Posts Tagged ‘Villatoquite’

Palomares

2 mayo, 2010

zorita-de-la-loma

Hay elementos construidos por el hombre que se han asociado de tal manera al paisaje que ya forman parte de él. Es el caso de las corralizas en los páramos del Cerrato, los molinos y aceñas de los ríos, o los palomares en Tierra de Campos. Aunque son artificiales, no desentonan ni desagradan, al contrario, complementan las campiñas.

villanueva-de-los-caballeros villatoquite

Los orígenes son, al menos, tan remotos como los chozos de pastor. Tal vez ya existieran con los vacceos, pero con los romanos no parece que haya duda; los columbarios fueron una realidad hace dos mil años.

En el caso de Tierra de Campos, los palomares formaban parte de un ciclo vital y económico: la abundancia de cereal garantizaba la vida de las palomas, que a su vez producían un excelente abono para los campos, y que suponían también un complemento en la dieta campesina.

baquerin

Hoy la mayoría de los palomares ya no se utilizan. Y como son de barro en esta comarca, poco a poco pero irremisiblemente, están volviendo a la tierra. Muchos han desaparecido por completo. Otros, cuya forma se asemeja a un enorme muñón, están siendo literalmente absorbidos por la tierra. Otros, en fin, aun cumplen la misión para la que fueron construidos.

villacidaler

Los hay para todos los gustos: pequeños y grandes, circulares y cuadrados y de mil formas poligonales; con patio interior y exterior, con torre y sin ella, austeros y con adornos, con cubiertas a un agua y a varias…

Al interior todos tienen los nichos para que las palomas aniden. Las paredes interiores suelen estar próximas unas a otras, para aprovechar bien el espacio. Además, así el dueño puede más fácilmente escalar por ellas para acercarse a los nichos más altos…

gaton

En las rutas que hagamos por esta comarca –que se extiende también por las provincias de Zamora, Palencia y León- encontraremos en el horizonte, como signo de identidad, la silueta de uno o varios palomares.

barcial

Valdeginate y Retortillo: por la Tierra de Campos palentina

4 junio, 2009

Valdeginate plano41 Km aprox.

Hacemos una excepción en este blog que recorre tierras pucelanas para pasear por la provincia de Palencia. Al menos por proximidad y -en este caso- por semejanza, bien nos lo podemos permitir.Iremos desde la ciudad de Palencia hasta el Valle del Retortillo.

Salimos de Palencia -que tal vez sería la capital de Tierra de Campos si ésta fuera una provincia- para buscar el río Valdeginate, que antaño no era aquí río, sino más bien el emisario de la gran laguna de la Nava. Nace de la confluencia de múltiples arroyos en el término de Población de Arroyo y lleva su curso por Arroyo, Villalcón, San Román de la Cuba, Cisneros, Mazuecos, Frechilla, Autilla de Campos, Abarca, Castromocho y Baquerín, desde donde tuerce hacia el SE por la Nava para desaguar en la margen derecha del Carrión, al norte de la capital palentina.

Campos

Su nombre proviene de vallis ginginnati, genitivo del nombre personal de Ginginnatus. Parece que no tiene más misterio.

Vemos que es como una gran zanja, con las orillas en las que se ha ido amontonando la tierra de sucesivos dragados. Pero trae agua en abundancia -al menos en esta época- lo que hace el trayecto especialmente agradable. Procuramos ir por su orilla izquierda para, más adelante, poder tomar el río Retortillo. De todas formas, hay unos cuantos puentes.Al sur nos acompaña la ladera del páramo de los Torozos, con el mirador de Autilla en primer plano.

Valdeginate

Y arriba el cielo, siempre luminoso en estas tierras que reciben toda la luz sin que la amortiguen árboles; ni tan siquiera arbustos…

Pasamos cerca de Grijota y, luego, de Cascón de la Nava, pueblo de colonización nacido a mediados de los sesenta del siglo pasado . Todo esto fue, antaño, la gran laguna de la Nava, de varios kilómetros cuadrados de extensión. Salvó muchas vidas durante la guerra civil, pues era un lugar seguro -a la par que incómodo- para esconderse entre espadañas, carrizo y… aguas pantanosas. Siempre se tuvo por paraje insalubre, por sus abundantes mosquitos que podían trasmitir enfermedades infecciosas. De hecho, los Reyes Católicos ya pensaron en desecarla, pero el plan no se llevó a la práctica hasta los años 40 del pasado siglo. El lugar sirve ahora para labranza: la tierra es buena y abundante el agua. No obstante, hace unos años se ha vuelto a llenar una pequeña parte de la laguna, cerca de Fuentes de Nava, y en ella se han instalado todo tipo de aves acuáticas.

Acueducto sobre el Valdeginate

Llegamos a la confluencia con el Retortillo y ahora nos vamos siguiendo esta ribera. Sigue trayendo buen caudal hasta que descubrimos la causa: al pasar bajo el Canal, éste le suelta un buen chorro de agua.De por sí, el Retortillo es un río demasiado pacífico y tranquilo, tiene de río lo justo para que vivan cuatro pececillos y unos cuantos cangrejos.Nace en Abastillas y desembocaba originariamente en la laguna de la Nava, aunque en los años sesenta le hicieron desembocar de manera artificial en el Valdeginate, para así desecar la laguna y ponerla en producción agrícola. Su nobre siginifica algo así como río torcido (ripus tortiellus)

El Canal, que salva este cauce con un elegante y corto acueducto, es, por el contrario, caudaloso, sin juncos ni espadañas y con altos chopos. Pero no deja de ser tranquilo. Al Este dejamos Paredes de Nava, con sus torres, especialmente la de Santa Eulalia, -y su silo- inconfundibles.

mieses
Vamos llegando al final de nuestro trayecto,que es el auténtico Valle del Retortillo. Aquí se encuentran, casi en fila india cinco pueblecitos perdidos de esta olvidada Tierra de Campos, que forman el municipio del Valle del Retortillo: Villalumbroso, Villatoquite, Añoza, Abastas y Abastillas. ¡Qué nombres tan hermosos, castellanos y sonoros!Tal vez aquí, entre sus casas de adobe, sus palomares, y sus gentes, encontremos la quintaesenca de Tierra de Campos.

Y parece que, en las proximidades, quiere acabarse esta Tierra, a juzgar por el paramillo próximo -con molinillos-, la mayor abundancia de arbolado -chopos- y los “barrancos” de la otra orilla. Y es que, un poco más allá, pasariamos a la comarca de La Cueza.

Añoza