Un día ventoso en Tierra de Pinares

10 enero, 2017

bocigas-2016Bocigas es una localidad del alfoz de Olmedo. Se encuentra, por tanto, en plena Tierra de Pinares, y es el punto que elegimos esta vez para iniciar la excursión. No fue elegido al azar: como el día anterior se lo había pasado lloviendo, esta Tierra era la ideal para rodar, pues encontraríamos poco barro. O eso era lo que creíamos.

Salimos por el camino de las Bodegas que nos condujo hasta el extenso pinar de Mohago, en el término de Olmedo. Es un pinar de negrales que nada tienen que ver con los negrales retorcidos que conocemos en Portillo o Camporredondo. Aquí son esbeltos, altos, casi totalmente derechos; diríase que se esfuerzan, sobre todo, por buscar el cielo. Además, como precisamente había llovido se encontraban limpios –daba gloria verlos, diría alguno- e incluso como aún estaban mojados, tenían una tonalidad más neta y definida. Por otra parte, en el suelo había salido musgo y algo de hierba, lo que le daba un aspecto más agradable, si cabe, para el paseo. Setas, pocas, ciertamente. El camino, perfecto: dos roderas de arena dura, sin baches ni raíces: volábamos por el bosque.

Pinar de Mohago

Pinar de Mohago

Al poco nos encontramos en un curioso y agradable lugar en la orilla misma del Adaja. En una tableta colgada entre dos chopos alguien había puesto: Este es el lugar de Pecheye. Disfrútalo pero… no lo jodas. Bocigas. El paraje –una pequeña pradera rodeada de altos álamos- es apacible ahora, con que en primavera o verano, ni te cuento. Un poco más abajo está el vado de la Huerta, al que también nos acercamos para continuar luego camino por la colada del Pinar, que sigue la orilla derecha del río.

Salimos del pinar a un claro e hicimos parada en lo que queda de la casa de Villagrá. Lo que queda son las paredes de barro que dejan ver simpáticos detalles constructivos en piedra, ladrillo, teja y madera. Parece que dominaba otro agradable vado. Pero ya no es ni recuerdo de lo que fue.

En la ribera del Adaja

En la ribera del Adaja

Atravesamos a continuación el pinar de Puras con algunas asomadas al tajo del Adaja, que corta la llanura de estos campos y que se adorna de enhiestos chopos y álamos abiertos. En la otra orilla, pinares y pinares. Acabado el nuestro, salimos de la provincia para caer casi en el río y por un senderillo en la ladera de peña fuimos ascendiendo a duras penas hasta la tierra llana del Navazo. Desde aquí –pasando junto a una pequeña nava o bodón- seguimos un camino de excelente firme que nos dejó en Montejo de Arévalo, donde repusimos fuerzas.

Y aquí empezó lo peor: un viento muy fuerte nos daba de cara al mismo tiempo que subíamos una cuesta por el camino de las Bodegas, con abundante y pegajoso barro. Además, en algunos momentos el camino se llenaba literalmente de escobas. Tanto que teníamos que (intentar) rodar por las tierras de labor. Al sur dejamos ruinas de bodegas, un bacillar y, más lejos, un monte de matas de encina; al norte uno de los muchos cabezos o motas que tiene esta loma, continuadora de la colina donde se levanta la torre del telégrafo de Almenara.

Llegada a Bernuy

Pero todo esto terminó, salvo el huracán, al llegar a la cima. Al fondo divisamos Villagonzalo y, más al fondo todavía, a unos 9 km, Coca sumida en un mar de pinares. Pues a rodar nos lanzamos dejando a un lado y otro tierras de labor, algunas naves de marranos y, ¡oh sorpresa! hasta que no estuvimos literalmente encima, no vimos, abajo, Bernuy de Coca.

Da la impresión de que este Bernuy no es nada, en comparación con lo que fuera un día. Muchos edificios arruinados; las casas estaban vacías y sólo vimos dos o tres coches aparcados. De algunas traseras se habían adueñado las hiedras, señal segura de que ya no se utilizan… Eso sí, la iglesia era enorme y relucía con el sol, que ya mostraba querencia por el horizonte. ¡Ah!: nos recibió una preciosa fuente o pozo –de los de manivela y cangilones- con sus correspondientes abrevaderos.

Saliendo de Villagonzalo

Saliendo de Villagonzalo

También nos recibía en Villagonzalo la fuente del Caño, con varios lavaderos, que corre el peligro de convertirse en el centro de la escombrera local y de la que hemos hablado en la entrada anterior. Allí mismo se nos presentó la magnífica y extensa laguna de las Eras, de agua salobre. Como el cielo estaba de un azul oscuro e intenso, las aguas reflejaban esa tonalidad sin dejar de rizarse por el viento…  Pero estaba cayendo la tarde y pusimos rumbo al oeste, cruzando pequeños valles –al sur se dejaban ver Íscar y su castillo, y Llano de Olmedo- hasta llegar a Fuente de Santa Cruz. Aquí nos dio tiempo a ver algún palomar, fuentes, la Cruz del camposanto iluminada de lleno desde atrás…  hasta nos paramos en un encinar a la salida del pueblo. ¡Y a continuar navegando con el cielo dorado del poniente!

Hacia la puesta de sol

Hacia la puesta de sol

Al poco tomamos el camino de la Raya (de Valladolid y Segovia) hacia el Adaja y empezamos a descender suavemente por la ladera el valle, ahora con el viento a favor y sin prácticamente barro que se pegara a las ruedas. La verdad es que no pudimos apreciar mucho el paisaje a nuestro alrededor por la falta de luz, salvo el perfil de la torre del telégrafo contra un cielo oscuro y los arreboles –que no es poco- de la puesta de sol justo sobre los ataquines.

Ya en Bocigas, descansamos junto a la laguna del campo de golf: era de noche y Venus reinaba en el firmamento.

De Simancas a Fuentes por la calzada de Clunia

2 enero, 2017
Puente de Simancas. Detalle.

Puente de Simancas. Detalle.

Ya hemos comentado que una de las ciudades más importantes del valle medio del Duero, en época romana, fue Simancas. Se sabe que hubo calzadas –vías, para los romanos- que unían unas ciudades con otras y, así, de Simancas –encrucijada de vías– salían calzadas hacia Clunia y Zaragoza, Astorga, Coca o Salamanca… De estas calzadas han quedado restos físicos en algunos casos, y documentales y toponímicos en otros.

De Simancas a Clunia se conservan algunos, muy pocos, vestigios. Lo cual no quiere decir que, más adelante, puedan descubrirse nuevos restos. Desde el inicio de esta calzada hasta las cercanías de Villabáñez se cree que coincidía con los antiguos caminos que unían Simancas, Laguna y Tudela. En cualquier caso, vamos a recorrerla desde el puente de Simancas, verdadera encrucijada de vías romanas.

Atravesando el pinar de Simancas

Atravesando el pinar de Simancas

El puente actual es medieval, pero seguramente en la época romana hubo otro en el mismo lugar, ya que se trata de un ancho y pedregoso vado en el que se puede levantar con relativa facilidad un largo puente. Cubre poco, lo que se puede apreciar especialmente ahora, con un río de reducido caudal y agua clara. Tomamos el camino Viejo, luego el de las Berzosas y torcemos a la izquierda nada más superar la acequia. Ya estamos rodando por el camino de Laguna.

Dejamos a la izquierda la granja Las Lagunillas y, antes de llegar a la granja Ronquines, vemos que abundan los juncos e incluso hay algunas pequeñas navas o lagunillas. El firme es excelente, con forma convexa para drenar bien. Y el paisaje típicamente pinariego, con abundancia de grandes piñoneros bien espaciados.

En la cañada de la Nava

En la cañada de la Nava

Al llegar a la cañada de Puente Duero nuestra calzada se acaba debido a que en esta zona hubo campos militares de tiro y maniobras, además de polvorines. Todo esto se retiró pero los caminos se perdieron por completo. A Laguna podemos ir bien por el camino de Laguna (al norte) propiamente dicho o bien por la cañada de la Nava (al sur). Vamos por la cañada y atravesamos la localidad. Poco antes de comenzar la salida rodamos por la calle Aragoneses que toma nuestro mismo rumbo. Estamos bien encaminados, pues el camino de los Aragoneses coincide, en algunos de sus tramos con la calzada romana que pretendemos seguir. Pero entre Laguna y Tudela va como un kilómetro al norte del nuestro.

En el túnel de la autovía

En el túnel de la autovía

Después de dejar la calle de La Estación, rodamos por el camino de Tudela, que discurre entre la vía de Ariza –también se dirigía hacia Aragón- y el canal del Duero. Ambas infraestructuras son mucho más modernas que la pista que llevamos. Curiosamente, pasamos junto a un chalé en cuya entrada hay dos columnas, un frontis triangular y un altorrelieve, todo de corte clásico: como si lo hubieran colocado en honor de la calzada que pasa por delante…

Hasta aquí hemos llegado

Hasta aquí hemos llegado

La autovía de Segovia ha respetado nuestra calzada, y la cruzamos gracias a un túnel con las paredes decoradas. A sur dejamos la granja Conchita, en cuyos terrenos se descubrió una necrópolis visigoda.

En fin, después de recorrer unos 14,5 km, llegamos al término de Fuentes, donde una enorme gravera se ha comido el camino y nos impide el paso. Hasta aquí hemos llegado rememorando antiquísimos tiempos. Pero podemos continuar en otro momento: al menos en Villabáñez y en Bocos quedan vestigios de esta vieja vía.

Campo en Fuentes

Campo en Fuentes

Para saber más,  podéis ver el texto y mapa de Moreno Gallo sobre esta ruta, que es de donde he sacado la información: ¡una maravilla sobre las calzadas romanas en Castilla y León!

30-diciembre-113

¡Bienvenido, “Durius aquae”!

31 diciembre, 2016

A a través de estas líneas damos la bienvenida a este mundo bloguero a nuestro amigo y compañero de fatigas Javier, que se ha lanzado a publicar una bitácora que, de entrada, tiene muy buena pinta. Va a tratar sobre el río Duero, sus aguas, sus paisajes, sus gentes y nos lo va a acercar a través de rutas y paseos que se promenten interesantes. El enlace lo dejamos ya, de manera permanente en la columna de la derecha para uso de nuestros visitantes.

clipboard01

Lo dicho, Javier: ¡Enhorabuena por el parto y te deseamos largos éxitos en este mundo virtual! Claro que en tu caso -como en el nuestro- es conditio sine qua non pasar antes por el real. Lo cual tiene un gusto doble.

Ya de paso, aprovechamos para desear a todos nuestros lectores y seguidores un

FELIZ 2017 LLENO DE ALEGRÍAS, PAZ

Y EXCURSIONES POR LOS ALREDEDORES

que tampoco hay que irse muy lejos para conocer mundos nuevos y estupendos

 

 

Roma en Valladolid

26 diciembre, 2016

roma-en-valladolidlEspaña fue romana durante muchos siglos. Puede decirse que lo fue, al menos, hasta la entrada de los árabes en el año 711, pero también podemos afirmar que incluso hoy mismo lo sigue siendo, pues hablamos un latín llamado castellano, o gallego, o catalán, y hemos heredado ese espíritu práctico propio de occidente que, en realidad, es romano. La zona de Valladolid –vaccea- es conquistada para Roma durante el siglo I a.C. y permanece romana hasta la llegada de los Visigodos en el siglo VI, e incluso después, pues convivieron hispano romanos e hispano godos.

Por eso, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, los restos de aquella época que aparecen en la provincia son especialmente abundantes. Solamente en el páramo de los Torozos escasean, tal vez porque estaba cubierto de una espesa capa de bosque que no le hacía demasiado habitable.

amallobriga

Aquí se levantó Amallóbriga

No había grandes ciudades –las más próximas eran Clunia, Coca y Astorga- pero sí hubo algunas de pequeño o medio tamaño: ahí están Pintia, Nivaria (¿en Sieteiglesias –Matapozuelos- luego trasladada a Alcazarén?), Amallóbriga (junto a la ermita de Tiedra Vieja), Intercatia (se cree que estuvo en Aguilar o Montealegre, o tal vez en Bolaños de Campos o Paredes de Nava), Tela (Montealegre) Simancas, Aullóbriga (cerca de Torrelobatón). Con menos seguridad se citan Moeóbriga (Mayorga), Sarabris (cerca de Medina del Campo) y Porta Augusta (Portillo). Simancas y Amallóbriga debían de ser especialmente importantes, pues en ellas convergían varias calzadas. Además, Simancas es la ciudad prerromana que ha permanecido habitada hasta nuestros días, con el paréntesis de siglo y medio en el yermo del Duero, durante la Reconquista.

calzada

Calzada a continuación del puente de Becilla

Puentes tuvo que haber en muchos ríos y arroyos. Pero el único que ha permanecido hasta hoy sin excesivas renovaciones es el de Becilla en el río Valderaduey. Se conserva también parte de la calzada a la que servía, aunque no estaba en una ruta frecuentada. Hubo puentes al menos en Simancas, Puente Duero, Cabezón, Sieteiglesias (Matapozuelos), Valdestillas.

Muy abundantes fueron en nuestros campos las Villae, distribuidas por toda la provincia. Ejemplo de ellas son la de Villa de Prado, en nuestra Ciudad, y la de Almenara-Puras.

antagueros-2

Fuente de Antagüeros

Curiosas y abundantes son las fuentes denominadas romanas que bien pueden proceder de aquella época, pues las encontramos precisamente junto a yacimientos romanos y tienen todas el mismo estilo. Podemos citar, entre otras, la fuente de Santiago, en una pradera con alameda cerca de Ceinos de Campos, la fuente de la Ermita en Gordaliza de la Loma, o Los Villares en Castromembibre, estas dos últimas en lugares parecidos a la de Ceinos. También, la fuente de Villavellid, la fuente Tejar en Tordehumos, la del Bosque en Cabezón de Pisuerga, la de Antagüeros en Tiedra, el Caño de Palazuelo de Vedija, la de Mucientes o la de los Ceniceros en Padilla de Duero. La verdad es que son muchas las que han llegado hasta nuestros días, porque siempre fue la manera normal de abastecerse del líquido elemento. Salvo ahora, razón por la que mueren tantas fuentes.

 

pico-muedra

Pico Muedra

Finalmente, sabemos que hubo un castellum en el pico Muedra, junto a San Martín de Valvení. Y, como curiosidad, junto a la iglesia de la Antigua (al lado de donde se pensaba construir el aparcamiento) se han encontrado restos de un hipocaustium, antecesor de nuestra gloria castellana, de una vivienda romana. Se ha mantenido perfectamente al estar junto a la iglesia, por lo que el urbanismo de la ciudad apenas le ha afectado. Es el único resto romano en el casco urbano de la ciudad, además de la villa citada arriba.

 Esto no es más que un apunte para saber, en nuestros paseos en bici, dónde quedan los restos romanos más importantes. Aunque seguro que dentro de unos cuantos años el mapa que ofrecemos ha cambiado notablemente debido a nuevos descubrimientos.

gordaliza

En Gordaliza de la Loma

***

En nuestra última salida, hace una semana, pasamos por Villagonzalo de Coca, cerca de Puras, y vimos sobre el pilar de la fuente del Caño un capitel tardorromano en posición invertida. De buen tamaño, en mármol blanco, con los relieves desgastados y muy similar al utilizado –éste vaciado-, en Santa María de Wamba como pila de agua bendita. Estando Coca tan cerca, lo más lógico es que sea efectivamente romano, como romano tardío (siglos V-VI) es el de Wamba, donde se sabe que hay restos de esa época bajo la iglesia.

villagonzalo

Fuente del Caño, en Villagonzalo. También podría llamarse fuente del Capitel romano

Para saber más, se puede consultar Arqueología Romana, de T. Mañanes, en la Biblioteca Básica de Valladolid, de la Diputación P.

 

Alcornoques

18 diciembre, 2016

La encina corchera es un árbol un poco mustio, de color de ala de mosca, ligeramente polvoriento, de una pobreza severa y triste. Los alcornoques parecen decirnos: ¿qué le vamos a hacer si somos así? Este árbol tiene un momento de frescor –los años de lluvias invernales-: en la primavera, cuando florece. Entonces, el verdor domina, un momento, su grisura amarillenta.

dscn9470

Expresiva descripción de este árbol, hecha no por un biólogo sino por un escritor, Josep Pla, que se entendía a las mil maravillas con Miguel Delibes. No parece que los alcornoques estén muy valorados en nuestra península, pues también llamamos ¡alcornoque! a la persona ignorante y zafia. Dan bellotas y especialmente corcho, como bien sabemos.

En la provincia tenemos un bosque mixto de alcornoques y pinos –Valdegalindo– y algunos ejemplares perdidos. Como ya hemos pasado más de una vez por el pinar de Valdegalindo nos referiremos a otros alcornoques que hemos visto. Si algún lector conoce alguno más –no me refiero a esos que han plantado hace no mucho en algunos jardines de Valladolid o Aldeamayor, u otras localidades-, pues que lo diga. Se encuentran en el territorio suroccidental de la provincia, casi todos al sur del Duero.

En Torreduero

En Torreduero

Uno de ellos se encuentra rodeado de pinos no muy esbeltos en el pinar de Torreduero. Es de tamaño modesto y poco más podemos decir de él. Está en la zona central del pinar.

El segundo lo podemos ver en el término de Torrecilla de la Orden, en la orilla del arroyo de las Fuentes, como un kilómetro antes de su desembocadura en La Guareña y a kilómetro y medio del molino del Pico. Es de buen porte, muy alto y robusto, y su corcha se explota todavía hoy.

Fresno el Viejo

Fresno el Viejo

Para ver los restantes nos desplazaremos al despoblado de Villaluz, en Fresno el Viejo. Son varios árboles y se encuentran a orillas de la cañada de Cervillego, escamoteados entre los pinos del monte, cerca de la raya de Madrigal de las Altas Torres. Son de tamaño entre pequeño y mediano.

Y pare usted de contar, que no hay muchos más por aquí. Si queremos ver buenos alcornocales no tenemos más que pasar a Zamora, Salamanca o Ávila.

Torrecilla de la Orden

Torrecilla de la Orden

 

 

 

Mosquila

10 diciembre, 2016

dscn7177

Mosquila es el nombre de un pago entre Simancas y Geria junto al Pisuerga. Pero también es un lugar mágico e histórico, de esos que tanto abundaron en nuestra provincia y que ahora están a punto de caer en la noche del olvido. Cuando las generaciones posteriores lo recuperen para traerlo a su memoria ya no será lo mismo…

¿Qué vemos hoy en Mosquila? Lo primero –que pronto se perderá salvo que los simanquinos lo remedien- es una vieja fuente, la fuente de los Tres Caños o de Mosquila. Curiosamente, se encuentra en la misma orilla del río Pisuerga. Ahora fluye sólo a unos centímetros por encima del nivel del río, lo cual quiere decir que cuando el nivel de las aguas es el normal o un poco superior, el pie de la fuente queda sumergido. Antes, evidentemente no fue así, pues la fuente es muy antigua y unos trescientos metros aguas abajo hay una represa que ha elevado dos o tres  metros el nivel del río a su paso por la fuente.

img9118

La fuente hace 10 años. Las escaleras hoy se encuentran ocultas

Como nadie se ocupa ya de mantenerla -¿dónde andarán sus fontaneros?- los caños no fluyen, y el agua se escapa por debajo para engrosar seguidamente el caudal del Pisuerga. Además, el arca, construida en resistente ladrillo macizo, está ligeramente inclinada en sentido contrario a la caída del agua por los caños. Se observa, también cubierto por el barro, el pilón de piedra que recogía el agua. El espacio en el que se encuentra debió de estar especialmente cuidado y todavía conserva parte de su atractivo: se accede a él por unas escaleras semienterradas en la cuesta desde el lado opuesto a la fuente, pero a la izquierda del arca también hay otras escaleras, ahora ocultas por la maleza.

img9120

Otro aspecto de la fuente y su entorno (hace 10 años). Por donde vemos la pared de la derecha -con drenaje- debía venir el arroyo del Prado

Es posible que este espacio difiera del de hace unos años: la fuente está muy arremetida en un esquinazo; tal vez el arroyo del Prado pasaba por delante para desembocar aquí y, al comenzar a despoblarse Mosquila, se niveló el terreno para su cultivo y se le desvió. Las escaleras citadas ayudarían a pasar de un lado a otro del arroyo justo en el lugar donde también hay unas lajas a modo de puentecillo…  En cualquier caso, ahora vemos un murete de mampostería con sistema de drenaje que contrarresta la presión del campo que hay por encima. Pero como los tractores de hoy son poderosos, me parece que la suerte está echada y cualquier día o año de estos nos encontraremos con la fuente enterrada para siempre. Y una fuente menos. Una obra de arquitectura popular más que cae en el olvido…

clipboard01

El Pisuerga al pasar por Mosquila un día de niebla

Pero Mosquila, en otro tiempo, estuvo habitado. Vemos los cimientos en piedra de una casa, y las paredes de barro de otra construcción en el perdido, entre las tierras de cultivo y el camino que viene desde Simancas y que se dirige a Villamarciel. En estas casas, reducidas hoy a piedras y barro, nació, hace 67 años un buen amigo con el que he compartido agradables tardes de pesca en estas orillas del Pisuerga. Al año de su nacimiento, su familia se trasladó a Simancas, donde vive, y las casas de Mosquila quedaron totalmente vacías.

dscn9586

Bajando hacia la fuente desde el camino

El paraje en su conjunto no puede ser más agradable: el río suaviza el clima extremo de nuestros veranos y facilita el crecimiento de alamedas y choperas. Desde el camino podemos contemplar un buen panorama del Pisuerga, en dirección al este: una ancha lengua de agua protegida de árboles de gran porte. Y a menos de un kilómetro aguas abajo disfrutamos de la confluencia de este río con el Duero. Hacia las Ventas de Geria, el terreno está salpicado de casas, huertas, majuelos y almendreras.

dscn7182

Al otro lado del camino

El poblamiento viene de muy lejos, de la prehistoria nada menos. Unos metros más arriba, en la terraza contigua atravesada por el arroyo del Prado, se han encontrado restos de la Edad del Bronce y romanos. Pero el descubrimiento más importante ha sido una necrópolis datada entre los siglos IX y XI, lo cual quiere decir que fue uno de los primero lugares repoblados con motivo de la Reconquista, tal vez precisamente porque se trataba de una antigua localidad perfectamente conocida.

Y es que estos lugares también son de leyenda: el pago limítrofe se llama El salto del pellejero, que recuerda la historia de una zagala de Pesqueruela y un pellejero extremeño. Podéis leerla aquí.

dscn9602

Restos de las casas de Mosquila

En fin, que por estos lares todo pasa y nada queda. Al menos, poco va a quedar de la fuente de los Tres Caños de Mosquila dentro de poco. A no ser que hagamos algo. Después de todo y de varios años…  ¿acaso no se han arreglado Los Zumacales y sus accesos?

Para llegar: por el camino de Simancas a Villamarciel, en el punto en que vemos restos de construcciones –primero en barro, luego piedras calizas- se abre ligeramente el camino a la izquierda por ahí debemos bajar hasta la ribera, atravesando por un sendero (con frecuencia virtual) un picón de tierras de labor.

dscn7176

Agua de la fuente al Pisuerga y ¿antigua desembocadura del arroyo del Prado?