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Caminos del noroeste: de Tordesillas a San Cebrián de Mazote

6 junio, 2015

Tordesillas San CebrianSi la semana pasada habíamos recorrido una parte del descatalogado GR-30, esta vez nos decidimos a recorrer otra parte de su tramo occidental. Salimos de Tordesillas teniendo que atravesar las autovías que rodean la localidad como si fueran una moderna muralla encargada de protegerla.

Enseguida encontramos dos señales inequívocas de que íbamos en la buena dirección: la blanca y roja del GR-30 y la flecha amarilla del Camino de Santiago del Sureste. Parte del recorrido lo hacemos paralelo a la Autovía del Noroeste (A-6) hasta que lo abandonamos para acercamos hasta Villavieja del Cerro, inconfundible por su cerro de San Juan, donde ya han sido restañadas sus recientes heridas en el humano intento de levantar en su ladera una pista de esquí. Ahora queda la moderna construcción del edificio de recepción de visitantes junto a la que salimos del pueblo siguiendo las flechas amarillas, pero en vez de subir al páramo, lo rodeamos para pasar por donde antaño estuvo enclavado el pueblo de Arenillas, del que no queda nada ya que los franceses se ocuparon de quemar lo poco que encontraron en pie. Según Pascual Madoz era un despoblado de la provincia de Valladolid, partido judicial de la Mota del Marqués, diócesis de Palencia. Situado en un llano sumamente agradable al pie de una cuesta que se eleva en la parte sur, su cielo es hermoso y despejado, y el clima sano, se componía de cuarenta vecinos. Esta localidad junto con la vecina de Bercero y las de Berceruelo, Villavieja y Velilla formaban las cinco villas sobre las que tenía jurisdicción Tordesillas.

La llanura del páramo

La llanura del páramo

En la fuente de la Trillona paramos a refrescarnos donde un coro de ranas saltan presurosas al agua buscando refugio. Bercero fue una localidad antaño famosa por la confección de artículos de mimbre, cestos y cuévanos. A principios de los años sesenta su antigua ermita de San Roque fue trasladada piedra a piedra a la entonces recién inaugurada Feria de Muestras de Valladolid.

Puente sobre el Hornija en Gallegos

Puente sobre el Hornija en Gallegos

Subimos al páramo por breve espacio pues a los pocos kilómetros descendemos en una larga bajada hasta Gallegos de Hornija. Cruzamos el río por su puentecito herreriano y divisamos a lo lejos la ermita de la Virgen del Villar patrona de todas las localidades del valle. Seguimos nuestro camino para ascender y atravesar otro espigón del páramo. Arriba comprobamos que al tradicional cultivo de cereales le ha salido un competidor con los campos de lavanda que perfuman con su característico olor. A su lado contrasta un campo rojo tapizado de amapolas (papaver roheas) de las que nos acordaremos cuando en nuestra vuelta nos encontramos con varios campos sembrados de adormidera blanca (papaver somniferum) cuyo destino será la industria farmacéutica.

Adormidera. Al fondo, las últimas cuestas del páramo

Adormidera. Al fondo, las últimas cuestas del páramo

Al rato nos hemos plantado en Adalia, donde antaño floreció la singular industria textil del blanqueo de los lienzos de lino que se realizaba con ceniza en pilones llenos de agua, con los que comerciaban los maragatos para ser vendidos en Madrid. En un suave ascenso paralelo al arroyo Retortero volvemos al páramo para, casi sin darnos cuenta plantarnos en San Cebrián de Mazote y dirigir nuestras ruedas hacia su ermita donde descansamos y comemos a la sombra de su imponente moral.

Molino

Molino

Toca emprender camino de vuelta para lo cual decidimos seguir el curso del río Bajoz, que en estas fechas ya comienza a flaquear el agua que lleva, aunque sirve para regar las huertas contiguas. Al poco llegamos al molino de Villamor, situado en la margen izquierda mientras que en la derecha se encuentran lo corrales del mismo nombre, ya que aquí estuvo el despoblado de Villamor, junto al teso que lleva el mismo nombre. A tiro de piedra se encuentra Mota del Marqués protegida por su castillo de lo que solo queda la recién consolidada y restaurada torre del homenaje. Es el único resto visible de lo que fuera esta fortaleza levantado a principios del XIII por Alfonso IX de León para la defensa de la frontera con el reino de Castilla, teniendo la particularidad de la planta circular de su torre, que para unos proviene de los castillos catalanes de los siglo X y XI y para otros, esta forma cilíndrica, tendría su origen en Oriente, descendiente directo de las fortificaciones bizantinas imitadas por los castillos musulmanes de Siria que conocieron los cruzados.

Camino de Santiago

Camino de Santiago

Seguimos el trazado de la antigua Cañada de Coruñeses y del antiguo Camino Real a Galicia, parcialmente ocupado por la moderna autovía, por lo que nuestro discurrir se hace bastante monótono hasta llegar a Vega de Valdetronco, donde destaca el esqueleto de su ermita de Canteces. Si hemos dicho que Adalia se dedico al blanqueo de lienzos, aquí se dedicaron durante muchos años a sacar el barro blanco para encalar y enjabelgar paredes y que era conocido como Blanco España. El arreglo de trillos con el pedernal de las cuestas era otra de las actividades a las que se dedicaron sus habitantes durante mucho tiempo hasta que la mecanización de la agricultura dejaron para el olvido estos aperos de labranza.

El sofocante calor nos hace acelerar nuestro paso pues la sed aprieta y solo pensamos en llegar a Tordesillas y sentarnos tranquilamente en una terraza para descansar y disfrutar de una cerveza fresquita después de más de 70 kilómetros que hemos hecho esta jornada. Y eso hacemos.

Track de la excursión.

Torozos: comienzo y final de un sendero

29 mayo, 2015

plano ruta

En esta ocasión -los titulares del equipo tenían otros menesteres- optamos los reservas por una ruta sencilla y circular, tratando de averiguar qué había sido del descatalogado sendero GR 30 de los Montes Torozos, en este caso solamente su principio y su fin.

El sendero en cuestión comenzaba y terminaba en Valladolid y fue patrocinado en su momento por la Diputación Provincial y homologado por la Federación vallisoletana de senderismo, tratando de buscar entre los nexos culturales y geográficos algún aliciente turístico que, finalmente, no llegó a cuajar.

Señalización

Señalización

Pero el día fue magnífico para pedalear: soleado y fresco. Además, el molesto viento que soplaba del noreste lo esquivamos eficientemente con la misma orientación de la ruta y la cobertura que nos ofrecían algunos vallejos.

Comenzamos en el parque donde desagua el Canal de Castilla para dirigirnos hacia la Bambilla: la salida de la ciudad es un obstáculo molesto para el ciclista (y paseante) hasta rebasar las rondas, seguramente uno de los hándicaps a los que tuvo que enfrentarse el GR 30.

Cárcel y relojo de sol. Villanubla

Ventanuco de la cárcel y reloj de sol. Villanubla

Pasamos por la depresión de la Bambilla, El Calderón (809), Pedrosa y Valdecarros, donde encontramos un viejo pozo con su abrevadero, y en un plis-plas nos encaramamos al páramo apareciendo en Villanubla a través de su enorme polígono. Allí dimos un breve paseo observando algunos detalles curiosos de sus edificios.

Ciñéndonos fielmente al recorrido buscamos el Hontanija en Santa Olalla, paraje molinero donde los haya. Después tornamos a la derecha por el camino de la Boada, al pie de la pista del aeropuerto. Allí permanecen los restos del molino del Monzón y del Cabrito además de la casa de la Guada, cada vez mas ruinosa, a los pies del arroyo. No deja de asombrarnos como ese escaso caudal podía manejar tantos ingenios en tan poca distancia y desnivel.

Subimos al páramo de nuevo, el campo aún está magnífico, y podemos apreciar algunas casas dispersas, la Base Aérea y una cortina en el horizonte de aerogeneradores. Sin embargo lo más llamativo: el viejo Pino Wamba, sólo y enfermo, luchando por sobrevivir.

Pino Wamba

Pino Wamba

Bajamos por el valle de Valcavado, cuesta abajo y con viento de espaldas, la situación ideal. Sin embargo hemos de utilizar el freno para disfrutar del verdor y de su magnífica arboleda. La fuente no es ya fuente sino un exhausto pozo explotado por un tractor.

Al llegar a Wamba, recorrimos el agradable sendero verde en torno al arroyo Garrapinilla, salpicado de huertas; y finalizamos, como no, en la Iglesia de Santa María de la O, o María en gestación. En el osario reflexionamos – Como nos vemos se vieron y como los vemos quizás nos verán otros ciclistas que paseen entre las ruinas de los antiguos aerogeneradores que abundaban por lo Torozos…- Partimos algo sobrecogidos y extremando algo más la prudencia si cabe.

El famoso osario

El famoso osario

Aquí dejamos el principio o final del sendero para, mediante un atajo, dirigirnos a Ciguñuela y después a Zaratán y Valladolid, el otro principio o final del mismo extinto GR.

Subimos de nuevo, a través del camino de Santiago, donde encontramos algunos peregrinos bien pertrechados. Llegamos a Ciguñuela, allí nos recreamos con dos grandes obras, su hermosa torre renacentista y un simpático jardín cuidado con esmero, probablemente ¡el más pequeñito de la provincia!

Jardincillo en Ciguñuela

Jardincillo en Ciguñuela

Aunque no muy merecido en cuanto a esfuerzo, al pie de la torre, disfrutamos y reposamos nuestras viandas. Enfilamos después hacia Zaratán, atravesando su enorme parque fotovoltaico bajamos por el camino del Pozuelo volviendo a Valladolid entre grises autovías donde ya no encontramos señal alguna del extinto sendero.

Al final cayeron 50 km. No está mal. Aquí, el track de Miguel Ángel.

Texto y fotos, Javiloby

Mapa, Miguel Ángel