Posts Tagged ‘Pozal de Gallinas’

Cuestas, cerrillos y las cavas del pinar

24 marzo, 2018

Otra jornada de agua y airón. De nuevo a rodar por arenas y gravas para evitar esos barros terribles que se pegan a las cubiertas y bloquean las ruedas. ¿Qué tal Pozaldez, Pozal de Gallinas y el pinar de las Cavas? Al final, la lluvia nos respetó.

La primera parte de esta excursión discurre por los cerros o cerrillos que separan la vertiente de los ríos Adaja y Zapardiel, que hasta llegar aquí bajan separados únicamente por una llanura, como luego veremos. Este paramillo eleva las torres de las iglesias de Pozaldez para que puedan divisarse desde media provincia y nosotros también lo aprovechamos para contemplar el paisaje: al oeste el castillo de la Mota y la Tierra de Medina que se extiende entre pinarillos y tierras que no vemos acabar, pues se difuminan en el horizonte. Y al este, el valle del Adaja, más limitado, pues vemos al fondo el telón de los páramos de Portillo y del Cerrato. Y el cielo de hoy, que tiene su aquel, pues amenaza lluvia entre claros añilados, con las revoltosas nubes que no dejan de moverse y cambiar de forma y posición.

Junto al pinar de Aguanverde

El cultivo que más abunda es el de la vid, y ya al salir de Pozaldez vemos los majuelos inundados. No por completo, claro, pero el agua se acumulaba en las zonas más bajas o sin salida, que son abundantes. El color dominante de las tierras es entre blanquecino y amarillento, debido a la abundancia de arena, con diferentes tonalidades, según el tipo de terreno y su humedad.

Seguimos en un sube y baja y nos metemos en el pinar de Aguanverde, que se extiende por una suave ladera que mira hacia el norte. Abundan los pinos de tamaño medio, y también los hay de buen porte. O, por decir mejor, los había: el viento y la tierra húmeda entre sus raíces han hecho caer a unos cuantos. Hacia el extremo oeste descubrimos una tierra rodeada de hileras de almendros, con un pozo o arqueta que tal vez surtía de agua a una huerta.

Viejo almendro

Aquí se produce la aventura del día: me hundo hasta las rodillas en la tierra empapada y, si intento sacar una pierna, profundizo más con la otra. Solución: salir rodando/reptando y en cuanto pude a cuatro patas hasta llegar a tierra firme.

Terminado el pinar, rodamos en dirección sur, por un tierra baldía y nos encontramos con una serie de cuestas o cerrillos de diferentes formas y tamaños: la Coronilla, la Testarada, la Mula, las Américas. El nombre de las primeras hace referencia a su forma, la cuarta ya es más difícil de interpretar: ¿adquirida con dinero traído de América? Estamos muy cerca de Calabazas.

Al fondo, el cerro de las Américas

Y nos vamos al pinar de las Cavas, que está al lado. El mapa pone el nombre con b, pero debería escribirse con v, ello porque cabas hace referencia a cava o zanja, y el pinar se llama así por las zanjas que lo atraviesan. Al parecer, históricamente hubo varios intentos de llevar agua del Adaja hasta Medina del Campo, el primero de ellos se atribuye a la reina Isabel de Castilla que quiso solucionar así el abastecimiento a esa importante ciudad, de manera que se trazó un canal, zanja o cava que tomaba el agua un kilómetro por encima del puente del Negral. Y allí pudimos ver sus trazas. Al parecer, no funcionó bien, y se construyó otra toma aguas abajo, que tampoco debió de ser un éxito. También pudimos ver el trazado.

Cava inferior

Se supone que tanto en un caso como en otro, el agua se elevaba primero mediante una presa y luego mediante algún sistema mecánico, aprovechando que la pendiente de bajada hacia el Zapardiel comenzaba a muy pocos metros del Adaja. Las dos cavas -que luego se unen- ahí siguen. Su anchura es variable: al principio mide la superior más de 50 metros que luego se reducen a unos 20. La profundidad tampoco es uniforme, pero entre el fondo y la parte superior de los caballones en algunos puntos hay hasta 5 m lo cual es muy llamativo pues debió ser mucho más profundo dado que han pasado quinientos años desde su construcción, y el tiempo nivela y enrasa toda obra humana… No es extraño que ingenios tan audaces para la época hayan dado lugar a legendarias explicaciones, como en otro lugar de este blog comentamos.

Cava superior

Sólo vimos el tramo que pasa por el pinar; luego atraviesa los campos de Pozal para entrar en Medina por el actual polígono industrial Escaparate y terminar a los pies de la Mota.

En una próxima excursión daremos cuenta de todo el trazado con más detalles y veremos si quedan restos de las presas, aportando también los datos históricos que encontremos a mano.

No faltó agua

Volvimos por las tierras encharcadas del término de Pozal para embocar Pozaldez por la cuesta del Azurdo, con su pico dominante a la izquierda. El sol se abría paso entre nublados para iluminar las laderas de los cerros sacando sus más vivas tonalidades. ¡Y menos mal que la arena no forma barro, que si no…!

He aquí mapa y trayecto.

Anuncios

Tierras de Medina

12 mayo, 2008

Hoy, sábado 10 de mayo, llueve sobre la meseta. Los litros se acumulan en los metros cuadrados y los agricultores están felices. Además, en algunos pueblos hace tiempo que no ven ningún topillo. Lo confirmamos; este invierno hemos visto algunos, pero últimamente están de capa caída.

mapa del recorrido completo -62 kms aprox.-

Hace dos semanas dimos un paseo por Tierras de Medina; en concreto, atravesamos términos de La Seca, Rodilana (bueno, es Medina), Medina, Gomeznarro, La Zarza, Pozal y Pozaldez. Los campos estaban espléndidos y ya presagiaban buena cosecha.

Nos paramos en tres ocasiones. La primera fue en Gomeznarro, pequeño pueblecito cercano a Medina del Campo. Tiene nombre de apellido. Antaño tuvo, como la mayoría de los pueblos de estas tierras arenosas y pinariegas, una buena charca. Hoy está desecada, y desde ella se levantan unos pocos álamos blancos, algunos tronchados. También es famosa esta localidad por ser la patria chica de Juan Martínez Villergas , poeta satírico del siglo XIX. La casa consistorial, con una puerta cerrada a cal y canto, es su casa natal.

En La Zarza, famosa por sus nícalos –frutos de otoño- existe una zona húmeda con amplios prados en la que pasta el ganado vacuno. En invierno, es zona muy frecuentada por bandadas de grullas. Es un buen lugar para contemplar todo tipo de aves, empezando por las acuáticas y terminando por las rapaces, que con frecuencia se dan por aquí una vuelta por si hay ocasión de…

Y Pozal de Gallinas. Aunque habíamos pasado por aquí más de una vez, nunca habíamos visto su torrejón, que se encuentra en dirección a Medina del Campo, a unos tres kilómetros, en medio de una tierra de cultivo. Es el típico torrejón de estas tierras, construido con una especie de cemento con abundancia de cantos. Pues bien, tiene la originalidad de que en el siglo XIX su subsuelo albergó un falansterio, el único en la provincia vallisoletana. Los falansterios fueron comunidades formadas por socialistas utópicos. Como puede imaginarse, casi ninguna llegó a buen fin. Pero el torrejón de Pozal fue testigo de excepción de uno de ellos.

Y, para terminar, un epigrama del poeta de Gomeznarro:

Varias personas cenaban
con afán desordenado,
y a una tajada miraban
que, habiendo sola quedado,
por cortedad respetaban.

Uno la luz apagó
para atraparla con modos;
su mano al plato llevó,
y halló… las manos de todos,
pero la tajada, no.