Nieblas, corrales, caleras

Día de niebla cerrada en Sardón. Salgo hacia el páramo sin fijarme demasiado en el camino que tomo; más tarde me paso a la pista del polvorín y cuando me doy cuenta de que voy por ella, me salgo hacia un camino agrícola que sube pero que se pierde al llegar a la falda. Como no suelo mirar el GPS acabo, sin querer, rodeando por arriba la alambrada del polvorín. Hay potentes alambradas que lo protegen, pero las antiguas siguen ahí, como en plan testimonial. De hecho tomo una vereda que discurre por la ladera sin subir ni bajar demasiado y entra por los huecos que alguien ha hecho en las viejas alambradas. De esta manera me cuelo en lo que antes era terreno militar no accesible. Y disfruto de nuevos paisajes y nuevas perspectivas.

Una curiosa vista de niebla, nubes y sol

A todo esto, la niebla va levantando en algunas zonas. En otras, se remansan lo bancos. Detrás, aparece el pico de un páramo. Al fondo, el valle del Duero sigue inundado de vapor… Nubes auténticas en el horizonte. Y el sol, el agradable sol de noviembre, nos acompaña en el camino para hacerlo más llevadero aun. 

Después de rodar por el cerral bordeando el barco de la Redonda, que hace honor a su nombre, topamos con otra alambrada, ésta más moderna, ya sobre el barco del Gollón. El cercado parece corresponder a una finca de caza. De hecho, un jabalí enorme salió diez metros por delante, pero a este lado de la cerca. Por fin, acabo tomando el camino que me llevará al bien  conocido pico de la Mora, sobre Sardón y los viñedos de la abadía de Retuerta. Antes, en la ladera, me he parado para contemplar las ruinas de unos corrales y un viejo chozo desmochado. Pinos, matas de encina y viejos almendros son cobijados ahora por los corrales. Es la tónica moderna de este monte, antaño bajo y alto hoy; de hecho, se llama monte Nuevo.

Otra parada obligada en viejas las caleras y al poco, asomada al valle desde los Dos Robles. Volvemos hacia el interior del monte y pasamos por las ruinas de una antigua casa. Más tarde tomamos un sendero y nos volvemos a asomar al valle.

Volvemos por la cañada de las Mochas –una de las diferentes vías pecuarias usadas por los ganados del sexmo de Valcorba para desplazarse hasta la ribera del Duero- y cruzamos las canteras próximas a la carretera Quintanilla-Cogeces. En las canteras vemos un esbelto chozo de pastor, respetado, que ya conocíamos y, ya casi al lado de la carretera otro muy peculiar: totalmente cubierto de tierra –salvo por la zona rota– y con una cámara al fondo, como otro pequeño chozo anexo. No hemos visto nada parecido en toda la provincia.

Un curioso chozo, cubierto de tierra y con «doble» fondo

Rodamos por el monte de La Planta y tomamos el camino de la Raya, que lo atraviesa. Ahora pertenece a Quintanilla de Onésimo, pero ¿hubo aquí una raya?  Parece que los viejos hitos tienen que ver con límites medievales de las comunidades de Villa y Tierra de Peñafiel y Cuéllar, y que se colocaron nada menos que a principios del siglo XV, para dar solución a conflictos territoriales.

Calera cerca del camino del Basilón

Tomamos el camino del Basilón hacia Quintanilla y empezamos a descubrir antiguos corrales, camuflados en el pinar porque decenas de años han ido dejando sobre sus piedras musgos que les dan la misma tonalidad que al resto del paisaje vegetal… Abundan los corrales de planta cuadrada, con puerta estrecha hacia el norte. En uno de ellos hemos visto los restos de un chozo de planta cuadrada, cosa nada corriente en nuestros páramos.

Duero con páramo al fondo

Finalmente damos con una espléndida calera –a pesar de estar desmochada, claro-  perdida en el pinar y con restos de otras construcciones accesorias. Como siempre, ha merecido el viaje hasta aquí. La localización de la calera se la debemos a @ELAULLIDO1 en Tuiter.

Ahora bajamos hacia Quintanilla. La niebla se ha disuelto por completo. El sol de noviembre se encuentra en toda su suave intensidad. Tomamos el camino entre el Duero y su canal y continuamos, hasta Sardón, disfrutando del sol del membrillo y de los chopos dorados de las riberas…

Aquí, el trayecto, de casi 40 km.

Autor: piscatorem

Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Tenemos escritos 7 libros de viajes y rutas, y un montón de artículos en diferentes revistas. Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas. Si quieres, estas invitad@.

2 opiniones en “Nieblas, corrales, caleras”

  1. La zona es bastante interesante de ser conocida, además de formar parte de la Red Natura 2000, tiene una riqueza biológica y variedad de biotopos importantes y poco conocidos. Digamos que es una gran ‘isla arbórea’ rodeada de zonas deforestadas para el cultivo a lo largo de los siglos. En este blog, que sale poco a poco sus entradas (debido a la falta de tiempo) se pretende dar a conocer aquello.
    DE LA RÍBERA AL PÁRAMO-NATURALEZA QUINTANILLERA
    https://naturalezaquintanillera.blogspot.com/2019/06/a-modo-de-presentacion.html

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