Posts Tagged ‘Pedrosa’

Monte y campo de Berrueces

27 septiembre, 2015
Las encinas del monte

Las encinas del monte

(Viene de la entrada anterior)

Y enfocamos el camino que sigue la hilera de álamos del arroyo Madre hasta llegar al monte de Berrueces. Es un monte de encinas que muchos conocerán, pues está al borde Este de la carretera de León. Las encinas son de todos los tamaños, pero abundan las viejas, algunas retorcidas por el tiempo y la poda. En realidad es una dehesa, pues suele plantarse cereal; ahora podemos pasear por la zona no vallada, pues es una rastrojera. Sorprendemos a algunos conejos y a un bando de perdices.

Junto al camino, al Este, hay buenos mojones de piedra que señalan el limite del monte. Rodar por Tierra de Campos es lo más parecido a navegar. Las continuas ondulaciones producidas por lomos y vaguadas provocan esa sensación. El arroyo Corbillo, el del Monte, el de Cantoblanco, y el arroyo Escambrón, con sus respectivas lomas de separación nos hacen bajar y subir descubriendo panoramas distintos, aunque sólo sea por la perspectiva. Algunos poseen pequeñas agrupaciones de chopos o álamos donde antaño hubo manantiales o humedales.

La ermita en su colina

La ermita en su colina

Y llegamos a la ermita de la Virgen de Pedrosa, patrona de Berrueces. Casualmente, como su fiesta es el tercer domingo de septiembre, está abierta, y podemos ver a la Patrona con su manto blanco. Por cierto, la ermita es más amplia por dentro de lo que parece por fuera. Tal vez porque al exterior es un punto sobre una gran colina. Y pudimos comprobar, no sin dificultad, porque la maleza impedía el paso, que la fuente de la Virgen ¡tiene agua!, lo que no está nada mal en estos tiempos.

Surcos

Surcos

Ya sólo nos queda enfilar el camino hacia Rioseco. Tomamos uno que se acaba al llegar al arroyo de las Regueras. Pero como todo está cosechado, seguimos a campo traviesa hasta llegar a las ruinas de un palomar. Y, si el camino anterior se acabó de repente, hay otro que también comienza inopinadamente al terminar una bajada y pasa luego entre las cimas de los tesos de Covandoga y Rayado; subimos a este último, de cima suave y redondeada, para contemplar el panorama. Al fondo, despunta la torre de Santa María. Claro, como estamos cerca de Rioseco, han hecho de nuevo aparición mogotes, mamelones, e incluso montículos semiesféricos… en fin todo un repertorio –en pocos kilómetros cuadrados- de montes o lomas de las más variadas formas y volúmenes. ¡Pintoresco paisaje!

Formas

Formas

Conectamos con el firme del ferrocarril abandonado y entramos en la Ciudad de los Almirantes por la sirga del Canal de Castilla. Termina la excursión precisamente cuando cae la tarde –con 50 km en las piernas- sobre la dársena, en cuyas aguas se refleja la fábrica de harinas de San Antonio.

Y el Canal de Castilla

Y el Canal de Castilla

Arquitectura tradicional de una comarca peculiar

3 mayo, 2015
illalonso. Capitel mozárabe

Villalonso. Capitel mozárabe

Como si fuera un preámbulo de lo que, a lo largo del día, íbamos a contemplar, nada más bajar las bicis del coche en la colada de los Toros de Pedrosa del Rey, nos encontramos con que habíamos aparcado frente a una casa de ladrillo que, entre los balcones de la primera planta tenía en ladrillos resaltados de un color rojo más intenso las iniciales de –suponemos- su primer propietario: M E C ¡Buena manera de personalizar una casa!

La comarca donde se levanta esta villa junto con las de Casasola, Benafarces y Villalonso tiene sus peculiaridaes y comparte muchos rasgos con las limítrofes de Torozos, Campos y Toro. Por eso abundan las construcciones de piedra –tiene canteras de los últimos tesos del páramo-, de barro –predominan los campos de tierra- y de ladrillo, por su cercanía a Toro. O sea, puede considerarse una verdadera encrucijada.

Adobe revocado con zócalo de mampuesto ordenado

Adobe revocado con zócalo de mampuesto ordenado

También es peculiar porque sus casas están bien conservadas –la mayoría no se están cayendo, ni se han caído, como en Tierra de Campos- y hay pocas viviendas nuevas, como sería el caso de los pueblos de los alrededores de Valladolid o de comarcas como más pujantes como Peñafiel o Medina del Campo. Muchas son construcciones dignas que se han conservado bastante bien. Cosa no muy habitual.

De alguna manera, estos pueblos siguen formando parte del paisaje, pues al mantener su arquitectura tradicional, mantienen su fisonomía secular, ya que utilizan materiales del lugar modelados o trabajados por los propios vecinos de generación en generación. Conservan el equilibrio con la naturaleza en la que siempre han vivido.

Casa de piedra, ladrillo y barro en Casasola

Casa de piedra, ladrillo y barro en Casasola

Casasola de Arión

Esta villa, que debe su apellido a los Duques de Arión es, seguramente, la más noble y rica de la zona. Abunda la piedra –también el ladrillo, y algo el barro- bien tallada en sillares, proveniente de las canteras de caliza gris del mismo término municipal. Las calles son amplias, aireadas. Se nota un pasado cercano floreciente y rico, cuando media España utilizaba las aventadoras fabricadas aquí. Hasta las eras poseen un empedrado elegante y unas construcciones auxiliares de buen porte. Además, tuvo tres molinos. El puente sobre el Bajoz por el que entramos al pueblo se alarga derrochando un curvado pretil nada vulgar.

Porches. Villalonso

Porches. Villalonso

Villalonso

Es el la villa de los rincones. A las afueras se levanta un castillo magníficamente conservado. Tiene un conjunto urbano de calles irregulares, agravado por continuos callejones sin salida que llevan a puertas principales y traseras. Un encanto. Como asunto anecdótico, podemos contemplar una columna mozárabe reutilizada para sostener el porche de una casa. Demasiado reutilizada, pues el pedestal es otro capitel mozárabe al revés. A pesar de la proximidad de las canteras, aquí abunda primero el barro y luego el ladrillo. La piedra se deja para la iglesia y algunas casas señoriales. Es, tal vez, el más pobre de esta pequeña comarca.

Tejaroz. Benafarces

Tejaroz. Benafarces

Benafarces

Aquí hay un poco de todo: piedra, ladrillo y barro. Algún culo de saco, calles anchas y calles estrechas, balconadas y ventanucos. Aunque se dan por toda la comarca, son llamativos los tejaroces aprovechando los rincones en los que se abren las puertas de las casas. Y en esos rincones, no suelen faltar poyos y poyetes, para hacerlo todo más agradable y humano. También hay abundantes pósitos o cillas, como si hubieran querido recoger en ellos toda la abundante cosecha de la llanura occidental a la que se asoma el pueblo. Al soportal de la iglesia se accede por un empedrado de cantos rodados y calizas que conforma la frase VIVA LA FE, de trazas netamente populares.

Peculiar dintel en puerta trasera

Peculiar dintel en puerta trasera. Benafarces

Dos pozos en desuso, con llamativas construcciones externas que se levantan en ladrillo (con varios caños, escaleras, barandillas y pequeños adornos, además de abrevaderos) los podemos visitar en la zona de las eras, al otro lado del río. Curiosamente, uno de los pozos posee 8 puestos individuales para que las lavanderas pudieran realizar su labor ¡de pie! Debió de ser un adelanto a la época, allá por 1955 conforme reza la inscripción. Otro pozo similar lo tenemos en Villalonso, alejado del pueblo, en el lado norte del castillo. Y otro más modesto –el pozo de la Ermita– en Pedrosa, además del pozo Pedrado -¿tendrá algo que ver con el origen del pueblo?-, y una hermosa fuente con arca semihundida en la plaza mayor.

De Pedrosa del Rey –con arquitectura tradicional bien conservada- no comentamos ahora nada, pues ya lo hicimos en otra entrada.

Otra vez los tres elementos. Benafarces

Otra vez los tres elementos. Benafarces

Una escultura popular…

Tuvimos la gran suerte de dar con la iglesia de la Asunción en Casasola abierta, pues se encontraba en obras. Nos sorprendió un Crucificado gótico (hacia el año 1.300) en una capilla obscura. Alto, policromado, esbelto y estilizado a la vez, con el cuerpo curvado, la cabeza ladeada y los párpados caídos casi del todo; tranquilo y sereno. Una verdadera joya que no pasa desapercibida entre las muchas obras de arte que contienen nuestras iglesias. Se le conoce popularmente como el Cristo de los Pobres y de la Buena Muerte.

Casasola. Eras.

Casasola. Eras.

Después, al rodar entre las mieses que comenzaban a espigar, me venía a la imaginación el Cristo y lo veía allí, luminoso, con la cruz surgiendo entre la mies brillante, los rayos de sol y las nubes descargando al fondo. Y es que ese Cristo se veía mejor con rayos de sol que en la obscuridad; su serenidad ante el dolor casaban mejor con el soplo del viento que en la estática penumbra de una capilla. Y es que este Cristo transmitía lo que el pueblo ve en Él, la buena muerte: aparta lo tenebroso y atrae la serenidad. En fin, es una escultura popular -¿acaso alguien sabe quién fue el autor?- porque trasmite lo que el alma del pueblo ve.

Y a modo de colofón, una canción popular

Acabada la excursión nos fuimos en coche hasta San Román de Hornija, para fotografiar una inscripción al exterior de su iglesia, que un amigo nos había pedido. Pero también visitamos el interior porque una señora del pueblo, muy amable, nos lo enseñó. Vimos –para algunos era la primera vez- los restos mozárabes, el ara romana, y la iglesia entera, incluidos los cuadros que hay en la sacristía de algunos ilustres sanromaniegos. Y, en un momento determinado, Clara María –que así se llamaba la señora- con excelente voz, cantó a la Virgen delante de nosotros como únicos espectadores, una preciosa Salve popular. Bonita –y popular- manera de terminar la excursión.

Detalle de la inscripción

Detalle de la inscripción

NOTA: ya saldrá la entrada con el recorrido por el paisaje natural. Es que se nos acumula el trabajo sin querer. Las fotos -apagadas- van con el día -gris-

Últimas fuentes vallisoletanas

24 octubre, 2009

Sagrada Familia

Escondida tras la maleza y bajo los árboles, e inaccesible entre la acequia y el Colegio de la Sagrada Familia, vemos una fuente con su frontis, pilón y canalillo de desagüe a la acequia o canal que va de las Arcas Reales hacia Simancas. Aguas arriba, brota un manantial que ha aflorado con motivo de las obras de la ronda Sur. Tal vez se pudiera recuperar pero no parece que merezca la pena, pues la fuente se encuentra asfixiada y el que lograra acercarse ella, carecería de espacio para disfrutarla. Por la situación de la fuente, el acuífero del que mana podría ser el mismo que el de las Arcas Reales.

Sicar

En las inmediaciones de una finca que se llamó -por los carteles de la entrada- Sicar, Casa de oración, en el borde del paramillo, vemos un lugar con abundancia de árboles frutales, arbustos de jardinería ya asilvestrados y muchas zarzas en el que hubo una fuente y aún se distingue una arqueta, inaccesible a causa de la maleza. El lugar, cercano al Canal de Castilla y al a cuesta de la Maruquesa, ofrece unas bonitas y distintas vistas de Valladolid. Podría, si se quisiera, recuperarse esta fuente, pues el paraje invita a la contemplación y al paseo. Se accede bien por el camino que sale a la derecha de Lingotes Especiales (en la carretera Fuensaldaña) o bien por el camino Panera, desde la calle Parva de la Ría.

Pila y Duero

Ya más alejadas de la Ciudad pero en su término jurisdiccional tenemos junto a la misma orilla del río en Puente Duero dos fuentes -al parecer cada una proviene de su manantial- que sirven una buena pila de lavar. El lugar está sucio y descuidado, pero si se recuperara -a una de las fuentes no llega agua, que sale por otro conducto hacia el río- sería especialmente atractivo.

Finalmente, no lejos de Fuensaldaña, al Oeste de la finca Pedrosa vemos una alameda con pradería y zona pantanosa, en la que afloran dos manantiales que dan origen al arroyo Berrocal y son aprovechados también para los usos ganaderos de la citada finca.

Y si fuéramos desde Zaratán a Fuensaldaña, después de pasar junto a la fuente de la Bambilla y a menos de 1 km de ésta, veremos un manantial que da origen a una reguera o arroyo.

Pedrosa

Hasta aquí, definitivamente, las fuentes del término de Valladolid. Si hay más, que las habrá, las incluiremos en esta misma entrada mediante comentario.

Y una curiosidad. Había un manantial junto a la fachada de la Catedral, que desapareció al derrumbarse la torre izquierda en mayo de 1841. Nos lo recuerda  J. Martín de Uña.

Ver mapa de Fuentes

Estribaciones de Torozos entre Hornija y Bajoz

18 octubre, 2009
Arroyo Marrundiel; al fondo, perfil del cerro de las Canteras

Arroyo Marrundiel; al fondo, perfil del cerro de las Canteras

Además del cerro de las Canteras, al que dedicamos la entrada anterior (véase el mapa en esa entrada), en  la ruta desde Villalar de los Comuneros podemos señalar también otros puntos interesantes en esta excursión que discurre por lo que podríamos denominar estribaciones del páramo de los Torozos en los valles del Hornija y el Bajoz.

  • Molino Nuevo

Molino Nuevo
Poco después de salir de Villalar dejamos un parque con su fuente -lugar aradable en verano- y, cruzado el Hornija, tomamos una buena pista paralela al río. Al otro lado, tras una alameda, en la orilla izquierda,se divisan las ruinas del llamado Molino Nuevo, que posee tres impresionantes cárcavos.Desgraciadamente, tanto el entorno del molino como el mismo río, suelen estar secos. Y no se puede llegar a él, pues está cercado en razón a que suele haber ganado.

  • Las fuentes de Pedrosa

La Fuentica
En Pedrosa del Rey,después de contemplar la torre del cementerio, que perteneció a la iglesia de Santa Cruz,nos acercamos a la plaza mayor. Además de la esbelta iglesia, vemos a su lado -y bajo el Ayuntamiento- la vieja y hundida fuente del Caño que ha sido recientemente restaurada.
Antes de salir saludamos a la Virgen de Gracia en su ermita junto a la fuente construida por la Hermandad de Ganaderos en MCML, que posee al lado un larguísimo abrevadero.
Y por si fuera poco, ya en las estribaciones del cerro que nos separa de Casasola, nos refrescamos en la Fuentica, escoltada por dos olmos, que también ha sido restaurada con un moderno sotechado y algunas mesas de madera.

  • Más canteras y Casasola

Caseta, era de Casasola
La subida es fuerte, pero la recompensa merece la pena: el valle del Duero se nos ofrece, inmenso, a la vista. Cruzamos entre restos de lo que fueron canteras; los conejos han consquistado este territorio en el que no se cultiva y parece que viven tranquilos.Bajamos la cuesta Blanca entre almendros al mismo tiempo que contemplamos Casasola de Arión, abrazada por el Bajoz. Merece la pena dar una vuelta por las eras para ver interesantes construcciones tradicionales.
Ya enfilando el cerro de las Canteras nos acercamos a la ermita de la también Virgen de Gracia, todavía en construcción y totalmente moderna, pero equilibrada y agradable.

  • Villalbarba

Cuesta Redonda
Ya de vuelta pasamos por Villalbarba, localidad recostada junto al Bajoz y entre cerros redondos. Posee ese encanto propio de los lugares un tanto alejados de las vías ordinarias de comunicación. La fuente o pozo que tanto servicio diera en otros tiempos la vemos primorosamente restaurada. Abundan también las sencillas casas de barro y los palomares circulares.

Ya en Villalar descubrimos las ruinas de palomares de barro que todavía conservan un aire ciclópeo. ¡Debieron albergar millones de palomas y pichones! Esta tierra, en las estribaciones del páramo está también muy cerca del Duero y de Tierra de Campos, por lo que tanto el paisaje como la arquitectura popular posee distintas esencias.