Posts Tagged ‘Tierra de Pinares’

Tiempo de setas

14 noviembre, 2013

Seta 7

Otoño lluvioso y templado, por tanto, setas en todos los lugares. En nuestra provincia las hemos visto, muy abundantes, en los pinares, en los montes de encina, en los prados, en las riberas y… en todas partes, hasta en los arenales y en las cunetas. De todos los tipos, tamaños, colores. Y, por supuesto, buenas, malas e inútiles, es decir, sabrosas, venenosas y ni lo uno ni lo otro.

En monte de encinas

En monte de encinas

A pesar de ir habitualmente en bici en nuestras correrías, eran tan grandes muchas de ellas que se veían sin mayor esfuerzo, destacando  a unos metros del camino. Lástima que no entendamos de setas –salvo nícalos, setas de cardo y macrolepiotas-  para recoger las buenas. Nos hemos conformado con verlas. En Montemayor aprendimos un poco, pues en La Martina había una buena exposición, con el nombre y la cualidad señaladas en una etiqueta.

Enarenada

Enarenada

Aun  van a durar hasta bien entrado diciembre, especialmente las del monte, protegidas por pinos, encinas y su tamujas u hojarasca.

¿Os gustan éstas?

Morada

Morada

¡Comestible!

¡Comestible!

Brillantes

Brillantes

Blanca elegante entre la hierba

Blanca elegante entre la hierba

Pequeñas setas entre hierba, musgo y hojas de encina

Pequeñas setas entre hierba, musgo y hojas de encina

Clase de setas en la plaza de Montemayor

Clase práctica de setas en la plaza de Montemayor

El pozo Tasuguero y la Pared del Castro

8 febrero, 2013

EL HENAR

El domingo pasado hizo un día agradable y soleado, sobre todo hasta la hora de comer, con temperaturas muy llevaderas. Decidimos volver a nuestra pateada y rodada en las últimas semanas Tierra de Pinares. Y ello a pesar de que nos enteramos de que en el páramo ya no hay barro: el viento fuerte y seco de los últimos días ha dejado el firme de los caminos adecuado para rodar.

De manera que partimos de Montemayor de Pililla hacia San Miguel por la pista forestal. Comprobamos que se había restaurado un viejo chozo de pastor y en su interior vimos cuatro piedras a modo de banco y una perola en el centro. Como si los pastores se hubieran marchado hace poco tiempo. Después nos fuimos en busca del pozo Tasuguero, que estaba cegado, en medio de una hondonada con juncos.

Chozo

Y pedaleando llegamos al arroyo de Fuentes Claras y más tarde a Viloria del Henar; de allí fuimos al Santuario del Henar. Cruzada la Cañada de los Manes pasamos junto a un  refugio con su pozo, brocal, y dentro una hermosa chimenea para calentarse. Más adelante dejamos un corral y luego una vivienda en ruinas y otros dos corrales.

Al llegar a Torrescárcela nos encontramos con la ermita del Humilladero, en piedra con doble puerta de arco de medio punto, de la Cofradía de las Ánimas. Delante se encuentra una cruz con Cristo en piedra en cuya base poligonal se sobresalen talladas dos tibias cruzadas. Visitamos la fuente del pueblo con su lavadero desde donde parte un pequeño sendero señalizado por un bucólico paisaje con dos fuentes: la de la Pililla y la del tío Aniano.

Fuente, Torrescárcela

Fuente, Torrescárcela

El yacimiento de la Pared del Castro tiene una extensión de 28 ha. Y está situado justo en la lengua del páramo del Pico de la Frente, con un único acceso por el camino que llevamos. Encontraremos los restos de la muralla, como un amontonamiento de piedras, que tenía unos 150 m de longitud por unos 4 metros de anchura, completado en su parte externa por elementos defensivos de madera. De la antigua muralla apenas queda nada, pues en el año 1981 sus piedras fueron utilizadas para la construcción de una carretera. El yacimento está datado por radiocarbono hacia el 1325 a.C., a mediados de la Edad de Bronce.

Parada y fonda

Parada y fonda

Ya de vuelta comprobamos que la fuente de Baitardero estaba totalmente seca, lo mismo que el arroyo Valcorba. Después de una cansada subida –llevábamos una buena paliza encima- al páramo y un trayecto llano, nos presentamos en la salida, ahora meta, Montemayor.

El valle desde la Pared

El valle desde la Pared

-Fotos de Miguel Ángel

Pinares de Montemayor y Torrescárcela

15 diciembre, 2012
Mapa

Mapa

Son pinares extensos, profundos, en los que abundan los negrales y también los piñoneros y están presentes las matas de robles y de encina, además de abundantes sabinas de buen porte y enebros, o sea, se trata de un bosque mixto y variado. En algunos momentos daba la impresión de que íbamos rodando por un bosque caducifolio, pues el suelo se encontraba recubierto de hojas secas –de roble- recién caídas. Ya casi no quedan setas.

Negrales y matas de robles

Negrales y matas de robles

La mayoría de los caminos están cubiertos de hierba o musgo, ahora verde gracias a las últimas lluvias. Y son estrechos y con curvas abundantes. De esta forma, te cansas porque las ruedas se pegan al musgo, pero no al dar continuamente curvas el trayecto se te hace mas llevadero y corto. Vimos corzos; también había hozaduras de jabalíes. Y cada dos por tres las torcaces nos distraían con su fuerte aleteo.

También pudimos comprobar cómo los negrales estaban, después de muchos años, de nuevo sangrados. Ya se ve que la crisis les ha vuelto a hacer rentables y vuelven a dar empleo en momentos de paro.

Ermita

Como este pinar crece en el páramo, resulta que con frecuencia se camina sobre roca caliza, que abunda por todas partes. Y hay muy poca arena en el suelo: más bien es tierra normal, aunque no se trata de arcilla que forme demasiado barro. También vimos restos de canteras y algún horno de cal.

Salimos en dos ocasiones del pinar. La primera para ver la cueva y fuente de La Mora, y los restos de la antigua iglesia o ermita en la que debió alojarse la Virgen de los Remedios, Patrona del Valle del Valcorva, en la bajada hacia Aldealbar. Curiosas ruinas que todavía conservan el porte de los que fue, curiosos muros y un no menos curioso capitel pegado a una de las paredes.

 Minguela

Y la segunda para descansar en Minguela, donde visitamos los restos de la iglesia (conocidos como el Castillo) y de la fuente, hoy seca. Y nos refugiamos en las cuevas que el tiempo ha esculpido en la ladera Este del valle. Pintoresco lugar como pocos.

Poco más hemos de contar, salvo que en el pinar pasamos por refugios o casas escondidas en lo más profundo del bosque, que disponían de todo para pasar unos días (pozo, abrevadero, chimenea…) aunque seguramente las utilicen cazadores, resineros y forestales para almorzar o poco más. También nos llamaron la atención las vallas de piedra caliza a lo largo de algunos caminos, los montones de piedras perfectamente ordenadas en algunos puntos del pinar y las pequeñas parcelas de monte delimitadas por hileras de piedra. Ya se ve que en otro tiempo hubo mucha actividad en este profundo pinar.

 SabinaLa vuelta la hicimos por la cañada de los Manes, que conecta Montemayor con las proximidades de Cuéllar. La verdad es que pudimos seguirla gracias al GPS, porque entre los pinos no se distingue. Claro que las ovejas no necesitaban camino, le bastaba al pastor con que le dejaran libre el paso. En total, casi 50 km de marcha cilista. Aquí, el track de Miguel Ángel.

Pinares de Portillo

4 mayo, 2012

Si llueve en abundancia, ¿algún sitio mejor para pasear en bici que un pinar? Y si son pinares de Portillo será imposible la formación no ya de barro, sino incluso de charcos. ¡Drenan perfectamente!

Portillo siempre cuidó sus pinares. No en vano tiene fama de ser uno de los municipios más ricos de la provincia, gracias a la explotación de sus montes. De aquí se saca no sólo madera en abundancia, también piñones de excelente calidad. Y antaño los negrales ofrecían su resina.

El Bosque

Es un pinar situado sobre el páramo, al Este de Portillo,  de piñoneros de buen porte, como el Pino Pinilla, bien olivados. También veremos negrales, sabinas y enebros, y matas de roble y encina. En general, está limpio de maleza.

Si en su ladera abundan las yeseras –como vimos en una entrada anterior-, en el páramo propiamente dicho abundan las canteras de caliza. De aquí se extrajeron buenas y grandes piedras para la construcción, y todavía se siguen extrayendo en algunas.

También encontraremos formaciones de lapiaz: piedras calizas que sobresalen ligeramente del ras y presentan hendiduras, pequeños canales, agujeros que recuerdan el nido des abejas en el panal. Se trata de un proceso cárstico que ha sufrido la caliza al encontrarse al aire libre, no recubierta de tierra.

Son muy interesantes las vistas desde el canto del páramo. Por ejemplo, desde el pico Trasmorisco se muestra el panorama de Portillo, Arrabal y su valle: la vista llega hasta la loma sobre la que se recortan las torres de Pozaldez.  El pico Yeseras se levanta prácticamente encima de Santiago del Arroyo, y también contemplamos la localidad de Camporredondo.

Pico de la Muela

Antaño debió ser un lugar muy activo, en lo que a trabajo agrícola se refiere. Aunque se encuentra rodeado de pinares, quedan abundantes almendros (dulces), corros de campos que se destinaron al cultivo del cereal, restos de viñas con su guardaviñas, algunos corrales… Y un magnífico mirador sobre el Raso, con Valladolid y el páramo de los Torozos al fondo. La vista alcanza, al menos, hasta el cerro de San Juan (donde la pista de esquí), más allá de Tordesillas.

Pinar de las Arenas

Esto ya es harina de otro costal. Auténticas dunas fijadas por los pinos -aquí dominan los negrales- se levantan entre el Bosque y Fuente Mínguez. Ni por los caminos se puede rodar bien. Abundan los arbustos y los pimpollos.  Pero también tiene su encanto.

Pinar del Lloro

O del Moro, pues lo del Lloro bien parece una errata de algunos mapas.

Es un monte de viejos negrales que se asienta en el valle, al sureste de Portillo, en direccción a las estribaciones del Pinar del Llano. Es curioso y llamativo pasear por aquí, sobre todo un día gris lluvioso. Pareciera que los pinos se encuentran enfermos, pero enfermos no ya del cuerpo sino, si fuera posible, del alma. Unos retorcidos, otros en forma de ese o en zig-zag intentando elevarse al cielo, otros realizando ¡un tirabuzón!, muchos desmochados, otros medio secos, algunos ¡tumbados! a lo largo en el suelo, otros como abrazándose… en fin, un verdadero poema. Si los árboles pudiesen sufrir, este sería un verdadero bosque doliente.

No sé cual puede ser la causa de todo esto. ¿Un antiguo incendio? ¿una capa de arena excesivamente seca? ¿sobreexplotación de resina? ¿un encantamiento? Desde luego, no sería extraño que aquí habitara una bruja o un duende maldito. Pero así es este bosque.

Aunque no todo debió ser malo. Hubo aquí alguna tierra de labor, pues hemos visto restos de almendros en un corro. También hubo pastos: ya en la ladera cercana al pinar del Llano vemos los restos de una corraliza, y donde estuvo el chozo  surge hoy un pino. Y la laguna del Toro, hoy desecada y aprovechada para explotación maderera, o sea, para chopera. Cerca de esta laguna, una cruz recuerda el lugar donde falleció, en el s. XIX, Luciano Alonso.

Cañada de Merinas

Aprovechando la linde del término de Portillo con los de San Miguel y Camporredondo, discurre la Cañada Real de Merinas, por donde en otro tiempo circularon los rebaños trashumantes del noreste de León que buscaban los pastos extremeños.

Entre ríos

2 enero, 2011

Ya sabemos que no es preciso salir lejos de Valladolid para hacer un recorrido interesante. Éste que proponemos hoy lo demuestra una vez más, pues tiene su punto de partida –y de llegada- en Puente Duero, localidad a la que podemos trasladarnos también en bici gracias a la pista verde del pinar de Antequera.

Tal vez el trayecto más agradable y simpático sea el primero: de Puente Duero a Viana disponemos de un sendero de excelente firme –arena compactada- entre altas matas de encina y algún pino. El ramaje nos dará en la cara si no vamos un poco atentos. En otros tramos es tal la densidad de las matas que nos parece atravesar  un verdadero túnel enciniego. Hasta que salimos por completo a la luz para cruzar el AVE y caer en Viana.

Y desde Viana al vado de Frades vamos por la orilla del Cega, estrecho y rápico, con algún cortado y abundante vegetación. Ideal para en verano.

Luego atravesaremos el pinar –pinar de buenos nícalos en otoño- de negrales y piñoneros hasta aparecer junto al Adaja, en Valdestillas.

Y de nuevo otro trayecto con pinares, pero también con abundantes terrenos de labrantío. En este pinar es fácil perderse: no tiene caminos claros, a veces incluso desaparecen, y los buenos tienden a dar revueltas para bordear las tierras de labor. En todo caso, si nos perdemos, no apareceremos muy lejos: bien en la orilla del Adaja, o en la carretera de Villanueva a Serrada, o en los luminosos viñedos de este último pueblo.

En fin, una vez en el Colagón, el camino hasta Puente Duero nos es bastante familiar a través de los pinares del Esparragal, con excelentes pistas empedradas.

Duero, Cega y Adaja y sus riberas; encinares; negrales y piñoneros; campos abiertos; pueblos… ¿alguna ruta ofrece más?

Adaja, molinos y pinares

13 mayo, 2010

Ya hemos hablado de los ríos que cuartean la Tierra de Pinares:  Cega, Eresma, Adaja. Los tres crean buenos tajos en la arena que dejan al descubierto la peña anaranjada. Además, junto a inmensos pinares, cada tajo lleva también un largo bosque de chopos, álamos, alisos, fresnos, en el que se refugian todo tipo de aves. Y en el cauce, van desapareciendo molinos y construcciones de otros tiempos. Es el caso, por ejemplo, del Adaja desde que entra en la provincia hasta Calabazas.

Desde esta localidad remontamos la corriente, siguiendo la orilla izquierda. En el punto donde comienzan  los pinares hubo un molino, el de Valles Miguel. Sólo quedan algunas piedras bajo el agua. Y otras cubiertas por la vegetación, que no llegamos a distinguir.

Pero unos metros más arriba distinguimos claramente el molino del Cuadrón. Un camino perfectamente empedrado nos conduce, por un plano inclinado, hasta sus inmediaciones. Donde estuviera la balsa, un agradable prado sirve al descanso del caminante o ciclista. Y la construcción de ladrillo y piedra todavía deja ver alguno de los secretos del molino que fue utilizado por los monjes de la Mejorada, a dos kilómetros. Incluso en la orilla derecha veremos luego los restos de la granja de Santa Ana,  también residencia veraniega del famoso convento. Destaca la bodega: bien se nota la temporada en que se utilizaba.

Siguiendo nuestro itinerario aguas arriba vemos unas inmesas tomas de agua hoy en desuso, al lado de la peña descarnada,  saltamos el desmonte del AVE, luego la vía tradicional y la carretera de Olmedo a Medina con el viejo puente del Negral, y el moderno. Recorremos un buen trecho con alguna edificación -la casa de la Cabaña con su viñedo- y pinares profundos, hasta que llegamos al molino del Runel, hoy acompañado de tres puentes tres. Dos inutilizados y el último, que salva de un suspiro el viejo Adaja…

A menos de dos kilómetros del puente, en dirección Ataquines, tenemos las ruinas de un caserío donde se levantara San Cristóbal de Matamozos. Curioso lugar: aún quedan inmensas bodegas, corrales y casas. También tuvo iglesia. En una esquela aparecida en el ABC de 1912 se anunciaba una misa en este lugar -y en localidades próximas- por el duque de San Fernando de Quiroga, que falleciera el 30 de julio de 1906. Luego estaba bien vivo (San Cristóbal de Matamozos, claro)

El último trayecto nos llevará, bordeando acantilados, hasta el vado de la Huerta donde podemos cruzar el río para volver por la otra ribera.