorno, sino desgastado por el uso. Pero es una pena no saber nada de estas posibles costumbres. Tal vez el Cronista oficial de la Villa podría intentar aclarar este misterio a través de los archivos parroquiales y redescubrirnos así viejas tradiciones.

Curiosas coincidencias

Otro aspecto singular de esta iglesia es que ahora, ya restaurado el edificio, está dedicada a promover la defensa de la vida humana, precisamente en el vientre de las embarazadas. ¡Qué casualidad! Desde luego, los de este Centro Internacional para la Defensa de la Vida Humana –CIDEVIDA- no podían haber elegido lugar mejor, aunque no creo que lo hayan hecho a propósito.

Detalle del interior de San Juan

Detalle del interior de San Juan

Por otra parte, la iglesia posee una serie de pinturas murales recientemente restauradas, como el edificio mismo. Destaca la ingenua y colorista personificación de las Bienaventuranzas en la bóveda de la capilla mayor. Antaño tanto el coro bajo como el alto –la tribuna- tuvieron diferentes puertas y ventanas a través de las cuales las vecinas monjas Comendadoras de San Juan Bautista de Jerusalén asistía a las celebraciones litúrgicas.  Curiosamente esta comunidad, cuyo patrón es San Juan, nació en Tordesillas fundada por Isabel García, La Emparedada, en el siglo XV.

Otra coincidencia es que su retablo principal se encuentra ahora acompañando a la Patrona de Valladolid. Aquí figuraba una Virgen de la Encarnación –que curiosamente también tiene que ver con la gestación, tanto humana como divina-, pero la representación del Bautismo del Señor la contemplamos ahora en el retablo de la iglesia de San Lorenzo, en Valladolid. Y la de San Lorenzo era la Virgen de los Aguadores… (!)

Portada sur

Portada sur

Si nos trasladamos a la capilla de la Vulnerata en el Colegio de San Albano o de los Ingleses de Valladolid, veremos que  posee también un pozo en su interior. Ya antes del Colegio, parece que hubo aquí –o muy cerca- una iglesia templaria dedicada a San Juan. ¿Procedería de entonces el pozo?  Claro que tal vez pueda deberse a que San Albano –cuya fiesta se celebra, por cierto, el 22 de junio, muy cerca de San Juan- está (¡también!) particularmente relacionado con el agua, pues poco antes de ser martirizado abrió un manantial ante sus verdugos. Por si fuera poco, tal pozo muestra en el brocal esta inquietante leyenda: Puteus vetus et sacrarium antiquum aediculae, o sea, Viejo pozo y antigua cámara secreta de la capilla. Ya se ve que un simple pozo en lugar sagrado puede dar para mucho…

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Exteriores

Nuestra visita bien puede terminar con un paseo por la calle Bellas Vistas, a la que da la puerta del sur, desde donde contemplamos el esplendor del Duero con su puente y sus viejas aceñas. Desde esta calle puede accederse a lo que fue vivienda del sacristán –que tenía una pequeña huerta entre la puerta de su casa y la de la iglesia, y que regaría gracias al pozo–  y desde ella, a la potente torre-espadaña, lo más noble de la iglesia, que destaca en el perfil de la Villa desde la otra ribera.

Casas sobre la peña

Casas sobre la peña

Un poco más abajo nos llamarán la atención los restos de las casas que se levantan directamente sobre la peña, siendo los muros de aquellas la continuación de ésta. Y más abajo aun veremos que la peña rezuma a veces agua; incluso hay una fuente…   pero de las conectadas a la red municipal de agua.

Nota.- Al contemplar el pozo de San Juan no pensé que habría un ovillo por desliar. Después de escribir estas líneas creo que el tema da para un estudio amplio y profundo, pero hay que dejárselo a los expertos.

Nota 2.- La iglesia de San Cebrián de Mazote -seguramente la más antigua de toda la provincia- también tenía un pozo a los pies, en el segundo ábside mozárabe. Según Joaquín Diaz en su Álbum de Valladolid, sobre él se pasaba a los niños herniados la noche de San Juan para curarles de su dolencia. (28.09.16)

Nota 3.- A través de un amigo común, me llegan dos comentarios del cronista oficial de Tordesillas:

  • Que en todas las iglesias de la villa hay o ha habido un pozo, necesario tanto para las obras iniciales del propio edificio como para las de mantenimiento del mismo, lo cual no impide que en el transcurso del tiempo, la aparición y desarrollo de ciertas manifestaciones litúrgicas y devoción, fueran asociándose la necesidad o existencia de un pozo a ellas.  
  • Que el pozo de la iglesia de san Juan, también aparece asociado a ciertas tradiciones, -leyendas urbanas- sobre bodegas y pasadizos secretos que cruzan, en todas las direcciones, el subsuelo de la villa. Pero la de este pozo va un poco más allá de la mera leyenda, pues (él) ha comprobado corrientes de aire tanto en la superficie del agua, como a la altura normal del suelo o del brocal, lo que puede suponer la realidad de un conducto hacia o desde…   La leyenda habla de una comunicación subterránea, túnel si se quiere, desde el pozo hasta un lugar indeterminado del llamado mirador del palacio, cosa que no se da con el resto de los pozos en edificios religiosos. (4.10.16)

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Fuentes de Duero, delicioso y pintoresco lugar cerca de Valladolid

8 septiembre, 2016
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El antiguo término municipal de Fuentes de Duero lo contiene todo: río con deliciosas alamedas, una pesquera, fuentes, lagunas, canales y acequias, encinas centenarias, monte de robles y sabinas, pinarillos, cerros y páramo, cañadas reales, un viejo olivar, viñedos, una olvidada vía férrea con su puente de hierro, una torre defensiva, una ermita románica… ¿se puede pedir más en un pequeño territorio que no llegará  a los 15 km2?

E historia, también posee historia porque las primeras referencias documentales datan del año 1200, si bien la iglesia románica parece anterior a esa fecha. El término dibuja un triángulo: la base, por el sur, es el Duero, aunque también tiene una franja de terreno en la orilla izquierda de este río, por el este limita con Tudela y por el oeste con La Cistérniga. El punto más alto del triángulo se denomina las Cuatro Rayas (de Fuentes, Tudela, Renedo y La Cistérniga). Precisamente en ese punto se encuentra la pequeña zona de páramo y el peculiar cerro de las Encinas, desde el que se domina todo Fuentes a la perfección además de buena parte del paso del Duero por Valladolid.

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Encina junto a la vía de Ariza

Desde este cerro en dirección al sureste nos topamos con uno de los pocos olivares que hay en nuestra provincia. Y en dirección suroeste, la cañada real leonesa nos lleva hasta los Pinos Altos y luego, siguiendo la acequia de la Almenara, llegaríamos hasta la pesquera de Herrera.

Preciosos montes de encina y roble con alguna sabina los tenemos en la zona limitada por el Duero, el término de Tudela y la vía de Ariza, pero también junto a la Almenara y a lo largo de toda la ribera. Y pinares en la Cabezada –el monte de la orilla izquierda del Duero-  y en puntos de la ribera derecha. Los vamos a encontrar vallados, pues se utilizan para pastos de ganado vacuno. Con tanto monte y tanto agua, la fauna es abundante y variada. Por ejemplo veremos más de una garza imperial, que aquí cuenta con una colonia.

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La torre

Del Canal hacia el Duero, buen terreno de regadío habitualmente verde. Y del Canal hacia el páramo, predominio de un precioso y ondulado campo de secano. Toda la ribera es un verdadero vergel, sobre todo en verano.

La localidad, hoy Caserío de Fuentes, se encuentra junto a la iglesita de Santiago. Al lado, en medio de un sembrado, los hombres y el tiempo han respetado un crucero de piedra, y cerca del río se levanta la torre defensiva que controlaba el paso del Duero, pues antaño hubo un puente piedra de tres ojos que en 1750 -cuando lo cita el Catastro de la Ensenada- ya estaba en ruinas.  Es, casi, un auténtico castillo. En otro tiempo estuvo almenada y más tarde se convirtió en silo y palomar. Pero hoy todavía podemos ver su porte y su interior; algunas ventanas son como las de cualquier castillo: cuentan con dos poyos o asientos a los lados que permiten sentarse para mirar por la ventana y hablar con otra persona sentada enfrente. No sé si tienen nombre en castellano, pero en gallego se llaman parladoiros por razones evidentes. La puerta a ras de tierra es posterior pues, como buena torre defensiva, se impedía adecuadamente el paso al posible enemigo. También podemos ver los restos de una casa palaciega.

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La fuente con el viejo lavadero

Cerca y protegida por dos hileras de chopos con abundante hiedra veremos también una  fuente con lavaderos y abrevaderos. Hoy ya casi no se aprecia por la intrusión de la hierba, pero hasta hace muy pocos años se veía un hermoso lavadero. Menos mal que todavía fluye agua en abundancia y siguen creciendo los berros.

Y la pesquera, cuyas piedras son el recuerdo de aquel puente de piedra y no de una aceña o molino. Pero fuente también hay en Los Lagares, en la Media Luna y en la ladera del Taragudo Alto; esta última –denominada de los Chopos- sigue manando en la orilla derecha del Canal, mientras sus escombros descansan a pocos metros en la orilla izquierda. Adivina lo que ocurrió al trazar el Canal…

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Viniendo desde Tudela

Otro núcleo habitado estaba en Los Lagares, junto a la cañada real (o junto a la autovía, hoy). Como en el Caserío era complicado instalar bodegas debido a la altura del nivel freático, éstas se horadaron en el lugar que se llamaría, por tenerlos también, Los Lagares. Hoy continúa elaborando buen vino en estos lugares Bodegas Társila.

Fuentes ha visto pasar la historia por sus campos, pues era paso obligado desde Simancas o Valladolid hacia el Este. Si hoy lo atraviesan la autovía, el Canal, o la avejentada vía de Ariza, ayer lo cruzaron la calzada romana de Clunia, la senda de los Aragoneses y varias cañadas reales. Pero lo mejor es el Duero que –además de cruzarlo- lo ha diseñado y fabricado.

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El Puente de Hierro

Y otro de los muchos lugares pintorescos del término lo tenemos en el Puente de Hierro –gracias al cual la vía salta el Duero- y sus alrededores. Una parte del término se explotó para la extracción de grava, razón por la cual han quedado unas inmensas lagunas en las que es habitual contemplar las más variadas aves acuáticas.

En fin, que tenía mucha razón don Pascual Madoz cuando allá por el siglo XIX definió este término como delicioso y pintoresco. Pero lo mejor es descubrirlo dando un garbeo. Para ello recomendamos el camino de sirga del Canal, o el que discurre junto a la vía de Ariza, o la cañada real leonesa también denominada de Pinos Altos, o…

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La “Clásica” de Quintanilla

4 agosto, 2016

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Los ciclistas de Quintanilla llaman a esta vuelta la Clásica, porque tiene un poco de todo -monte, páramo, valle, canal, río- y es francamente agradable y bonita. Son algo más de 40 km y se puede recorrer al ritmo que se quiera. Cada uno al suyo, claro. Además, el trayecto sigue, en buena parte, los límites del término municipal.

Monte

Para empezar subimos la cuesta por el camino Basilón, de buen firme aunque muy empinado al llegar a la varga. Eso ya nos pone en forma y nos calienta, si hiciera frío. Y es que la mañana estaba fresquita a pesar de reinar el mes de Julio…

La fuente por dentro...

La fuente por dentro…

Después, recorremos por una excelente pista el monte mixto de pino, encina, roble y enebro hasta salir a su mismo límite, donde se levanta un chozo de pastor en muy buen estado, cosa llamativa.

Pero antes –es la novedad de esta excursión- nos acercamos a la fuente de Carracuéllar, que se encuentra en el mismo borde del páramo, entre el cerral y el bocacerral. Los vecinos de la zona la han visto este año rebosando agua como nunca. Ahora está seca y nos recuerda la cueva de Valdelaperra, si bien es de dimensiones menores. Dentro hay barro, pero nada de agua. ¡Volveremos más adelante, en época de lluvias!

...y por fuera.

…y por fuera.

Seguimos por el monte, por la linde entre las dos Quintanillas –el camino es ahora francamente malo, pero muy aceptable para las burras– y a nuestro paso se amontonan los restos de chozos y corralizas: eran otros tiempos en los que, además de aprovecharse la madera, se utilizaban también los abundantes pastos y los pastores traían por aquí al ganado. El suelo de este monte no está seco, como el de los pinares, sino que mantiene un tono verde que le da un aspecto especialmente agradable y apto para el paseo.

Páramo

La llegada a la ermita del Cristo del Cabañón marca el comienzo del páramo abierto. El día es claro y aparece al fondo la sierra de Segovia. Poco después, cruzando entre navas u hoyos, nos acercamos a la fuente del Tasugo, que echa dos enormes chorros a pesar de que está casi en el mismo ras del páramo. Un poco más allá, dos enormes chopos señalan un manantial que, unido a la fuente anterior, conforman el nacimiento del arroyo Valimón.

El camino del comienzo de este valle ha desaparecido. Como han segado ya, lo tomamos a campo traviesa.

El álamo del fondo señala un manantial del Valimón

El álamo del fondo señala un manantial del Valimón

Valle

Llegamos a una almendrera y luego cruzamos el Valimón para rodar ya por el camino. Ya estamos en el valle. Las sendas y caminos del principio no están muy utilizados y tienen hierba abundante. En el paisaje domina el verde. Pasamos por el Granizo y seguimos bajando entre campos de cultivo y pinares. Enormes piedras calizas de asoman amenazantes. En otros momentos, las laderas muestran sus cantiles calizos. El arroyo sigue con agua a pesar de que se riegan maizales y remolachas. La cuesta que nos conduce hacia el Este es muy suave pero larga. El agradable paisaje nos hace  olvidar que estamos en plena canícula. Se abre progresivamente hasta que llegamos a Sardón y desaparece en el valle del Duero. Hemos rodado muy bien por aquí…

La carretera de Quintanilla a Cuéllar aprovecha el frescor del Valimón

La carretera de Quintanilla a Cuéllar aprovecha el frescor del Valimón

Y aguas

Ahora vamos fresquitos y bien protegidos del sol por el bosque de galería que ha producido el mismo Canal y que a veces se mezcla con el de la ribera izquierda del Duero, pues rodamos por una colina entre dos aguas, la del río y la del Canal.

En fin, ha sido un trayecto que ya conocíamos muy bien los autores de estas páginas, por haberlo hecho parcialmente en otros momentos. Pero como tiene un poco de todo y es especialmente atractivo pues… ¡no importa hacerlo las veces que haga falta!

El Duero embalsado. A la derecha -no se ve- va el Canal

El Duero embalsado. A la derecha -no se ve- va el Canal

 

El valle de los Piñeles y la Senda del Duero

11 julio, 2016

2 julio 105—Viene de la entrada anterior—

…pero esta zona de Valdelaguna es pródiga en sorpresas. Tuvimos la suerte de divisar lo que parecía restos de un chozo en un rodal de monte dentro del campo de cebada que se estaba cosechando. Nos acercamos y pudimos comprobar que no estábamos descaminados: un chozo -¿de pastor?-con características nada típicas: en forma de cono relativamente afilado y alto, con una pared que en la base mediría algo más de 50 cm de ancha y un diámetro interior de poco más de un metro. O sea, no se utilizó para pasar la noche, sino sólo para protegerse en caso de lluvia, tormenta o viento fuerte y frío. Las piedras eran en su mayoría anchas y delgadas y ya se está cayendo buena parte de la zona exterior de la pared. Muy cerca, restos de lo que pudieron ser corralizas. Pero el chozo pudo ser utilizado, más que por un pastor, por el guarda de este monte.

Pozo del Escribano

Pozo del Escribano

Continuamos, ahora volando por una ancho camino de buen firme en dirección al valle de los Piñeles. Las manchas de monte fueron remitiendo hasta desaparecer por completo y dar paso sólo a las tierras de cultivo. Cerca del viejo camino de las Majadas vimos el Pozo del Escribano protegido por una simpática casita, perfectamente construida y bien conservada. El agua se echaba en una pila que conectaba con otra al exterior. Se ve que por aquí no suelen cruzar los vándalos, pues a pesar de encontrarse junto al camino y con la puerta sin cerrar con llave, todo está en orden.

Cruz incrustada. Piñel de Arriba

Cruz incrustada. Piñel de Arriba

Otro poco más de navegación llana para pasar junto a un plantío de nogales e iniciar el descenso a Piñel de Arriba. Fuentes y jardines no faltan en esta localidad. Descansamos en el Parque de Don Paco, párroco que fue de la localidad. Al lado, el busto de un hijo del pueblo asesinado en Zaire en 1996. A pesar de la sensación que dan las laderas –casi paredes en algunos puntos- blancas cerca del pueblo, lo cierto es que no faltan humedales y choperas. También vimos algunos palomares.

En el valle de los Piñeles

En el valle de los Piñeles

El trayecto al de Abajo lo hicimos saltando una pequeña lengua de páramo por Valderreveche, gracias a lo cual pudimos contemplar en toda su profundidad no sólo el valle de estas localidades, sino también el del mismo Duero. Al bajar, repusimos fuerzas en la fuente de la Canaleja verdadera, recién restaurada, que no en la otra, la falsa, cuya arca de recogida había quedado por debajo del caño de la fuente. ¡Cosas veredes, Sancho amigo!

Buena nogala

Buena nogala

En Piñel de Abajo teníamos pendiente una cita con otro árbol, un viejo nogal que se encuentra en un campo de cereal, no lejos de un pinarillo donde también vimos los restos de un palomar construido en barro. El nogal, también conocido por algunos como la Nogala de la Ribera, se encuentra –nunca mejor dicho- a sus anchas, pues no tiene ningún competidor cercano, y puede extender sus ramas sin problema sobre los campos. De porte equilibrado, la simetría es atributo de su perfil respecto al tronco, destaca sin proponérselo en el paisaje de Piñel. Por otra parte, resulta curioso ver cómo en todo este valle abundan los cerros aislados, desgajados del páramo que nos recuerdan la figura de una tarta aflanada.

Cerro cortejado por almendros

Cerro rodeado de almendros

Finalmente, pusimos rumbo a Pesquera de Duero por un camino a media ladera. Al llegar, cruzamos a la otra ribera para tomar la senda del Duero con sus continuos toboganes. Aquí predomina la sombra, que en verano se agradece sobremanera. Pasamos junto a la vieja Pintia de los Vacceos y al cruzar de nuevo el río y entrar en el término de Quintanilla de Arriba fue declararse la guerra. Sí, la guerra de zarzas, ortigas, cañizo, palos y troncos que habían tomado la senda y hacían frente a nuestro avance. De poco les valió, cierto, pero acabamos con todo tipo de heridas y arañazos, y bien ortigados hasta que se hizo de nuevo la paz al llegar al término de Valbuena. En tales condiciones, no creo que cruce mucha gente por aquí: ¿no puede hacer algo el Ayuntamiento de Quintanilla de Arriba Pesquera?

El resto del trayecto fue un agradable paseo disfrutando de la sombra y la frescura de la ribera del Duero. Cerca de los Bancales nos refrescamos en una fuente a la que conduce una escalinata en piedra, bien visible; pasamos junto a los muros de San Bernardo y, antes de llegar a Valbuena, descansamos sobre un banco de madera, en una de las zonas más umbrías de nuestro itinerario. Junto a la pesquera, para relajar músculos y celebrar las llegada, nos dimos un buen baño.2 julio 194

Paisajes y (más) fuentes de Toro

8 abril, 2016

fuentes de Toro 2

No pudimos resistir la tentación y nos fuimos, un día más, a seguir descubriendo fuentes del término de Toro. Nos están esperando desde hace siglos. Tal vez se mantienen en pie, como haciendo un esfuerzo especial, para dejarse ver por nosotros. Así que no es cuestión de dejarlo para más adelante. Ya nadie las usa, casi nadie las cuida y muy pocos se preocupan de ellas. Sólo algún loco que las ha redescubierto y está haciendo lo indecible para recuperar al menos algunas.

Además, es una manera estupenda de contemplar el paisaje. El campo que rodea Toro, sobre todo al sur, es variado y diverso: encinas, pinos, bosques de álamos, saucedas en los ríos o arroyos; interminables colinas, cerros y motas, y algún despeñadero como el de Villabuena del Puente; campos de cereal y cuidados majuelos; monte bajo, algunas praderas… Las colinas y mogotes facilitan la perspectiva para ver con mayor amplitud de campo. En fin, no sabemos si esta vez las fuentes eran el objetivo o la excusa.

Desde Matalobas

Desde Matalobas

Partimos de Toro, donde nos aprovisionamos de productos alimenticios de la tierra, ricos en energía, para hacer frente al pedaleo de la excursión. El agua lo encontraríamos a lo largo del trayecto, o eso pensábamos.

La primera sorpresa –agridulce- llegó con la fuente de Matalobas: con la restauración le han devuelto su antigua nobleza. Pero debido a las explotaciones de una gravera que hay un poco más arriba, que ha trastocado su manantial, se ha quedado sin agua. De todas formas, tan bueno como la fuente es el panorama que desde ella se divisa y que pasa bajo las ramas de las encinas, a modo de teatro natural: el perfil de Toro con su Colegiata y gran parte de la vega. Merece la pena.

Pedorra preciosa

Pedorra preciosa

La segunda parada, fuente de la Pedorra. Otra sorpresa, pues se trata de una vieja y artística fuente, como pocas. Posee varios abrevaderos delante, pero eso es lo de menos. Lo de más es el cuidado arco de piedra arenisca labrada que cuenta incluso con un adorno –medio perdido ya- encima de la clave. ¿Qué artista se entretuvo embelleciendo la fuente? Misterio. Domina con señorío el suave valle del arroyo Ballesteros. Ya no tiene agua pero ¡cuántos agricultores habrán bebido de ella y cuantos ganados habrán abrevado aquí! ¿Sólo le queda esperar la ruina completa y posterior desaparición?

Escondida Casca

Escondida Casca

Sin acceso, perdida entre el pinar y la pradera del mismo arroyo Ballesteros, escondida tras un almendro, permanece la humilde fuente de Casca. Nos costó encontrarla. Su bóveda es de ladrillo y se cierra con puerta de metal, que aun conserva. El arca mantiene agua. Al norte, sigue dominando la torre de la Colegiata.

La siguiente parada fue en el Pilón de las Zanjas. ¡Qué pena! Se encuentra al final de un vertedero suponemos que ilegal y, para colmo, algún desalmado lo ha destrozado. Ha tirado al pilón el triángulo de ladrillo de la pared del fondo que lo adornaba y ha roto el arca. De todas formas, mana agua. Está complicado acercarse a él; pero el vallejo es precioso: se adorna con álamos, almendros, chopos y algún nogal.

Desde el Pilón de las Zanjas.

Desde el Pilón de las Zanjas.

La fuente la Francesa también se encuentra en otro hermoso valle, asentada sobre una de sus laderas. Vemos al fondo una arboleda y allí está, con dos grandes abrevaderos que aprovechan su líquido elemento. Su construcción es muy pobre, desarrapada, con ladrillos y piedras desgastados y parcheada de cemento. Amenaza ruina total. Pero el sitio es precioso y nos permite contemplar la profundidad del valle de la Francesa y parte de la Guareña..

Al fondo se esconde la fuente de Peñacabras

Al fondo se esconde la fuente de Peñacabras

La fuente de Peñacabras, de rústica mampostería, se ha quedado sin acceso. Y casi se queda sin nada, salvo el agua. Se encuentra en una pequeñísima alameda que limita con tierras de labor y un pinar. El agricultor ha roturado los bordes del pinar y casi arrasa la fuente, que actualmente se encuentra oculta entre la maleza, pero tiene agua que forma un pequeño lagunajo.

En el Palomar

En el Palomar

Y llegamos a la casa del Palomar, otro de los preciosos lugares que esconde esta tierra toresana. Nos recibe a un lado del sendero de acceso el esqueleto tenebroso –se ha puesto de repente el día gris- de una vieja encina y al otro lado, otra descomunal encina, viva. Al fondo, enormes álamos que han sacado partido de los hontanares de la Paloma. Y dos hermosas fuentes: la primera alimenta un lavadero, en el que todavía queda una piedra de lavar, y un estanque; la segunda, que se encuentra en lo más enmarañado de un zarzal, es medianamente accesible gracias a que alguien ha abierto un sendero que pronto desaparecerá. No tiene arca, el agua surge de un caño en una pared frontal que forma un rincón con la lateral. Sus aguas, a los pocos metros, llenan un lavajo.

Fuente Manteca

Fuente Manteca

La fuente Manteca también es curiosa. Se encuentra en un ancho valle  dedicado al cereal y a la vid y rodeado de monte de encinas. Domina una pequeña pradera; su arca es de piedra y ladrillo, y su abrevadero –moderno- es generoso. Tiene agua refrescante y de buen sabor. ¡Idílico y perdido lugar!

Y llegamos a la fuente Marlota, tan curiosa como su nombre y a unos metros del camino de lo que fue el monte Iniesta. Tiene diferentes niveles:  arriba vemos el arca, con el  frente de ladrillo revocado con cemento y los laterales con la piedra original, más abajo el caño con chorro generoso de agua buena, fresca y sabrosa –damos fe- y finalmente, el abrevadero. Todo está asfixiado por la maleza de juncos y zarzas. Le haría falta un buen desbroce.

Arca de la fuente Marlota

Arca de la fuente Marlota

En diversos puntos de esta excursión vimos alcaravanes. Siempre en el aire, pues en cuanto se posaban, dejábamos de verlos. ¡Qué manera de mimetizarse en el terreno, especialmente en los majuelos!

No nos detenemos en la fuente de los Pilones, que dejamos en una alameda a 400 m del camino, y de la fuente Marlota bajamos hasta Villabuena del Puente. El puente también tiene su fuente y pilones pegados a él, pero está clausurada y cerrada.

Lavadero de San Tirso

Lavadero de San Tirso

Como amenaza lluvia tomamos la directa. Después de saludar al cerro de la Nariz, sólo pasamos por la fuente los Villares, la más grande de la comarca, que ya conocemos. El viento de culo y la misma lluvia nos llevan volando hasta Toro. Como llegamos antes de lo previsto, tomamos la senda del Duero y visitamos las tres fuentes que manan entre las cárcavas y el río, prácticamente en la misma orilla: la del Hospital, con su pequeña alberca, que sirvió para regar la huerta cercana y que se encuentra seca; la de la Teja, pequeña y simpática y con su chorrito de agua, y el Lavadero de San Tirso, que sirviera de manera especial a las lavanderas toresanas, pues sus aguas son templadas.

Cuestecillas

Cuestecillas

Ya sólo nos quedaba subir por la cuesta hasta la ermita de la Virgen del Canto y, desde el mismo canto, dirigir una última mirada a la vega del Duero, a las ondulaciones de los montes toresanos, y a la torre de la Colegiata. Y todavía nos quedan fuentes para unas cuantas excursiones más.

Toro y la Colegiata

Toro y la Colegiata

Las aguas de Fuentesecas

27 marzo, 2016
Laguna del Caz

Laguna del Caz

Fuentesecas es un pueblo situado en la zamorana Tierra del Pan. Por tanto, se encuentra en medio de un mar de trigos y cebadas, al menos en primavera. Y, como aquí la tierra es ondulada, con abundantes montículos y colinas, la sensación de mar con oleaje se acentúa.

Lo curioso es que se llame Fuentesecas. Como si todos sus manaderos se hubieran secado, lo que no es cierto. Veámoslo.

En primer lugar nos subiremos a la Pindonga, que es la iglesia del pueblo, dedicada a San Esteban. Pindonga es la mujer que se pasa el día en la calle, que se deja ver de todo el mundo. Bueno, pues eso es lo que le ocurre a la iglesia: que se ve desde todas partes en la comarca, también desde Toro que está a 14 km en línea recta. Lo hemos comprobado en nuestro paseo por los alrededores: en cualquier sitio, tras una loma, se asomaba la Pindonga.

Laguna de la Marrana

Laguna de la Marrana

Pues desde la iglesia se ve perfectamente, a sus pies, ya en las afueras del pueblo, la laguna de la Marrana, que es preciosa a pesar de lo que pueda sugerir el nombre. Al lado, el pozo y abrevadero. Detrás de la laguna, al fondo, vemos Malva, Bustillo, Belver, Pobladura y otros pueblos perdidos en el horizonte. También, el Teleno y otras montañas de León.

Laguna del camino de Villalube

Laguna del camino de Villalube

Luego, en dirección noroeste, nos acercamos al manantial de los Alelises, que origina el arroyo del mismo nombre. Más hacia el oeste se encuentra la laguna y manantial del camino de Villalube, también con abundante agua, un pozo y en medio de un campo de cereal. Nos fue imposible acercarnos a la fuente de la Junquera porque todo era un aguachal intransitable. Y dejamos para otro momento el bebedero de la Fortuna, de nombre evocador.

Trasdecuervo

Trasdecuervo

Sin embargo pudimos acercarnos a la fuente Trasdecuervo –ya en territorio de Pozoantiguo- que tiene los días contados si nadie se preocupa algo por ella. Es relativamente grande, con caja y bóveda de ladrillo mudéjar y abrevadero al exterior. Se encuentra asfixiada por la maleza y con los alrededores –estamos en época de lluvias- encharcados. Aunque fuera de esta época, como tiene un pivot al lado, mucho nos tememos que se queda seca.

Fuente del Caz

Fuente del Caz

Pero la fuente que puso la guinda fue la del Caz, junto a la carretera de Pozoantiguo. Es abierta, de bóveda de piedra y con arreglos en ladrillo y da directamente a una simpática laguna que se utilizaba como abrevadero. Ahora hay patos en sus aguas y árboles alrededor.

Charco del Barrero

Charco del Barrero

Para terminar, nos acercamos a Matilla la Seca que, a pesar del nombre, tiene dos hermosas lagunas: la llamada charca de la Laguna, junto al pueblo, y el charco del Barrero, en el camino de Fuentesecas. Ambos charcones se encontraban con abundante agua y aves acuáticas. El segundo, además, tiene arbolado.

Hemos comprobado con sorpresa que en lo seco de Tierra del Pan abundan los manantiales, la fuentes, los pozos y las lagunas. El contraste no puede ser más hermoso.