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Destripando el Cerrato por La Cistérniga

15 agosto, 2019

El Cerrato termina, ya lo hemos comentado alguna vez, en las cuestas de La Cistérniga, de Renedo, de Santovenia y de la propia Valladolid. El Esgueva se vuelve femenino precisamente en nuestra ciudad, a la que abrazaba entre sus dos esguevas, para desembocar en el Pisuerga.

La última avanzadilla es el cerro San Cristóbal, escoltada a retaguardia por la Cuesta Redonda y las cuestas de Fuente Amarga. Pues bien, precisamente aquí es donde podemos contemplar las tripas del Cerrato, pues sabido es que los cerratos son formaciones sedimentarias -millones de años nos contemplan- esculpidas por arroyos y ríos. Duero, Pisuerga, Esgueva, Jaramiel, Espanta, son los responsables más directos de estas avanzadillas.

Y podemos contemplar sus tripas gracias a que durante siglos se ha cavado en estas cuestas para extraer diversos tipos de yesos y arcillas con el fin de utilizarlos como materia prima en las cerámicas o tejeras. Al menos hay constancia documental desde el siglo XVIII de estas fábricas en La Cistérniga. Hoy vemos todavía la chimenea en ladrillo de la cerámica de Villanueva, en la Cuesta Redonda y, no muy lejos, los almacenes -hoy solo comerciales- de la familia Llorente, que antaño también explotara una fábrica de ladrillos, iniciada por Aniceto Llorente en el tejar de la familia Garnacho. Y en la ladera norte del cerro San Cristóbal, tras la actual La Cerámica, vemos los restos de otra factoría más antigua; al lado estuvo la fábrica La Operaria, de Isaías Paredes. Tras ellas, en sus respectivas cuestas, aparecen las vetas o filones, pertenecientes a distintos horizontes litológicos, sacados a la luz por las antiguas explotaciones. Todo un espectáculo cuando el sol los ilumina llenándolos de color. Cerca de la fuente Amarga, bajo el pico del Águila tenemos una industria todavía muy activa: Cerámica de Zaratán, que antaño tuvo otro nombre.

En fin, otras muchas industrias cerámicas tuvo La Cistérniga -e incluso las de Valladolid, alguna tan famosa como la Cerámica Vallisoletana, de Eloy Silió, extraían aquí su materia prima-, que destriparon el Cerrato y cuyas tripas hoy vemos, sin saberlo, en muchas casas y edificios de Valladolid e incluso de toda España.

E incluso mucho antes de estas industrias, hubo otras de carácter artesano. En la misma Cuesta Redonda queda el topónimo de los Barricales y en las cuestas del páramo de las Yeseras queda todavía alguna mina de yeso escondida entre sus pinos de repoblación.

Porque esa es otra, a mediados del siglo pasado se han plantado las laderas de muchos páramos con pinos de Alepo, con el fin de evitar la erosión pero -en el cerro San Cristóbal al menos- hemos perdido unas estupendas vistas sobre Valladolid y el valle del Duero, pues los pinos y cipreses han crecido y hoy estorban la visión desde el cerral. ¿No se podían eliminar los del borde? Aunque un senderillo rodea su cima, solo vemos algo del paisaje en las cortas que se han hecho bajo los cables de alta tensión y en el punto de mediciones geodésicas para facilitar éstas. Otro sendero recorre el cerro a media ladera y otro más se ha trazado para descensos en bici.

En menor medida, también podemos observar tripas junto a la carretera de subida al cerro de San Cristóbal. De manera particular, veremos el último filón de roca caliza poco antes de llegar a la cima.

Y todo esto sin tener en cuenta la excursión por las minas de Hornillos, hace mes y medio.

Pinos Altos

24 diciembre, 2015
Uno de los pinos. Al fondo, el valle del Duero

Uno de los pinos. Al fondo, el valle del Duero

Se ven desde varios kilómetros a la redonda. Llamativos. Únicos. Inconfundibles. Especialmente son visibles desde la carretera de Segovia después del polígono San Cristóbal, en dirección sureste, y desde la carretera de Soria después de La Cistérniga en dirección suroeste. Llevan muchos años, diría que siglos, ahí, erguidos, levantados, señalando un punto –o dos- de referencia. Es posible que hace muchos años, siglos, fueran tres pues ha quedado el topónimo Tres Pinos, pero últimamente son dos y están, como no podía ser de otra manera, junto a la vereda de Pinos Altos, término municipal –hoy- de La Cistérniga.

La vereda hacia el Este

La vereda hacia el Este

Y seguramente conozcan el misterio de esta vereda. Si consultamos mapas antiguos, veremos que se denomina también cañada merinera o leonesa. Y es que es la prolongación natural de la cañada real Leonesa que viene desde Dueñas, Cabezón, Renedo, sube al páramo y baja junto a la cuesta de las Encinas, cruza la carretera de Soria y… salta el Canal del Duero y la vía de Ariza para morir en el Duero, justo enfrente del camino que viene de la iglesia de Herrera. En los mapas modernos muere junto al Canal. Esta vereda iba desde el páramo hasta el Duero siguiendo –como tantas otras vías pecuarias- una raya divisoria, esta vez entre los términos municipales de La Cistérniga y Fuentes de Duero. Raya que ha desaparecido, pero nos ha dejado la vía de ganados.

Plano de situación

Plano de situación

Los rebaños de merinas al llegar al Caserío Retamar tomaban la cañada que venía de Valladolid y seguían hacica Tudela, donde elegían entre Aldeamayor y la cuesta de La Parrilla. Pero, evidentemente, no seguían hasta el Duero. ¿Cuál es la razón, entonces, de esta cañada? ¿Sólo para abrevar en el Duero? ¿Para pastar en sus riberas? Tampoco cruzarían el Duero por Herrera porque aunque precisamente donde llega la cañada hay un vado, éste sería difícil de cruzar en mayo y en noviembre, porque no sufre precisamente estiaje en esas fechas. La vacada de Fuentes cruzaba, en verano, el río por el puente de la carretera de Segovia, y eso que una vaca puede vadearlo con más facilidad que una oveja…

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Fotografía de G. Maps. Se aprecian perfectamente los dos pinos

Sea como fuere, lo cierto es que junto a lo que hoy es el Caserío Retamar -al lado una gasolinera- cruzaba la calzada romana que iba de Simancas a Clunia, luego camino de los Aragoneses y, finalmente, camino de Laguna a Tudela. También, la cañada real de Valladolid a Soria. Todo lo anterior ha sido borrado y queda la ampulosa carretera o autovía.

¿Cómo llegar a Pinos Altos? Desde el Canal del Duero, la cañada se toma junto al segundo puente desde la carretera de Segovia. Hay que pasar al lado de una barrera que impide el paso a vehículos motorizados y subir por un senderillo. Desde la carretera de Soria, por la gasolinera que hay después de La Cistérniga y luego por la cañada o vereda que sale al Este del citado Caserío Retamar.

Hacia el oeste

Hacia el oeste

Esta cañada es, en realidad, la ladera del denominado Taragudo Alto, especie de terraza del Duero hacia el páramo de La Cistérniga. Está cubierta –la ladera- de monte bajo, y la terraza es de terreno llano, destinado a cereal.

Los dos pinos están en la terraza, perfectamente visibles. Aunque son piñoneros se encuentran un tanto inclinados y retorcidos y, desde luego, parecen viejísimos. No obstante, también parecen cuidados, olivados y, en una palabra, sanos, por lo que todavía tienen mucha vida, tal vez siglos, por delante. Seguramente las labores –arado, aireado, abonado- del campo donde viven contribuyen a su vitalidad.

Los dos pinos

Los dos pinos

Junto a ellos se contempla el valle del Duero y se domina un extenso territorio hacia La Cistérniga, Valladolid y Laguna. En fin, es uno de esos sitios que debes conocer si andas en bici para tener una referencia clara y trasmitirla llegado el caso.

Un páramo y dos valles desde La Cistérniga

30 noviembre, 2015

29 noviembre 007Esta mañana la gélida niebla inundaba nuestros valles. Palencia, Valladolid y Zamora estaban sumergidas en ella. Sin embargo, la semana pasada había sido luminosa como pocas, sin nieblas ni nubes.

Así que ayer, domingo, salimos a primera hora. El campo estaba escarchado y los charcos con hielo. A veces, los ciclistas nos ponemos un periódico bajo la chaqueta cuando hace frío y hay que afrontar una larga cuesta abajo. Pero esta vez para nosotros duró poco la helada, pues fue empezar a subir la Cuesta Larga desde La Cistérniga y entrar en calor. Como su nombre indica, esta cuesta es prolongada y -por tanto- relativamente suave, pues en dos kilómetros superamos un desnivel de 100 metros. El sol y las cuestas son los mejores abrigos.

Las Mamblas entre neblina

Las Mamblas entre neblina

Arriba nos presentamos en las Tres Rayas –La Cistérniga, Valladolid y Renedo- desde donde tenemos una magnífica visión del final del valle Esgueva, con Valladolid incluida. Pero es que continuamos rodando y nos vamos al otro valle, al del Duero, donde el panorama no es menos magnífico, con las desafiantes Mamblas que separan al Jaramiel del Duero. Aquí vemos a este río flanqueado por los últimos páramos, pues precisamente entre Herrera y Tudela se libera de ellos.

Rodamos durante unos pocos kilómetros por la cañada real Leonesa disfrutando del sol para tomar dirección Tudela entre el páramo de la Negra y el de los Robles. (Ni vemos a la Negra ni tan siquiera a uno sólo de aquellos robles). Es una cuesta complicada y muy inclinada al principio, pero luego con buen firme. Nos dejamos caer por donde antaño se levantó la localidad de Santa Cecilia, de la que no quedas restos.

De velta

De vuelta

Finalmente, el Canal del Duero –sus aguas no suelen estar transparentes, como lo están hoy- nos lleva hasta el cruce del camino de Herrera a La Cistérniga, y lo tomamos hacia el norte.

¡Sin alejarnos de Valladolid hemos dado un agradable paseo de casi 30 km!

El recorrido

El recorrido

Alrededores de Valladolid

16 agosto, 2010



Otro paseo ideal para el verano. Los ciclistas sabemos que por mucho calor que haga, siempre tendremos una ligera brisa al rodar. Y si además subimos al páramo, la brisa será más fresca debido a la diferencia de temperatura que también suele existir habitualmente entre ese ras y el valle. De manera que los páramos son para el verano. Muy cerca de Valladolid tenemos el de Torozos, subiendo hacia Villanubla o Ciguñuela, o los cerratos que forman los valles de Pisuerga, Esgueva y Jaramiel.  O sea, que no hay que irse demasiado lejos para dar un paseo refrescante

Rodando, nos encaminamos esta vez  hacia la Cistérniga: este paseo por los límites del Cerrato nos ofrece  magníficas vistas sobre Valladolid primero, sobre el valle Esgueva después, y sobre el Duero y Tudela más tarde. Además, rodamos un buen rato por la vieja Cañada Real Leonesa, en desuso desde mediados del siglo pasado.

Poco después, una bajada salpicada de toboganes nos conduce entre almendros y girasoles hacia Tudela, pero no llegamos a esta villa. Sólo no sacercamos. Volvemos casi sobre nuestras roderas para pasar junto al Prado, donde hay una amplia laguna, una pradera en la que ahora se cultiva alfalfa y un arroyo con abundante agua y diversos tipos de anfibios.¡Qué frescura! Al fondo, las tradicionales minas de yeso de las Mamblas.

Cruzada la carretera de Villabáñez, subimos casi sin darnos cuenta una suave cuesta donde encontramos un chozo, abundantes robles y un manantial. Ya hemos pasado por aquí en otra excursión reciente, pero el color del pasisaje ha cambiado totalmente de unos meses a esta parte.

La bajada a Olmos de Esgueva es rápida y en el pueblo nos refrescamos. Luego, nos acercamos a un viejo molino cerca del río y, ya por el valle, llegamos a Renedo y luego a Valladolid. Desde Olmos podemos volver bien por la senda verde o bien por el sendero señalado con los signos propios de los senderistas.