Posts Tagged ‘Simancas’

De Simancas a Fuentes por la calzada de Clunia

2 enero, 2017
Puente de Simancas. Detalle.

Puente de Simancas. Detalle.

Ya hemos comentado que una de las ciudades más importantes del valle medio del Duero, en época romana, fue Simancas. Se sabe que hubo calzadas –vías, para los romanos- que unían unas ciudades con otras y, así, de Simancas –encrucijada de vías– salían calzadas hacia Clunia y Zaragoza, Astorga, Coca o Salamanca… De estas calzadas han quedado restos físicos en algunos casos, y documentales y toponímicos en otros.

De Simancas a Clunia se conservan algunos, muy pocos, vestigios. Lo cual no quiere decir que, más adelante, puedan descubrirse nuevos restos. Desde el inicio de esta calzada hasta las cercanías de Villabáñez se cree que coincidía con los antiguos caminos que unían Simancas, Laguna y Tudela. En cualquier caso, vamos a recorrerla desde el puente de Simancas, verdadera encrucijada de vías romanas.

Atravesando el pinar de Simancas

Atravesando el pinar de Simancas

El puente actual es medieval, pero seguramente en la época romana hubo otro en el mismo lugar, ya que se trata de un ancho y pedregoso vado en el que se puede levantar con relativa facilidad un largo puente. Cubre poco, lo que se puede apreciar especialmente ahora, con un río de reducido caudal y agua clara. Tomamos el camino Viejo, luego el de las Berzosas y torcemos a la izquierda nada más superar la acequia. Ya estamos rodando por el camino de Laguna.

Dejamos a la izquierda la granja Las Lagunillas y, antes de llegar a la granja Ronquines, vemos que abundan los juncos e incluso hay algunas pequeñas navas o lagunillas. El firme es excelente, con forma convexa para drenar bien. Y el paisaje típicamente pinariego, con abundancia de grandes piñoneros bien espaciados.

En la cañada de la Nava

En la cañada de la Nava

Al llegar a la cañada de Puente Duero nuestra calzada se acaba debido a que en esta zona hubo campos militares de tiro y maniobras, además de polvorines. Todo esto se retiró pero los caminos se perdieron por completo. A Laguna podemos ir bien por el camino de Laguna (al norte) propiamente dicho o bien por la cañada de la Nava (al sur). Vamos por la cañada y atravesamos la localidad. Poco antes de comenzar la salida rodamos por la calle Aragoneses que toma nuestro mismo rumbo. Estamos bien encaminados, pues el camino de los Aragoneses coincide, en algunos de sus tramos con la calzada romana que pretendemos seguir. Pero entre Laguna y Tudela va como un kilómetro al norte del nuestro.

En el túnel de la autovía

En el túnel de la autovía

Después de dejar la calle de La Estación, rodamos por el camino de Tudela, que discurre entre la vía de Ariza –también se dirigía hacia Aragón- y el canal del Duero. Ambas infraestructuras son mucho más modernas que la pista que llevamos. Curiosamente, pasamos junto a un chalé en cuya entrada hay dos columnas, un frontis triangular y un altorrelieve, todo de corte clásico: como si lo hubieran colocado en honor de la calzada que pasa por delante…

Hasta aquí hemos llegado

Hasta aquí hemos llegado

La autovía de Segovia ha respetado nuestra calzada, y la cruzamos gracias a un túnel con las paredes decoradas. A sur dejamos la granja Conchita, en cuyos terrenos se descubrió una necrópolis visigoda.

En fin, después de recorrer unos 14,5 km, llegamos al término de Fuentes, donde una enorme gravera se ha comido el camino y nos impide el paso. Hasta aquí hemos llegado rememorando antiquísimos tiempos. Pero podemos continuar en otro momento: al menos en Villabáñez y en Bocos quedan vestigios de esta vieja vía.

Campo en Fuentes

Campo en Fuentes

Para saber más,  podéis ver el texto y mapa de Moreno Gallo sobre esta ruta, que es de donde he sacado la información: ¡una maravilla sobre las calzadas romanas en Castilla y León!

30-diciembre-113

Mosquila

10 diciembre, 2016

dscn7177

Mosquila es el nombre de un pago entre Simancas y Geria junto al Pisuerga. Pero también es un lugar mágico e histórico, de esos que tanto abundaron en nuestra provincia y que ahora están a punto de caer en la noche del olvido. Cuando las generaciones posteriores lo recuperen para traerlo a su memoria ya no será lo mismo…

¿Qué vemos hoy en Mosquila? Lo primero –que pronto se perderá salvo que los simanquinos lo remedien- es una vieja fuente, la fuente de los Tres Caños o de Mosquila. Curiosamente, se encuentra en la misma orilla del río Pisuerga. Ahora fluye sólo a unos centímetros por encima del nivel del río, lo cual quiere decir que cuando el nivel de las aguas es el normal o un poco superior, el pie de la fuente queda sumergido. Antes, evidentemente no fue así, pues la fuente es muy antigua y unos trescientos metros aguas abajo hay una represa que ha elevado dos o tres  metros el nivel del río a su paso por la fuente.

img9118

La fuente hace 10 años. Las escaleras hoy se encuentran ocultas

Como nadie se ocupa ya de mantenerla -¿dónde andarán sus fontaneros?- los caños no fluyen, y el agua se escapa por debajo para engrosar seguidamente el caudal del Pisuerga. Además, el arca, construida en resistente ladrillo macizo, está ligeramente inclinada en sentido contrario a la caída del agua por los caños. Se observa, también cubierto por el barro, el pilón de piedra que recogía el agua. El espacio en el que se encuentra debió de estar especialmente cuidado y todavía conserva parte de su atractivo: se accede a él por unas escaleras semienterradas en la cuesta desde el lado opuesto a la fuente, pero a la izquierda del arca también hay otras escaleras, ahora ocultas por la maleza.

img9120

Otro aspecto de la fuente y su entorno (hace 10 años). Por donde vemos la pared de la derecha -con drenaje- debía venir el arroyo del Prado

Es posible que este espacio difiera del de hace unos años: la fuente está muy arremetida en un esquinazo; tal vez el arroyo del Prado pasaba por delante para desembocar aquí y, al comenzar a despoblarse Mosquila, se niveló el terreno para su cultivo y se le desvió. Las escaleras citadas ayudarían a pasar de un lado a otro del arroyo justo en el lugar donde también hay unas lajas a modo de puentecillo…  En cualquier caso, ahora vemos un murete de mampostería con sistema de drenaje que contrarresta la presión del campo que hay por encima. Pero como los tractores de hoy son poderosos, me parece que la suerte está echada y cualquier día o año de estos nos encontraremos con la fuente enterrada para siempre. Y una fuente menos. Una obra de arquitectura popular más que cae en el olvido…

clipboard01

El Pisuerga al pasar por Mosquila un día de niebla

Pero Mosquila, en otro tiempo, estuvo habitado. Vemos los cimientos en piedra de una casa, y las paredes de barro de otra construcción en el perdido, entre las tierras de cultivo y el camino que viene desde Simancas y que se dirige a Villamarciel. En estas casas, reducidas hoy a piedras y barro, nació, hace 67 años un buen amigo con el que he compartido agradables tardes de pesca en estas orillas del Pisuerga. Al año de su nacimiento, su familia se trasladó a Simancas, donde vive, y las casas de Mosquila quedaron totalmente vacías.

dscn9586

Bajando hacia la fuente desde el camino

El paraje en su conjunto no puede ser más agradable: el río suaviza el clima extremo de nuestros veranos y facilita el crecimiento de alamedas y choperas. Desde el camino podemos contemplar un buen panorama del Pisuerga, en dirección al este: una ancha lengua de agua protegida de árboles de gran porte. Y a menos de un kilómetro aguas abajo disfrutamos de la confluencia de este río con el Duero. Hacia las Ventas de Geria, el terreno está salpicado de casas, huertas, majuelos y almendreras.

dscn7182

Al otro lado del camino

El poblamiento viene de muy lejos, de la prehistoria nada menos. Unos metros más arriba, en la terraza contigua atravesada por el arroyo del Prado, se han encontrado restos de la Edad del Bronce y romanos. Pero el descubrimiento más importante ha sido una necrópolis datada entre los siglos IX y XI, lo cual quiere decir que fue uno de los primero lugares repoblados con motivo de la Reconquista, tal vez precisamente porque se trataba de una antigua localidad perfectamente conocida.

Y es que estos lugares también son de leyenda: el pago limítrofe se llama El salto del pellejero, que recuerda la historia de una zagala de Pesqueruela y un pellejero extremeño. Podéis leerla aquí.

dscn9602

Restos de las casas de Mosquila

En fin, que por estos lares todo pasa y nada queda. Al menos, poco va a quedar de la fuente de los Tres Caños de Mosquila dentro de poco. A no ser que hagamos algo. Después de todo y de varios años…  ¿acaso no se han arreglado Los Zumacales y sus accesos?

Para llegar: por el camino de Simancas a Villamarciel, en el punto en que vemos restos de construcciones –primero en barro, luego piedras calizas- se abre ligeramente el camino a la izquierda por ahí debemos bajar hasta la ribera, atravesando por un sendero (con frecuencia virtual) un picón de tierras de labor.

dscn7176

Agua de la fuente al Pisuerga y ¿antigua desembocadura del arroyo del Prado?

Rutas musulmanas. Abderramán III en Simancas

20 septiembre, 2015

Abderramán III

Puede decirse que la arabización de lo que hoy es la provincia de Valladolid fue mínima, prácticamente nula. Seguramente Tariq pasó por Simancas y la tomó hacia el año 713, después de someter León, Amaya y otras ciudades del norte.

Medio siglo escaso de dominación musulmana

Sin embargo, como la mayoría de las ciudades españolas, no sería conquistada por las armas, sino mediante pactos a través de los cuales los hispanos quedaban bajo el poder del gobernador musulmán, al que pagaban un importante impuesto. Pero, normalmente, seguían con su trabajo, sus tierras y su religión. También algunos grupos bereberes se establecieron en aquel momento en lo que hoy es nuestra provincia. Por ejemplo, Villalbarba tuvo su origen de esta manera.

Río Bajoz en Villalbarba

Río Bajoz en Villalbarba

De esos años dataría igualmente el origen de Alcazarén (situado en el lugar donde se dividía el camino que, desde el sur, subía hacia Simancas y Cabezón). Portillo es de este mismo tiempo. Otros muchos nombres de origen árabe de nuestra provincia provienen de repoblaciones posteriores del sur, especialmente mozárabes, como San Cebrián de Mazote.

Y poco más sabemos de esta época hasta que el rey asturiano Alfonso I El Católico, conquista Simancas hacia el año 754, además de León, Astorga, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Sepúlveda, Palencia… Pero no la conquistó para repoblarla sino para destruirla y abandonarla: taló y esterilizó los fértiles campos góticos hasta las riberas del Duero, llevándose a los cristianos al norte mientras que árabes y bereberes huyeron hacia el sur o fueron pasados por las armas.

Iglesia de San Cebrián de Mazote. Detalle

Iglesia de San Cebrián de Mazote. Detalle

De manera que el dominio musulmán efectivo en Valladolid no llegó ni a medio siglo.

El yermo del Duero

Y como Simancas no se repuebla hasta el 899, resulta que al menos desde mediados del siglo VIII hasta muy finales del IX, el valle del Duero estuvo prácticamente despoblado a excepción, claro, de algunos caseríos de campesinos y aldeas de pastores.

Conclusión: que con estos datos pocas rutas musulmanas podemos encontrar en la provincia para rememorar aquellos tiempos salvo, al menos, dos: la de Abderramán III y la de Almanzor. Veamos.

Abderramán y la batalla de Simancas

Vista desde Portillo: Arrabal, Aldea de San Miguel, Mojados...

Vista desde Portillo: Arrabal, Aldea de San Miguel, Mojados…

Resulta que el califa cordobés quería dar una seria lección al rey Ramiro II de León y decidió tomar Zamora. Pero el rey de León, con la ayuda de Navarra y de los condes castellanos Asur Fernández y Fernán González, le planta cara en Simancas. Antes el califa, según cuentan las crónicas, arrasa Olmedo, Íscar, Alcazarén, cruza el Cega y se instala en lo alto de Portillo. Corría el año 939. Era verano.

Seguramente vino desde Coca. Desde aquí a Olmedo hay una inmensa llanura de monte bajo, pinar y bodones; abundan las zonas pantanosas, pero no hay problema, estamos en el mes de julio. El abastecimiento de agua lo tiene en el río Eresma y fuentes de la comarca, también abundantes.

Dos caminos cerca de Alcazarén

Dos caminos cerca de Alcazarén

Desde Olmedo cruzan el Eresma para tomar el castillo o plaza fortificada de Íscar, que domina la Tierra de Pinares en lo alto del páramo: así evita sorpresas por ese flanco. Después cae Alcazarén ¿conservaría dos castillos en aquella época? La última fortaleza que podría ser peligrosa es Portillo, de modo que acampan y descansan a mitad de camino, en las orillas del Cega cerca de lo que hoy es Mojados y toman Portillo poco después. Ahora, muchos kilómetros desde Simancas hacia el sudeste están bajo el control total del ejército cordobés. Curiosamente, Alcazarén, Portillo y Mojados son nombres de origen árabe.

No sabemos por donde cruzaron el Duero, pero es un río perfectamente vadeable por muchos rápidos de poca profundidad es en verano (algunos los hemos llegado a atravesar en bici) .

Campos al NE de Simancas. Aquí se desarrolló la batalla

Campos al NE de Simancas. Aquí se desarrolló la batalla

La batalla tuvo lugar en las inmediaciones de Simancas, en la orilla derecha del Pisuerga, entre lo que hoy es Arroyo y el páramo de Ciguñuela. ¿Por donde cruzaron los musulmanes este río? Tal vez por el vado que, entonces, existía a la altura de Arroyo de la Encomienda, muy cerca de la actual iglesia de San Juan, lo que cuadra con la posición de su ejército.

Un eclipse de sol atemorizó a ambos ejércitos días antes de la batalla. Ésta duró varios días y cuentan las crónicas que fue terrible: hubo 20.000 bajas en las filas musulmanas, de un total de 100.000 efectivos. (Algún autor divide entre diez estas cifras y asigna a los cristianos unos 10.000 efectivos) Pero ninguno de los dos bandos venció de manera clara y definitiva. Parece que Abderramán, viendo la fiereza y resistencia de las tropas del norte, decidió retirarse pensando que les había castigado lo suficiente.

El Pisuerga en Simancas

El Pisuerga en Simancas

La retirada

Tomó dirección sudeste y se dirigió a la fortaleza o torre de vigilancia que había en las Mamblas –entre Tudela y Villabáñez– y la destruyó. Después siguió por la orilla derecha del Duero a través de los que hasta hace poco se conocía como Senda de los Aragoneses; llegó al castillo de Rubiales, ya en la provincia de Burgos y lo arrasó. Igual suerte corrió el castillo de Roa.

A partir de aquí siguió la ribera del Riaza para intentar llegar a Atienza y destruye pequeñas defensas en Haza y Valdezate, entre otras. Pero el ejército de Ramiro le seguía los talones, y le da alcance en Castroboda, al lado de Maderuelo (Segovia) donde vencen definitiva y completamente al ejército cordobés que huye a la desbandada. Incluso el propio Abderramán perdió su Alcorán, sus armas e insignias y estuvo a punto de morir en un barranco cercano a Aldealengua de Santa María.

Puente de la Senda de los Aragoneses sobre el Jaramiel

Puente de la Senda de los Aragoneses sobre el Jaramiel

 

***

La madre de Abderramán III era una vascona, de nombre Muzna. También su abuela, Onneca Fortúnez, era vascona, e hija del rey navarro Fortún Garcés, se casó con el abuelo de Abderramán y tuvo un hijo que fue el padre de éste, ya que Onneca vivió como rehén en Córdoba durante 20 años (vivió muy bien, no en mazmorras). No es de extrañar que Abderramán fuera rubio rojizo y de ojos azules; por eso, se teñía la barba de negro para parecer más musulmán. Tuvo un hijo con la cristiana Maryam que sería el futuro califa Al-Haken II, que se casaría a su vez con la vascona Shub, madre del califa Hixam II. Ya se ve que las vasconas estaban de moda en la Córdoba califal…
Y en otra ocasión hablaremos de Almanzor y sus rutas por nuestra provincia

El dolmen de los Zumacales

23 noviembre, 2014
1

Grandes piedras dispuestas en círculo

En Valladolid también tenemos un dolmen o monumento megalítico. Se encuentra en Simancas, hacia el límite con Arroyo. La verdad es que está señalizado pero un tanto abandonado. Al parecer, se descubrió hacia los años sesenta del siglo pasado cuando una máquina excavadora de la Concentración parcelaria estaba removiendo sus piedras para arrastrarlas a la ladera quitándolas de la zona cultivable, sin saber que de un auténtico dolmen se trataba. Por eso, no veremos mucho más que unas enormes piedras que no acaban de cerrar el círculo que formaban, y otras muchas desperdigas por la ladera próxima.

2

Piedras “tiradas” por la ladera

Sea como fuere, se trata de una cámara funeraria datada entre los años 4.200 y 3.000 antes de Cristo. No es un dolmen de alargadas piedras que forman las paredes de la cámara, sino de grandes piedras de cortas. Seguramente sobre ellas se levantaban otras que iban cerrando la cámara, como tantas veces hemos podido apreciar en los chozos de pastor de nuestra época que –siendo de ayer mismo- se construyeron siempre así. Además, por aquí serían muy difíciles de conseguir piedras largas, siempre hemos construido con caliza del páramo en bloques cortos. La obra se concluía cubriéndola de tierra.

4

Simancas desde el pago de los Zumacales

El monumento tendrá unos 6 metros de diámetro y se levanta en una zona en la que a pocos metros cae la pendiente hacia el valle del Pisuerga, razón por la cual podemos contemplar Simancas, Arroyo, buena parte de Valladolid y, claro, el valle del Pisuerga y del Duero, que por aquí confluyen entre alfombras de pinares.

Podemos acercarnos dando un paseo de unos dos kilómetros desde Simancas por el camino de los Moscateles, que lo hemos de tomar en el barrio que está al norte de la autovía. Un cartel rojo, bien visible, nos indica el lugar exacto de la construcción pétrea. Por este mismo camino llegaríamos luego a la fuente del Muerto, a 500 metros escasos del monumento.

3

Dos piedras del sepulcro. Al fondo, Sotoverde

No estaría mal que se reconstruyera mínimamente el dolmen y se señalizara adecuadamente. Muchos los que se darían un paseo para contemplar estos vestigios de otras épocas.

Para saber más, consultad la página 103 y ss. de la Prehistoria en Valladolid, de Germán Delibes y José Ignacio Herrán, publicada por la Diputación (2007).

La acequia de Simancas y el camino de las Berzosas

16 noviembre, 2014
Cauce amarillo

Cauce amarillo

Estos son días para disfrutar de los colores que nos ofrece la naturaleza: granates, rojos, ocres, amarillos… Parece como si del verde –lleno de vitalidad- se pasara a ese color de la madurez, de tonos pardo-rojizos que, a su vez, anuncia un gris mortecino y pálido que dominará durante casi todo el periodo invernal.

Acequia de Valladolid

Acequia de Valladolid

La acequia de Simancas lleva el agua del canal del Duero a través de la acequia de Valladolid hasta el Pisuerga en las proximidades de Entrepinos. Como se encuentra flanqueada de chopos, ahora podemos asistir a una verdadera sinfonía de color, siempre que la luz –si es de la tarde, mejor- le dé de una u otra forma. Ha dejado de llevar agua hace ya más de un mes, pues ahora no es necesario regar. De todas formas, en los sifones queda algo de líquido y los cangrejos se resisten a morir ¿o, tal vez, a dormir durante el largo invierno? El cauce se ha vuelto amarillo, con un tapiz vegetal, y el sendero de sirga lo vemos ahora vestido de verde. Abundan las setas de chopo.

Apuntando al cielo

Apuntando al cielo

Los álamos ya están deshojados. Otros árboles –sauces, nogales, guindos- todavía mantienen la hoja verde. A los pinos cercanos no les afecta el otoño, pero gracias a las lluvias caídas se encuentran más elegantes y lustrosos.

Pinos y chopos

Pinos y chopos

El camino de las Berzosas discurre entre el camino Viejo de Simancas y la acequia. Va –o iba- desde las proximidades de las Aceñas hasta la cañada de Puente Duero a la altura del Peral, pasando por la granja Mirapinos, la finca Morán, la ribera del Carmen, los Viveros, el Barrio. En alguno sitios ha sufrido buenos tajos y, en otros, se le ha respetado hasta el punto de construirle un puente sobre la ronda exterior sur.

Lugares agradables para pasear en otoño.

9 Noviembre 092

Desde el pinar

 

 

Virgen del Arrabal, Virgen de la Consolación

12 septiembre, 2011

Un puente romano o medieval, en piedra de sillería, siempre es agradable y completa el paisaje de un gran río, como lo es el Pisuerga al pasar junto a Simancas. Y si en ese puente hay una talla de la Patrona del pueblo, pues mejor: el paisaje se humaniza con un toque de tradición y religiosidad popular. Los ciclistas ya nos habíamos acostumbrado –y más desde que se cerró al tráfico- a contemplar Simancas, el río y una talla de la Virgen del Arrabal en su simpática hornacina. Y a más gente debía agradar, pues la hornacina solía estar adornada con flores.

Pero hace unos días alguien decapitó la talla, o eso al menos nos contaban los medios. ¡Qué pena! Menos mal que la villa de Simancas sigue sus tradiciones y el pueblo, el pasado día 8, le bailaba a la patrona la jota de la Virgen del Arrabal alrededor de su ermita en un ambiente de alegría y –al terminar- fuegos artificiales.

Por otro lado, la situación de crisis que padecemos le han llevado a un redactor del Día de Valladolid a confundir la Virgen de la Consolación –patrona de El Carpio- con una supuesta Virgen de la Consolidación. Económica, se supone. En esta localidad tampoco le faltarán jotas a la Virgen. Y si no consolida, al menos consuela, que para eso se llama así.

En todo caso si no somos capaces de admirar estas hornacinas -además de Simancas o El Carpio, las hay en Tudela de Duero y en Valladolid (varias)- al menos respetémoslas como parte de nuestro rico patrimonio cultural y artístico.

La Virgen del Arrabal procede de un antiguo despoblado cercano a Simancas. La Virgen de la Consolación o de la Gasca se encontraba a las afueras del pueblo, pero en 1725 ante el estado de ruina de la ermita, el Concejo cede un solar a las afueras del pueblo para levantar un nuevo edificio donde albergarla. Levantada en ladrillo y tapial, materiales abundantes en la zona donde escasea la piedra, es de una sola nave. La cabecera se cubrió con el retablo mayor, rococó de 1770, donde una gran hornacina acoge la imagen de vestir de la Virgen de la Consolación, del siglo XVIII, sobre una peana de nubes y cabezas de angelotes. Otra réplica la vemos en la misma fachada de la iglesia.