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Pinares de Montemayor y Torrescárcela

15 diciembre, 2012
Mapa

Mapa

Son pinares extensos, profundos, en los que abundan los negrales y también los piñoneros y están presentes las matas de robles y de encina, además de abundantes sabinas de buen porte y enebros, o sea, se trata de un bosque mixto y variado. En algunos momentos daba la impresión de que íbamos rodando por un bosque caducifolio, pues el suelo se encontraba recubierto de hojas secas –de roble- recién caídas. Ya casi no quedan setas.

Negrales y matas de robles

Negrales y matas de robles

La mayoría de los caminos están cubiertos de hierba o musgo, ahora verde gracias a las últimas lluvias. Y son estrechos y con curvas abundantes. De esta forma, te cansas porque las ruedas se pegan al musgo, pero no al dar continuamente curvas el trayecto se te hace mas llevadero y corto. Vimos corzos; también había hozaduras de jabalíes. Y cada dos por tres las torcaces nos distraían con su fuerte aleteo.

También pudimos comprobar cómo los negrales estaban, después de muchos años, de nuevo sangrados. Ya se ve que la crisis les ha vuelto a hacer rentables y vuelven a dar empleo en momentos de paro.

Ermita

Como este pinar crece en el páramo, resulta que con frecuencia se camina sobre roca caliza, que abunda por todas partes. Y hay muy poca arena en el suelo: más bien es tierra normal, aunque no se trata de arcilla que forme demasiado barro. También vimos restos de canteras y algún horno de cal.

Salimos en dos ocasiones del pinar. La primera para ver la cueva y fuente de La Mora, y los restos de la antigua iglesia o ermita en la que debió alojarse la Virgen de los Remedios, Patrona del Valle del Valcorva, en la bajada hacia Aldealbar. Curiosas ruinas que todavía conservan el porte de los que fue, curiosos muros y un no menos curioso capitel pegado a una de las paredes.

 Minguela

Y la segunda para descansar en Minguela, donde visitamos los restos de la iglesia (conocidos como el Castillo) y de la fuente, hoy seca. Y nos refugiamos en las cuevas que el tiempo ha esculpido en la ladera Este del valle. Pintoresco lugar como pocos.

Poco más hemos de contar, salvo que en el pinar pasamos por refugios o casas escondidas en lo más profundo del bosque, que disponían de todo para pasar unos días (pozo, abrevadero, chimenea…) aunque seguramente las utilicen cazadores, resineros y forestales para almorzar o poco más. También nos llamaron la atención las vallas de piedra caliza a lo largo de algunos caminos, los montones de piedras perfectamente ordenadas en algunos puntos del pinar y las pequeñas parcelas de monte delimitadas por hileras de piedra. Ya se ve que en otro tiempo hubo mucha actividad en este profundo pinar.

 SabinaLa vuelta la hicimos por la cañada de los Manes, que conecta Montemayor con las proximidades de Cuéllar. La verdad es que pudimos seguirla gracias al GPS, porque entre los pinos no se distingue. Claro que las ovejas no necesitaban camino, le bastaba al pastor con que le dejaran libre el paso. En total, casi 50 km de marcha cilista. Aquí, el track de Miguel Ángel.