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Riberas, lagares y casillas

3 marzo, 2018

Desde la colada del Abrevadero

El paseo Zorrilla llega hasta la Rubia, donde antaño había abundantes huertas y casas molineras. Después, se dividía en tres vías de distinto tipo: el camino Viejo de Simancas, la Cañada Real de Puente Duero y la carretera de Rueda. Hasta llegar al pinar de Antequera y al término de Simancas, abundaron también las huertas, así como los viñedos y tierras de labor en general.

Atardecer en la ribera de Santa Ana

Por ejemplo, lo que hoy se conoce como Santa Ana es una de las primeras urbanizaciones de la zona. Tan de las primeras que, como estaba desconectada de otras calles de la ciudad y rodeada de campo, el Ayuntamiento no se hizo cargo del mantenimiento de sus vías y jardines, sino la propia comunidad de propietarios, lo que ocasionaría más tarde un conflicto entre los vecinos, la promotora y dueña inicial de los terrenos y el Ayuntamiento. Parece que, al fin, hoy está en vías de solución. Al margen de ello, este territorio era la ribera de Santa Ana, dedicada a huertos y otros cultivos. Todavía hoy podemos ver entre las casas y el río restos de acequias y balsas de riego y los brotes de los antiguos almendros. En esta ribera había también un lagar precisamente donde hoy vemos el restaurante del club social en el que, a modo de recuerdo se conserva una piedra incrustada en una de las paredes con una inscripción que recuerda que el agua del Pisuerga llegó hasta el suelo de este lagar el 6 de diciembre de 1739. Y la casa Azul, que estuvo donde hoy se sitúa un helipuerto. Al lado de este helipuerto, junto al río y no lejos del puente de la ronda exterior, vemos los restos en barro con zócalo de piedra de una tapia que perteneciera a la casa de Iturralde, junto a algunos almendros y una antigua balsa o piscina invadida por la vegetación.

Tapias de Iturralde

Al otro lado de la autovía, cerca del río, antes de llegar a El Barrio, hay una ribera que fue casa de descanso de los Agustinos Filipinos. Y aguas abajo, la ribera del Pino, hoy centro de educación especial que mantiene este último nombre. Finalmente, antes de llegar al término de Simancas estamos en Badarroyo, esto es, el pago próximo al vado por el que se cruzaba el Pisuerga hacia Arroyo de la Encomienda.

El Peral

Pero volvamos a la ribera de Santa Ana: donde hoy está Villa Pilar, en la calle Villagarcía de Campos y próxima al puente de la Hispanidad, estuvo la ribera de Paniagua. Y en Vallsur estuvo la ribera de Mengoti, de abundante arbolado.

Donde hoy vemos la urbanización del Peral hubo huertas y tierras de labor. De hecho por aquí estaban los lagares de Chacón y de Cano, que tienen calle en el barrio de las Villas, lo que sirve al menos de recuerdo. En las Villas también prensaba uva el lagar de Pinto. Y es que la superficie dedicada a viñedo fue siempre muy abundante en nuestra provincia y para muchos pueblos limítrofes como Boecillo, Herrera o Tudela, la vid y el vino constituyeron la principal riqueza durante siglos. Al poner en servicio el Canal del Duero y sus acequias, a finales del siglo XIX, aumentaron las huertas y disminuyeron los majuelos.

Llueve en el camino de las Berzosas

Siguiendo hacia Simancas por el camino de las Berzosas veremos, una vez pasada la ronda, en el cruce de la acequia con la colada del Abrevadero, un caserío custodiado por un tranquilo mastín donde estuvo el lagar de la Visitación, que sigue manteniendo ese nombre. Más al sur, a la derecha estaba la ribera del Carmen, abundante en majuelos. Pasado un pinarillo descubrimos la casilla de María Blanco y en el lado opuesto del camino, estuvo la casilla de la Era y vemos todavía los escombros del lagar de Morán. En el límite con Simancas vemos todavía, los restos con cercado roto en varios puntos, de la casa de labor los Quemadillos y siguiendo hacia el Pinar por la raya, una balsa natural -ahora está seca- de donde se sacaba agua para riego. En esa misma dirección llegaremos a la derruida granja Ronquines, al otro lado de la acequia.

Restos de la casilla de María Blanco, en la ribera del Carmen

Como es lógico, por toda esta zona había abundantes casillas en las que se guardaban los aperos de labranza de todos estos campos entre el Pisuerga y el pinar, especialmente fértiles y fáciles de trabajar, pues el resto del terreno de Valladolid estaba más bien en cuesta a causa de los diferentes páramos. En esta última zona se programó una urbanización –que luego no llevó a cabo por la crisis y problemas legales- denominada precisamente Las Riberas.

Entre el lagar del Ciego y el vivero forestal

Hasta los años 90 del pasado siglo, junto al camino Viejo sobrevivió un olivar además de una vaquería contigua. Creo recordar que estaba no lejos de la desviación para la ronda exterior.

No olvidemos que estas riberas eran precisamente casas de campo con viñas y árboles frutales próximas a las orillas del río o cercanas a la capital, acepción que recoge el DRAE como particular de Valladolid. Por eso abundaban también los lagares, si bien este nombre es común en toda la provincia y, en general, en Castilla.

Dentro de unos años desaparecerán por completo, una vez que la promoción de viviendas se desperece después del parón de la crisis.

 

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La Isla del Charcón

18 octubre, 2014

Tordesillas El Charcon

Día de lluvias, ¿día para quedarse en casa? Alguno lo tenemos claro: aunque anuncien lluvias los sabios meteorólogos, hay que salir a airearse después de haber pasado la semana trabajando entre papeles. Además, con frecuencia se equivocan. Por ejemplo, la mañana del domingo pasado: cayeron dos chaparrones mientras a ratos lucía el sol .

Bien es cierto que estos días de lluvia hay que buscar lugares donde no se forme barro, o sea, donde predomine el suelo de arena o grava. Por eso nos fuimos, río abajo, de Tordesillas a Pollos.

Así se presentaba la jornada

Así se presentaba el día…

La vega

Esta ruta nos condujo hasta la Vega –o Isla- del Charcón. Es un terreno protegido por un recodo del Duero, al norte de Pollos. No se eleva casi sobre el nivel habitual del Duero, por lo que con frecuencia resulta inundado en la crecidas. El suelo es duro y no hay casi maleza: una hierba rala lo cubre. Por eso, aunque tampoco hay caminos, se puede pasear en bici. Hay zonas más bien llanas y otras con pequeños montículos o, para la bici, toboganes. Abundan los fresnos, chopos y sauces, así como majuelos, escaramujos y tamarizos arbustivos.

El otoño avanza con sus occres ya marillos...

El otoño avanza con sus ocres y amarillos…

En el río vimos abundantes bandos de patos y cormoranes, alguna pareja de garcetas blancas y garzas aisladas. Los árboles ya empiezan a tomar ese color amarillo típico de la estación. No hay que olvidar que estamos en la zona denominada Riberas de Castronuño, que va desde ese pueblo hasta Tordesillas, y que incluye toda la ribera del Duero en Pollos. En definitiva, se trata de un lugar privilegiado para observar los más variados tipos de aves.

Frutos en sazón

Nogales

Nogales

Entre la vega y el pueblo, y en otros muchos lugares del término, los nogales se muestran cargados de nueces. Aquí son más frecuentes que los almendros y se utilizan para delimitar propiedades y acompañar norias. Pero también probamos higos y manzanas. En esta época, todo está en sazón. Y es que, además, el 2014 está siendo pródigo en frutos.

En la ribera y en los pinarillos próximos nacen abundantes setas -¡y de qué tamaño!- pero no son comestibles; para que éstas lleguen habrá que esperar un poco, pero las lluvias que están cayendo anuncian que este otoño las habrá para todos.

Olvidado girasol en el arenal

Olvidado girasol en el arenal

Arenales

 Los arenales son algo corriente en la orilla izquierda del Duero entre Tordesillas y Pollos. Así, los mapas nombran el del Villar –entre Pollos y Herreros-, los arenales de Herreros, o el arenal de la Marota, entre el puente de Tordesillas y los de la autovía de Salamanca. Cruzamos los tres. Antaño, hubo una ermita con la advocación de la Virgen de los Arenales cerca de las aceñas de Zofraguilla. Todavía hoy lo podemos comprobar. Y sufrir, porque las piernas se resienten cuando las ruedas de las bicis detectan arena.

Por cierto, que las aceñas de Zofraguilla han sido clausuradas para el visitante: un candado cierra la férrea puerta de acceso. ¡Qué pena! A esperar tiempos mejores.

Desde la "Isla"

Desde la “Isla”

Pinar de la Nava

A la vuelta, y después de hacer equilibrios en las laderas de Pollos, atravesamos este pinar. Todavía el suelo tiene el color amarillo del verano, todo parece reseco, no hay setas y tardará un poco en tomar ese color verde provocado por la abundancia de musgo. Sin embargo, los pinos estaban relucientes y limpios debido a las últimas lluvias. Olía a tamuja mojada.

En el pinar de la Nava

En el pinar de la Nava o llueve sobre Tordesillas

Caminos de Tordesillas

15 agosto, 2008

Esta villa se encuentra estratégicamente situada entre el río Duero y el páramo de los Torozos, en el cruce de los caminos que conducen a Portugal desde Francia y a Galicia desde Madrid. De ella también parten carreteras para Salamanca, Zamora, Valladolid, Medina del Campo, Benavente…

Y, por lo que a nosotros ahora interesa, también se encuentra perfectamente colocada, pues es punto de partida para excursiones por el páramo, por el Duero, por la llanura toresana, o por los territorios de Rueda y Medina. Veamos.

Hacia el Norte

Si tomamos la Cañada Real Leonesa, que cruza la autovía por un paso de ganados para ella sola, llegaremos al cerro Carricastro que dejamos a la izquierda, para subir enseguida al páramo entre Velilla y Matilla. El panorama que se nos muestra en la subida es inmenso, como la misma vega del Duero arropada por las tierras de Medina. Se distinguen las siluetas de las torres de las iglesias de Serrada, Pozaldez o La Seca en la lejanía y el paisaje parece infinito. Al llegar al páramo nos enfrentamos con la planicie perfecta, si no fuera por los contornos de algunos pinos carrascos y la línea de chopos del arroyo de Juncos Gordos.

Podríamos seguir hasta Torrelobatón –por donde pasa la cañada- o hasta Castrodeza, metida en el valle del Ontanija, o bajar hacia los Berceros, o tal vez, hasta las llanuras abiertas de Villalar de los Comuneros… En todo caso, otra característica peculiar de esta comarca es que por aquí se encuentran los límites o estribaciones occidentales del páramo, que precisamente acaba en un sinfín de valles con sus correspondientes arroyos. En valles diferentes están: Robladillo, Bercero, Vega de Valdetronco, Adalia, San Cebrián de Mazote.

Hacia el Oeste: el Duero

Saliendo de Tordesillas junto a la plaza de toros y la ermita de San Vicente una pista nos conduce, paralela al Duero, hasta Torrecilla de la Abadesa y San Juan de la Guarda. Luego, se desmarca de la ribera para subir, por Torre Duero, a los campos en los que dominan los majuelos primero y luego el monte para introducirnos en la dehesa de Cubillas, el monte de encinas centenarias más grande de la zona y de la provincia.

Y si vamos por la otra orilla del Duero podemos visitar las aceñas de Zofraguilla y de Herreros. Sin perder de vista la ribera y entre campos de cultivo, el camino nos deja en Pollos, luego en Bayona –desembocadura del sequísimo Trabancos- para terminar, después de tomar la carretera, en Castronuño.

Hacia el Sur

Hacia el Sur están las tierras de arena y grava de Rueda, donde se cría el verdejo. Una buena ruta es tomar los caminos que van junto al viejo y seco Zapardiel. Nos ofrecen pinares y montes de encina con algún alcornoque, el torrejón de Foncastín, y –ya al final- el mágico lugar de Carrioncillo –donde naciera Alfonso V el Magnánimo- con la ermita de la Virgen y un manantial.

Y el Este

Hacia el Este se recomienda tomar el cómo do camino de servicio del canal de Tordesillas, que nos lleva hasta Villamarciel. Después otros estupendos caminos nos conducirán hasta Simancas, ya cerca de Valladolid.

Aunque otra posibilidad nada despreciable es llegar por la carretera de Serrada hasta la ermita de la Virgen de la Peña, patrona de la Villa y Tierra de Tordesillas, y desde aquí tomar una pista que nos llevará junto al Duero hasta Villanueva. Desde aquí podemos acercarnos a Aniago para terminar en Puenteduero y Valladolid.