Posts Tagged ‘arboles’

Árboles en otoño

13 diciembre, 2009

El otoño se nos está yendo, pero nos ha dejado -como siempre- una alfombra de amarillo y ocre en los caminos y sendas que atraviesan alamedas; ha desnudado a los árboles que se le han rendido, ha vestido de verde los prados y el suelo de pinares, y a todos aquellos que salimos a pasear en bici o andando, también nos ha dejado la retina repleta de tonalidades calientes…  que ya han pasado a la memoria, donde siguen viviendo, como bien lo dijera el poeta (Salinas, en este caso):

Mientras haya…
memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Ya hemos visto algunos paisajes otoñales, así como sus frutos. Pero tal vez lo más característico, por llamativo, sea el cambio en el atuendo de los árboles.


Los pinos, las encinas y los enebros no cambian de hoja de manera tan radical. Lo van haciendo poco a poco a lo largo de su vida. Pero también agradecen el tiempo de otoño para quitarse de ecima la polvareda que han ido acumulando con la sequedad del verano. Ahora están más lustrosos, verdes y brillantes. Contrastan perfectamente en el paisaje delante del cielo azulado o gris.

Los demás árboles, propios de zonas más o menos húmedas como los chopos, álamos, pequeños negrillos, alisos, sauces y fresnos, y aquellos cultivados por el hombre hasta hace poco -higueras, almendros, nogales,moreras- van perdiendo su hoja conforme avanza el otoño y la mayoría pasa, previamente, del verde al amarillo.  Primero amarillean las hojas bajas y luego las altas. Cuando caen éstas, hace tiempo que aquellas cayeron. Todo con orden y a su tiempo, aunque este sea relativo…

Un caso curioso es el del roble, cuyas hojas se vuelven amarillentas, pero permanecen en el árbol hasta bien entrado el invierno. Casi hasta que echa las nuevas.

Y lo mismo les pasa a la mayoría de los arbustos,también cambian de hoja en otoño. Mientras, el verde de musgos y hierba se enseñorea, y también domina el paisaje. Y entre este verde, numerosas setas hacen su aparición como para compensar la ausencia de flores.

Así es el otoño.

El actual está siendo largo y tardío. Incluso parece que no va a llegar el invierno y que pasaremos directamente a la primavera. Aunque todavía queda un rato, y todo el tiempo de invierno por delante, lo cierto es que aún podemos ver muchos árboles con las hojas amarillas -e incluso con algunas verdes- que no han caído todavía.Y así permanecerán en tanto no lleguen los primeros hielos.


En esta misma bitácora puedes también ver árboles en invierno y frutos de otoño

Árboles en invierno

21 diciembre, 2008

¡Qué colores y tonalidades muestran la mayoría de los árboles de nuestros campos en otoño! Incluso en verano, cuando todo es fuego, se agradece acogerse –relativamente fresco- bajo la sombra de un álamo.

roble

En invierno los árboles también tienen su encanto. Vemos perfectamente como se van adelgazando desde el inicio del tronco hasta el final de sus extremidades, las ramas. A veces se dividen en cientos, miles, de pequeñísimas ramificaciones.

Todos distintos, todos diferentes, pero todos siguiendo a su manera la misma regla. Se les ve mostrando su perfil. El color, ahora, es lo de menos. Nos muestran, por encima de todo, la forma. El color y tono los apreciamos más bien en verano o en otoño.

chopo

Los más llamativos son los robles. Claro que para observarles delgados es preciso a que entre de verdad el invierno. Bien porque ya estemos en fechas invernales o bien porque las heladas sean una realidad persistente… aunque el calendario señale sólo el otoño. Los robles se esparcen enviando sus ramas hacia todas las direcciones. Los almendros se dirigen, más bien, hacia arriba. Los álamos envían hacia arriba las ramas principales y las demás varían…

almendros

Y luego están las encinas y los pinos, que no sueltan su hoja en invierno. Como si fueran más tímidos, la van reponiendo a la vez que de ella se desprenden. Pero en invierno su vestimenta brilla más gracias a las lluvias, al viento y al frío.

Además, todos se adornan con musgos y líquenes que mantienen en razón a la humedad del invierno.

encina-reflejada

De manera que en nuestras salidas invernales podemos estar especialmente atentos a estos seres vivos tan peculiares y distintos a los humanos… ¡Qué paciencia la de los árboles, siempre sin moverse del sitio en el que nacieron!

También puedes ver árboles en otoño.