Posts Tagged ‘Abrojo’

¡Ojo al abrojo!

20 agosto, 2014

Entre los enemigos declarados que tenemos los ciclistas se encuentra el abrojo, o mejor dicho Tribulus terrestris; por aquí se le suele llamar peseta, no tengo ni idea porqué.

La cuestión es que se trata de una planta con muy mala leche y su fruto maduro es uno de los principales responsables de estropear bellas jornadas de ciclismo campestre; es tan eficaz que su diseño viene usándose como arma defensiva desde hace más de 2000 años para parar cualquier cosa que se mueva, desde hombres hasta carros de combate. Algunos ciclistas también han dado cuenta de alguna de estas trampas (como si no fueran suficientes las naturales).

Armas defensivas con diseño tetraédrcio, siempre con la punta hacia arriba

Armas defensivas con diseño tetraédrcio, siempre con la punta hacia arriba

En cuanto a la Tríbulus, entramos en la época en que más cuidado hay que tener: maduran sus frutos, es decir, sus bayas que, con espinas puntiagudas, adquieren su máxima dureza al secarse y penetran fácilmente en la cubierta de las ruedas.

En medio de un camino, con sus bonitas flores amarillas

En medio de un camino, con sus bonitas flores amarillas

En muy conveniente identificar la planta desde la bicicleta, ir adivinándola si cabe. Su configuración rastrera, sus bonitas florecillas amarillas y sus hojas compuestas: es inconfundible. Además, gusta de la humedad en verano y de los suelos arenosos, se desarrolla a sus anchas en los bordes de regadíos y en general al lado de los caminos.

Las flores se convierten en frutos

 

Si hemos rodado sobre una de estas plantas, no dramaticemos y pongámonos manos a la obra y ojo al parche. Conviene observar la cubierta y ver el alcance de la picia, hay veces que la punta se parte y hace de tapón, es posible seguir rodando si lo dejamos como está. Si lo inevitable se confirma y hemos ido bien equipados con cámaras, etc. el problema no debería fastidiarnos más de 20 minutos. Y si llevamos modernos remedios, mucho menos.

Sufrido ciclista

Lo dicho, ¡ojo, suerte y. . . PACIENCIA!

 

Javiloby

El Abrojo y San Pedro Regalado

12 mayo, 2009

San Pedro Regalado (en la actual capilla del Abrojo)

Dos kilómetros al sur de Laguna de Duero, precisamente en la orilla del río y al lado de unas llamativas murallas, encontramos los restos del convento del Abrojo, del que fuera prelado San Pedro Regalado, patrono de Valladolid.

¿Qué queda? Prácticamente nada. Junto a un muro de piedra, protegido por álamos, vemos cómo mana aún la fuente de San Pedro. Debió ser, pues, la fuente del convento. Al lado, queda una alberca que utilizaba el Regalado para regar la huerta próxima y en la que vemos pacíficos cangrejos.

Fuente de San Pedro
Cerca de la fuente, al lado contrario de la muralla, hay una finca de labranza que guarda -entre la casa y el río- una pequeña ermita o capilla del Santo donde todos los años el 13 de mayo, hacia la una del mediodía, se celebra la Misa de San Pedro y una breve procesión.

Y esto es todo. Entre las riadas, la desamortización y el olvido, algo ha quedado. Tal vez si investigamos por la ribera podamos descubrir algo más. Pero serán piedras desordenadas y medio tapadas en la maleza.

El sitio es agradable y a él se accede fácilmente desde Laguna o desde la carretera de Madrid, a la altura del puente. También se puede llegar en coche.

Al lado se encuentra el Bosque Real, donde la reina Isabel mandara construir un quarto de aposentamiento para descanso de reyes. Después, Felipe II lo cerca con la muralla y cubos almenados que vemos para dedicarlo a la caza. El quarto desaparece en el siglo XVII a causa de un incendio y hoy el Bosque es una urbanización. En la esquina suroeste,  cerca de la fuente, vemos en ladrillo restos de lo que fuera una portada.

Aguas abajo llegaríamos hasta los restos de una aceña -solo queda la pesquera- y al otro lado de la carretera, cruzada otra urbanización, tenemos otro idílico lugar: el Coto de Castillejo, donde ya Juan II cazaba y pescaba.

DueroEn fin, el vallisoletano Regalado, patrono de los toreros -tranquilizó a un toro bravo que se había escapado y hacía de las suyas- bien puede serlo también de caminantes y ciclistas pucelanos, pues se desplazaba con frecuencia -a pie o en burra- desde el Abrojo a la Aguilera, en Aranda de Duero, donde igualmente era prelado de otro convento. ¿Iría por el camino de los Aragoneses: Laguna, Tudela, Peñalba, Olivares, Valbuena, Pesquera…? En nuestros paseos no encontramos toros bravos enfurecidos, pero sí, alguna vez, perros con deseos de morder…