Coruñeses

Es otro de tantos rincones escondidos en el páramo de los Torozos. Sí, escondido pues aunque cruce por encima la carretera Valladolid-León, pocos reparan en él. A lo más, es conocido por que fue, en su momento, un apeadero del tren burra. Aun quedan ruinas del puente del ferrocarril, la trinchera y el firme. Ahora la trinchera está llena de huras de conejos. ¡Ah! Delibes lo conocía bien, más de una vez  vino a cazar perdices por aquí.

El arroyo de Coruñeses nace en el término de Valdenebro de los Valles, muy cerca del monte Las Liebres. Enseguida junto al cauce, ya bien hundido respecto del ras del páramo, crece una alta y estrecha alameda que sobresale llamativamente en la planicie. Muy cerca, un chozo de piedra caliza, planta cuadrada y falsa cúpula debió servir para refugio de pastores o, más bien, guardaviña pues, aunque está cerca del monte, tal vez estas tierras estuvieran dedicadas hasta mediados del pasado siglo a viñedos.

Coruñeses debe su nombre, sin duda, a gallegos que vinieron a establecerse en este lugar. Madoz dice que es un sitio relativamente peligroso, pues se encontraba entre los montes de Torozos y el de Sardanedo. Hoy quedan por aquí, además, tres casas de labor y ruinas de varias más, además de restos de corrales, palomares y balsas que recogieron agua para riego.

Después de cruzar bajo la vía del trenecillo y luego de carretera, el arroyo se va hundiendo  a la par que se ensancha. Es un lugar fresco y verde incluso en los veranos mas duros. Veremos los restos de unas arquetas que señalan una antigua conducción de agua hasta una caseta que esconde un aljibe; de allí, según nos comentaron, salía otra conducción que llegaba hasta Medina de Rioseco. Debía ser, pues, de abundante caudal.

También veremos dos molinos de cubo a media ladera izquierda, cerca de Valverde de Campos. Se abastecían de otro buen canal, bastante elevado para lo que es común por estas comarcas. Y también descubrimos los restos de otro molino, ya en Valverde, en la ladera derecha, entre una fuente que ya no se utiliza y el firme del tren.

A todo esto el tren burra, que cruzó por encima del arroyo, no se alejó demasiado, pues giró hacia el Este buscando precisamente nuestro valle para seguirlo y reaparecer en Valverde por la ladera derecha, donde vemos la ruinosa estación.

Otras alamedas surgen junto al arroyo Coruñeses, además de frutales, pozos, norias y una moderna captación  de agua. Con el paso de los años, hizo tan grande y llano su valle que se extendió la población de Valverde, ya en la Tierra de Campos.

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2 comentarios to “Coruñeses”

  1. Miguel Angel Says:

    Buen articulo Pyscatoren, buenos recuerdo me trae, sigue con salud

  2. Carlos Says:

    En ese arroyo he cogido yo cangrejos con mi padre hace 30 años, que buenos recuerdos.

    Muy buen artículo.
    Un saludo

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