Posts Tagged ‘invierno’

Un adiós al otoño

3 diciembre, 2017

El otoño se nos va. Llega el invierno, que blanquea de madrugada los campos convirtiendo en hielo el rocío. Ya las temperaturas han dejado de ser suaves y otoñales para convertirse en frías e invernales. Bastante le ha costado al otoño entrar  y olvidarse del verano, pero no le ha costado nada salir para dejarnos la compañía del invierno. Casi hemos tenido tres estaciones en un mismo mes.

También han llegado, al mismo tiempo, las nieblas. De momento, nieblas tímidas que se han retirado de campos y pinares -y de la ciudad- pocas horas después de salir el sol. Tal vez dentro de poco -por la Purísima- las nieblas se hagan más pegajosas y persistentes, aunque no parece. De momento, son volátiles. Ya que no llueve, esperemos al menos disfrutar de días con mañanitas y tardes soleadas, aptas para el paseo en bici. Porque las nieblas para los rodadores son nefastas: se te mete el frío y la humedad por todo el cuerpo. A veces, al cruzar por el puente del Pisuerga, parece que la niebla sale de del río por evaporación…

A pesar de la sequía y de las heladas tardías la primavera pasada, no ha sido mal año para los frutos silvestres, de manera que la despensa de algunos animales no está vacía.

Tampoco, en algunos casos, para los cultivados, como bien puede apreciarse en estos olivos cercanos a La Seca ya preparados para apañar la aceituna.

Pero como siempre, en otoño lo más dominante en el paisaje son los tonos amarillos y ocres de las hojas de los árboles. Comienzan los chopos a amarillear, luego van siguiendo sauces, álamos, plátanos… Este año han tardado en vestirse de otoño y, al poco de estrenar el traje, han llegado los fríos invernales que los han dejado desnudos…  Porque las encinas y pinos permanecen todo el año vestidos. Los robles, esperarán con las hojas amarillas hasta bien entrado el invierno…

Y así se presentaba hace unos días la acequia de Simancas, vacía de agua y cubierta de hojarasca.

Y los arbolitos de este camino en Pozaldez daban frío sólo de verlos, tan desnudos ante la noche ya próxima, tan frágiles, tan expuestos a los vientos…

Claro que, cerca de los anteriores, este viejo negrillo (¡¡uno de los pocos que quedan en nuestros campos!!) también se resistía -tranquilo y fuerte- a perder todas las hojas, pequeñas -como buen olmo- y bien amarillentas. Al lado de la hilera de jóvenes árboles, parecía el patriarca de la tribu. ¡Ojalá nos dure muchos años!

Hasta las iglesias de Santa María y San Boal parecían prepararse, sobre campos despejados, a pasar el invierno de la manera más suave posible.

Pues eso, a otoño muerto, ¡bienvenido invierno!

 

Hielo y niebla

12 diciembre, 2013

Camino invernal

Nadie duda de que ya estamos en invierno. Las fotografías son del fin de semana pasado y fueron tomadas en el valle del Valcorba, pero podrían haber sido sacadas en cualquier punto de nuestra geografía provincial. El hielo cubría árboles y plantas.

Temperaturas de varios grados por debajo de cero y tan continuadas, seguramente vendrán bien para limpiar el campo de tantas hierbas y arbustos que nos legó primavera tan lluviosa. Y, aunque por las mañanas ha habido niebla, normalmente levantaba por la tarde, con lo que los paseos vespertinos han resultado agradables.

Nos dimos un paseo por Minguela, el páramo de Campaspero y los pinares de Torrescárcela. También pasamos por el despoblado de Pociagüe: en otro momento contaremos lo que allí queda.

En Minguela

Va llegando el invierno

3 diciembre, 2009

Mucho le ha costado entrar al invierno en nuestros campos y caminos. Pero las salidas de estos dos últimos fines de semana anuncian que el tiempo se va poniendo invernizo. Las temperaturas han descendido -aunque no mucho- y las pistas y caminos ya están húmedos: se nota que las ruedas se agarran más, cuesta más pedalear. A veces, en verano parace que volamos porque vamos sobre terreno duro y los músculos trabajan sueltos. Ahora es distinto y también la musculatura tiende agarrotarse un poco… total, que se huele el invierno. Pero todavía no ha entrado del todo.

Y luego el paisaje. Ya hay hierba en los campos. Musgo en los pinares. El cereal muestra sus tallos verdes, bien tiernos.  Algunas setas, las menos tímidas, han salido. Los temporales cruzan nuestros páramos. Las nubes corren sobre los pinos. Sopla el viento racheado. Pues eso, que en la práctica hemos cambiado de estación. Todavía no ha subido el nivel de los ríos ni los arroyos llevan agua, pero todo se anadará, esperemos.

Y han llegado los milanos reales y las gaviotas. Ha crecido el número de cormoranes. Pero todavía no se han presentado las quincetas o avefrías.

Árboles en invierno

21 diciembre, 2008

¡Qué colores y tonalidades muestran la mayoría de los árboles de nuestros campos en otoño! Incluso en verano, cuando todo es fuego, se agradece acogerse –relativamente fresco- bajo la sombra de un álamo.

roble

En invierno los árboles también tienen su encanto. Vemos perfectamente como se van adelgazando desde el inicio del tronco hasta el final de sus extremidades, las ramas. A veces se dividen en cientos, miles, de pequeñísimas ramificaciones.

Todos distintos, todos diferentes, pero todos siguiendo a su manera la misma regla. Se les ve mostrando su perfil. El color, ahora, es lo de menos. Nos muestran, por encima de todo, la forma. El color y tono los apreciamos más bien en verano o en otoño.

chopo

Los más llamativos son los robles. Claro que para observarles delgados es preciso a que entre de verdad el invierno. Bien porque ya estemos en fechas invernales o bien porque las heladas sean una realidad persistente… aunque el calendario señale sólo el otoño. Los robles se esparcen enviando sus ramas hacia todas las direcciones. Los almendros se dirigen, más bien, hacia arriba. Los álamos envían hacia arriba las ramas principales y las demás varían…

almendros

Y luego están las encinas y los pinos, que no sueltan su hoja en invierno. Como si fueran más tímidos, la van reponiendo a la vez que de ella se desprenden. Pero en invierno su vestimenta brilla más gracias a las lluvias, al viento y al frío.

Además, todos se adornan con musgos y líquenes que mantienen en razón a la humedad del invierno.

encina-reflejada

De manera que en nuestras salidas invernales podemos estar especialmente atentos a estos seres vivos tan peculiares y distintos a los humanos… ¡Qué paciencia la de los árboles, siempre sin moverse del sitio en el que nacieron!

También puedes ver árboles en otoño.