Posts Tagged ‘Otoño’

Huele a otoño

30 octubre, 2019

Ahora parece que sí. El tiempo se ha suavizado: no llueve, pero todo está húmedo y cambiando a ese color verde –la otoñada- desde el agotamiento marrón o amarillo del verano. En los frutales, las manzanas, los higos o las nueces están en su sazón; dentro de poco, los membrillos. Las frondosas empiezan a amarillear y a perder la hoja, que cae perezosamente, remoloneando, en caminos, prados y perdidos. Y hoy el cielo se ha vestido de nubes altas y finas que dejan pasar algún rayo de sol. La corriente de los ríos y arroyos -y hasta de los canales- se anima gracias a las últimas lluvias; en la superficie de las aguas navegan las hojas amarillas recién caídas. Las aves parecen ausentes, pero una ardilla busca comida. Un cangrejo se pasea por la orilla…

En fin, este era el panorama entre Laguna y Tudela hace tres días por la sirga del canal del Duero… Otoño.

Adaja dorado

15 noviembre, 2017

En esta ocasión hemos dado un paseo, relativamente corto, por la ribera izquierda del río Adaja, desde las inmediaciones del puente de Medina hasta el solitario pinar de Serranos. Los chopos, no tanto álamos y otras especies, estaban en su momento dorado. Los pinos –negrales sobre todo,  de los que se extraía resina- estaban limpios y luminosos, por la lluvia que había caído el día anterior. La arena eólica del manto superficial estaba relativamente aceptable, ligeramente húmeda, y la bici no se quedaba clavada. Así que no fue mal día para rodar por estos lares.

El Adaja es un río peculiar, primo hermano del Eresma, que al cruzar por Tierra de Pinares, corta el subsuelo haciendo una zanja o pequeño barranco. O sea taja la tierra de un tajo. Seguramente de ahí provenga su nombre.  Como el paseo era corto y no se trataba de hacer muchos kilómetros, realizamos el trayecto por el borde mismo del tajo, aprovechando los senderos cuniculares con las precauciones debidas y bajando al río en cuanto había una propuesta mínimamente civilizada.

En el pinar, ya cerca del río, nos sorprendió una pareja de búhos reales. Y no vimos muchas más aves, salvo algún milano. Entre los mamíferos vivos, había abundancia de conejos. En el río, ni un solo pez, a pesar de que llevaba agua transparente. Y en pinar, nadie, pues se trata de uno de los montes más extensos y solitarios de la provincia.

Como ya hemos apuntado, los chopos dorados nos acompañaron durante todo el trayecto. En la Cabaña, también estaban doradas las vides. No había setas, salvo en la tumba de Luna, que estaba junto a un enorme chopo en la orilla del río (Luna  2001-2015, decía, suponemos que se trata de una perra).

Nos acercamos a varios vados que ya no se utilizan, por lo que estaban impracticables por la maleza, y a todos los cortados que pudimos. Tal vez el de mayor caída en vertical es el que está  a unos 400 m al noroeste del molino del Runel, al lado de una explotación ganadera.

A pesar de la denominación de pinar a todos los montes de esta zona, lo cierto es que también abundan las encinas, cierto que la mayoría en forma de mata, pero no deja de haber algunas bastante grandes. Igual que los pinos, estaban limpias y relucientes. Y tanto unos como otras, se asomaban tanto al cortado del Adaja que…  alguno han terminado por descolgarse, a pesar del buen agarre de sus raíces!

También era hermosa y simpática la vista de la otra orilla, enfrente. Sobre las puntas doradas de los chopos, las llanuras de la otra orilla con sus pinos y encinas, cuando ésta estaba más baja, o bien la continuación del pinar al mismo nivel que el nuestro…

Tarde fría, luminosa y dorada entre el río y los pinares.

Setas

1 diciembre, 2012

Macrolepiota

Estos últimos días si has salido a pasear habrás visto setas. Muchas en los pinares, de todos los tipos, tamaños y colores. Algunas menos en los encinares y menos aun en los prados y perdidos. Las más conocidas en nuestra zona –setas de cardo y nícalos- sin embargo, no se han dado muy bien. Otras, como las macrolepiotas, champiñones silvestres, o pucheruelos se han dado mejor.

Bajo una carrasca

En todo caso, nos ha resultado especialmente grato ver el campo tan húmedo y verde. Y las setas son al otoño como las flores a la primavera, adornan los paisajes con sus formas y colores. Además, las setas nos recuerdan los bosques encantados, los enanitos de los cuentos, las brujas…

En el pinar

Pero las setas tienen, además de su lado romántico, su vertiente gastronómica. Bien cocinadas –a la plancha, rebozadas o acompañando otros platos-  son muy sabrosas. Y si lo pasas bien recolectándolas, el placer se prolonga mientras las cocinas y las consumes.

Esta debe ser venenosa

En fin, que no nos podemos quejar de este otoño, húmedo y luminoso como pocos.

En la fuente del Rector

Otoño

8 octubre, 2012

Esta vez el otoño astronómico y el climático llegaron juntos, pues hacia el 21 de septiembre caían las primeras lluvias y el tiempo cambiaba. También llegó, puntual, el veranillo de San Miguel. Ahora hace calor y parece que va a llover. No han crecido setas –salvo las de chopo- porque tiene que llover todavía mucho para que los seteros disfruten. Pero los campos empiezan tímidamente a verdear y los árboles a amarillear. El majuelo y el rosal silvestre  están cargados de frutos, igual que los almendros, nogales, encinas… Parece que hay abundancia de frutos para aguantar un duro invierno.

No hay duda, estamos en otoño. Tiempo excelente para pasear por el campo, en bici o a pie.

Otras entradas otoñales: Días de otoño, Frutos de otoño, Otoñal,  Árboles en otoño

Días de otoño

13 noviembre, 2011

Después de un largo verano parece como que no quiere entrar el invierno. Los días siguen siendo soleados y la temperatura no puede ser más suave. Las lluvias, tardías, no han sido las suficientes para los buscadores de setas: se les ve con la cesta (vacía) en el brazo y con cara de circunstancias, como pensando más en la temporada próxima que en ésta.

Pero la naturaleza no falla a pesar de todo. Los árboles se van desprendiendo de su hoja, cada uno a su ritmo y siguiendo su propio temperamento: los chopos ya están desnudos, los álamos y sauces se encuentran a mitad de camino, los almendros parece que no se han enterado todavía –a pesar de que son los más madrugadores- de que tienen que ir dejando el abrigo y los robles, con la hoja dorada, no la soltarán hasta las fuertes heladas de enero y febrero.

Por su parte, los milanos rojos llenan los cielos, las avefrías los campos, las lavanderas hasta las calles de los pueblos y la silueta de las grullas se deja ver entre lo pardo de las tierras o dibujándose en el aire. Es la temporada de invierno.

Todavía no vuelve el verde a los praderíos, ribazos y perdidos, aunque en muchos de los campos sembrados, el cereal ya ha nacido.

Y el aire se ha vuelto limpio y trasparente, como no lo veíamos desde la primavera. Abundan los contornos definidos y los atardeceres o amaneceres llenos de matices y colorido.

Pasó, definitivamente, el verano y el ciclo vuelve a empezar.

Las fotos pertenecen a estos últimos días en lugares próximos a la ciudad.

Otoñal

23 octubre, 2010

Sí, el tiempo se va poniendo otoñal. Y con el tiempo, los campos y todo el paisaje. Las tierras están terminando de dar la cosecha. Dentro de poco, habrá finalizado la recogida de la remolacha y del girasol. No ha mucho todo estaba amarillo y reseco; ahora tiende a humedecerse por el frío del ambiente y por esas tímidas neblinas matinales.

Las tierras se van volviendo de color pardo: los agricultores las están preparando para la siembra. El paisaje parece una acuarela.¡Qué tonos tan suaves!

Las nubes dan frío, al igual que las aguas de los ríos. Las sombras se alargan; los días se acortan. Han aparecido los primeros bandos de avefrías, señal de que el otoño y el invierno van a ser fresquitos. Reaparecen las nubes de estorninos. Ya no cantan las ranas ni los grillos, ni salen por la noche los murciélagos. Crecen algunas tímidas setas, no muchas, porque ha llovido poco.

Los chopos se tornan de un amarillo elegante. Pronto les seguirán el resto de los árboles de hoja caduca, que terminarán por desnudarse completamente. Las zarzas y escaramujos se han llenando de frutos rojos, los majoletos de majuelas, las encinas de bellotas, los endrinales de endrinas y las higueras de higos. Estamos en otoño, no hay duda.