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Una vega en Tierra de Campos

28 marzo, 2020

Ni es tan fiero el león como lo pintan, ni el paisaje de Tierra de Campos es tan austero, duro y seco como dicen muchos, pues de vez en cuando -con más frecuencia de lo que se pudiera esperar- te encuentras con paisajes suaves y húmedos como es este, regado por el arroyo Madre y la fuente de la Vega, en Moral de la Reina. Se trata de una larga y relativamente ancha pradera por cuyo centro discurre, entre juncos y algunos sauces, el arroyo, y donde brota la fuente, protegida por una rústica arca de piedra caliza.  En este término y en los próximos de Berrueces y Palazuelo de Vedija, son muchas las lagunas, fuentes y manantiales que dulcifican la comarca. La foto es de hace 18 años (28.03.2002)

El bajo Duero

8 noviembre, 2010

El Duero atraviesa, de Este a Oeste, la provincia de Valladolid.  En ella se le pueden distinguir tres partes bien diferenciadas:

  • La primera, desde que entra por Castrillo hasta Quintanilla de Onésimo. Va entre páramos, con agua abundante y con frecuentes tablas y rápidos, a pesar de que en algunas zonas lo han remansado para producción de energía eléctrica. Como afluente más importante, recibe al Duratón en Peñafiel.
  • La segunda parte –de Quintanilla a Pesqueruela– debería ser muy parecida a la primera, pero en Quintanilla le absorvemos bastante agua para regar la vega y para apagar la sed de los vallisoletanos. Como consecuencia de ello, los veranos más secos el Duero -sin llegar a secarse- puede convertirse en un conjunto de charcas sin caudal. Por eso, a veces no lleva corriente y se encuentra relativamente contaminado. Recibe las tímidas aguas del Cega.
  • En la tercera –a partir de Pesqueruela– recupera bríos y caudal gracias al aporte del Pisuerga, que lo hace renacer. Aquí gana en anchura y lo vemos remansado por numerosas aceñas y centralitas eléctricas. La de San José, en Castronuño es, sin duda la más alta. Quedaron lejos los páramos; por aquí le acompaña la llanura. Además del Pisuerga recibe las aguas del Adaja. Y se le acercan, secos, el Zapardiel y el Trabancos por la izquierda y, por la derecha, el Bajoz con el H0rnija.

Pues bien, en la presa de San José, le vuelven a quitar parte de su caudal -sobre todo en verano- los canales de Toro y de San José, el primero por la derecha y el segundo por la izquierda. Gracias a ellos, puede regarse la amplia vega de Toro, rica en maíz y remolacha.

Desde esta presa a Toro podemos ir por los caminos de servicio de los propios canales -los del canal de Toro son excelentes, pero ojo al cruzar el Hornija, que se cortan- y también por los muchos caminos agrícolas de que dispone la vega. Para no perder la orientac ión, siempre tendremos la hilera de chopos y álamos del río, que marcan el territorio.

Los caminos son buenos: de gravilla o de tierra que no produce excesivo barro en época de lluvia.

Como puntos de referencia entre la presa y Toro, podemos distinguir:

  • La caída de la presa. Pasada la torrentera, las aguas rápidas del Duero avanzan entre cantos rodados y saucedas.Es fácil acercarse a la orilla, pues la vegetación aquí lo permite; no hay zarzas ni arbustos. Podemos contemplar numerosos patos y garzas, y algún cormorán pescando.
  • Villafranca de Duero, pueblo peculiar por su doble condición vinatera, ya que pertence tanto a la denominación de Origen de Rueda como a la de Toro. Y también por la pesquera que posee aguas abajo. Bueno, realmente no es una pesquera, es un pequeño salto o rápido del río sobre la peña, peinada por las aguas a lo largo de milenios. Junto a ella, una alameda con merendero y, en la otra orilla, una zona con diques trasversales dispuestos para que las aguas no se lleven los campos de labor… Además, en los alrededores de la localidad abundan los palomares a pesar de estar lejos de Tierra de Campos. Todos son muy sencillos.
  • En la orilla derecha, la desembocadura del Bajoz con el Hornija (¿o del Hornija con el Bajoz?). Es una zona de abundantes alamedas, muy cerca de Villaguer -ya en Zamora- donde las garzas han aprovechado una de ellas para criar en una amplia colonia. El último pueblo por el que atraviesa el Hornija es San Román: en la alta edad media hubo, al parecer, un monasterio visigótivo -vemos capiteles en las casas del pueblo- y en su iglesia descansan los restos del rey Chindasvinto y su esposa Reciberga.

  • Ya en el término de Toro, el caserio de los Tímulos. Muy cerca han levantado recientemente otra presa con su central eléctrica. Todavía vemos los árboles, cubiertos de agua y muriendo empantanados en el remanso. También han construido -para compensar- un observatorio de aves acuáticas, pues  suelen invernar aquí.
  • Y Toro. Con su puente de origen romano, su ermita mudéjar de Santa María de la Vega junto al río, sus escarpes con la Virgen del Canto (en el canto, claro) y la colegiata en lo más alto dominando el puente, el río y la vega..

No está mal pasear o rodar por los dominios del bajo Duero…Por cierto, en esta época todavía abunda la fruta madura: peras limoneras, manzanas, higos, almendrucos y racimos de uva no vendimiados.. ¡qué dulce estaba toda!